La excelente serie 'Borgen' goza de fama por su retrato verosímil de la realidad política de Dinamarca. Muchas veces ha predicho eventos futuros, pero con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca la realidad se ha vuelto tan extrema que supera la ficción.
AMENAZA A METTE FREDERIKSEN
Trump vs Dinamarca: La crisis por Groenlandia que ni Borgen imaginó
¿Qué haría Birgitte Nyborg (Borgen) si se enfrentara a Donald Trump obsesionado con Groenlandia? Es esa la pregunta que inquieta a Dinamarca.
La obsesión del presidente norteamericano por Groenlandia estremece incluso al creador y guionista de la serie Adam Price, quién en el Spin off “Reino, Poder y Gloria” abordó la importancia geopolítica de la isla, pero jamás imaginó un escenario tan absurdo como el actual.
En esa temporada Price vuelve a presentar Birgitte Nyborg, aún líder de los Nuevos Demócratas, pero ya no primera ministra sino como ministra de Relaciones Exteriores en un gobierno de coalición con el Partido Laborista liderado por Signe Kragh (que es una clara alusión a la actual primera ministra danesa Mette Frederiksen).
La trama de la serie gira en torno al descubrimiento de petróleo en Groenlandia que no avisa de su hallazgo a Copenhague, lo que desata una lucha diplomática profundizada por las pretensiones independentistas groenlandesas. El hallazgo atrae el interés de potencias como Rusia, USA y China que quieren influir en la región. ¿Les suena? Vladimir Putin salió a pararle el carro a Trump y a recordarle que Rusia tiene intereses sobre el Ártico.
Donald Trump vs. Mette Frederiksen (Birgitte Nyborg)
El guion de Price no pudo prever la incipiente lucha diplomática entre Estados Unidos y Dinamarca por el control de Groenlandia. Días atrás, salió a la luz que el rey Federico X incluso cambió el escudo de armas real para reafirmar soberanía sobre la isla. Ahora los símbolos de Groenlandia Islas Feroe (un oso polar y un carnero) son más visibles en él.
Según supo The Financial Times y otros diarios daneses, Donald Trump mantuvo recientemente una tensa conversación telefónica con la premier Dinamarca, Mette Frederiksen sobre Groenlandia que "había ido muy mal". Ella le dejó en claro que la isla no está en venta. Trump por su parte, "agresivo y confrontativo" se negó a descartar el uso del poder militar o económico para tomar el control del territorio semiautónomo.
“Fue horrible”, dijo una de los 5 altos funcionarios europeos actuales y anteriores informados sobre la llamada en diálogo con FT. Otra agregó: “Él fue muy firme. Fue una ducha fría. Antes, era difícil tomarlo en serio. Pero creo que es serio y potencialmente muy peligroso”.
La oficina del primer ministro danés dijo que "no reconocía la interpretación de la conversación dada por fuentes anónimas".
En diciembre Trump instó: "Para efectos de seguridad nacional y libertad en todo el mundo, Estados Unidos de América considera que la propiedad y el control de Groenlandia son una necesidad absoluta".
En enero amenazó con imponer aranceles a Dinamarca si se oponía a su postura sobre Groenlandia. “La gente ni siquiera sabe si Dinamarca tiene derecho legal a ello, pero si lo tuviera, deberían renunciar a él porque lo necesitamos para la seguridad nacional”, reiteró.
El medio DK aseguró que en su conversación con Mette Frederiksen, Trump no quiso retirar las amenazas arancelarias. "Puede surgir una situación en la que colaboremos menos con los estadounidenses en el ámbito económico", confesó la premier y dijo: "Estamos en una situación grave".
Frederiksen se reunió la semana pasada con los directores ejecutivos de grandes empresas danesas, incluidas Novo Nordisk y Carlsberg, para discutir las amenazas del republicano
A principios de enero, Donald Trump Junior visitó esta imponente isla, reservorio de gas, petróleo y minerales, con una ubicación militar estratégica, oficialmente descrita como encuentro privado, aunque algunos sospechan que podría estar relacionada con una posible negociación encubierta.
La disputa, hasta ahora discursiva, entre USA y Dinamarca por Groenlandia ocurre en un momento de creciente tensión entre la isla y Copenhague, que sigue controlando su política exterior y de seguridad. La realidad es que Groenlandia no quiere estar bajo el yugo de nadie.
El primer ministro groenlandés, Múte Egede, en diciembre pasado soltó que Groenlandia "no estaba en venta y nunca lo estará", pero acogido con satisfacción el interés empresarial estadounidense en la minería y el turismo. Se mostró abierto a negociar con Estados Unidos y dijo haber "iniciado un diálogo y empezado a explorar las posibilidades para cooperar con Trump".
Futuro de Groenlandia
Este viernes (24/10) Politiken en su portada resaltaba una entrevista al ex estratega jefe de Nordea, Andreas Steno, que analiza los mercados financieros, con el título: “Groenlandia se volverá norteamericana pase lo que pase”. Allí, el economista sostiene que eso evitaría crisis económica en Dinamarca y al mismo tiempo asegurar buenos acuerdos comerciales con los estadounidenses.
“De hecho, una renuncia danesa a Groenlandia puede dar a las empresas danesas una posición negociadora muy ventajosa que puede preparar la economía danesa para el futuro si seguimos correctamente el juego de Trump”, según el diario.
En una reciente entrevista el creador de Borgen Adam Price dijo que la realidad se ha vuelto tan absurda y extrema que poco a poco va superando su imaginación.
“¿Qué voy a escribir ahora?” y señaló que, si hubiera propuesto este escenario hace años, habría parecido inverosímil.
“Si hace 15 o 10 años hubiera presentado a un presidente estadounidense que se hubiera comportado, se hubiera parecido y hubiera dicho las cosas que dice Trump, la mayoría de la gente sacudiría la cabeza y diría: 'Eso es una locura total, Price ha perdido el sentido de la realidad'".
La extravagancia e impredecibilidad de personajes como Donald Trump que claramente modifican el curso de la geopolítica dificultan la escritura de la ficción política.
En la primer temporada Price presentó a Birgitte Nyborg, interpretada por Sidse Babett Knudsen, que se convirtió en la primera mujer primera ministra de Dinamarca. Poco después, se hizo realidad cuando Helle Thorning-Schmidt (S) se convirtió en primera ministra en 2011.
¿Qué haría Birgitte Nyborg (Borgen) si se enfrentara a Donald Trump? le preguntaron a Price, según DR.
“En público, sería muy intermediaria, diplomática y diría: ‘Tenemos una relación buena y estrecha con los Estados Unidos, y queremos seguir teniendo’.
Pero en una sala confidencial con sus funcionarios más cercanos, el tono sería significativamente diferente. Arrugaría la nariz, frunciría el ceño y, con mirada penetrante, miraría a los funcionarios a los ojos y exclamaba con cierto tono fijo: ‘¡Disculpe, somos socios de la alianza en la OTAN! Dinamarca es uno de los aliados más cercanos y leales que tiene Estados Unidos’”.
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