El Shamir, un gusano mítico que cooperó con el rey Salomón en la construcción del Primer Templo de Jerusalén, por su capacidad de triturar y desintegrar con sus dientes materiales duros —como el hierro y la piedra—; una leyenda que probablemente pudo haber tenido algo de realidad.
POCO CONOCIDO
Shamir, la leyenda del gusano sagrado de Salomón que pudo haber existido
Shamir, el extraño gusano del Rey Salomón que trituraba piedra, hierro y diamante. Descrito en el Guemará y otros textos antiguos, fue un espécimen que probablemente existió.
El gusano de Salomón, descrito en Guemará y el Talmud, pudo haber sido un espécimen que realmente existió, debido a que, en la actualidad, existen orugas o vermes similares, como los Polychaeta, que habitan en chimeneas hidrotermales y que usan sus bacterias simbióticas para procesar minerales metálicos, o bien el Gusano zombie (Osedax), el cual puede comer huesos y perforar rocas en el lecho submarino.
El Shamir, una criatura legendaria y mística dentro de la tradición judía, fue creado en la caída de la tarda del sexto día de la creación del universo.
Traído a la Tierra desde el paraíso por un águila, según una de las versiones que se narra en el Midrash Tehilim, el ave dejó al Shamir en el plano terrenal para intentar ayudar a Salomón en la construcción del Templo Sagrado de Jerusalén, del que hoy en día sólo quedan las piedras del Muro de los Lamentos.
Otro relato dentro del Guemará narra que el rey Salomón supo del Shamir cuando, bajo la orden del Creador de construir un templo sagrado sin el sonido de los martillos ni con objetos metálicos, le consultó a los rabinos y ellos le comentaron de la existencia de un gusano que había sido usado por Moisés y Aarón para cortar las piedras del pectoral (Efod) como parte de la vestimenta del sumo sacerdote y grabar en cada una de ellas el nombre de las tribus de Israel.
El rey Salomón, Moisés y Aarón acudieron al Shamir, el gusano sagrado
La tradición rabínica, especialmente el Talmud y otros textos midráshicos, afirman que el rey Salomón, respetando el dogma de la Torá que prohibía usar cualquier herramienta de hierro para la construcción de templos, le consultó a los sabios cómo podía cortar las piedras sin metal.
Estos le respondieron que el único que podía hacerlo era el Shamir, una criatura usada por Moisés para grabar las piedras del pectoral del sumo sacerdote. Pero, como nadie sabía del paradero de este bicharraco, Salomóntuvo que acudir a los demonios para indagar sobre el paradero de esta criatura capaz de cortar piedra sin objetos de metal.
De hecho, Salomón capturó a Ashmedai, el rey de los demonios (una figura mitológica en la tradición rabínica), usando un truco mágico con una cadena grabada con el nombre de Dios (el Tetragrámaton) y un anillo sellado, también con el nombre divino.
A él le preguntó sobre el paradero del Shamir.
El demonio le confesó a Salomón que el Shamir estaba bajo la custodia de una criatura mítica — en algunas versiones, un gallo silvestre (o gallo del desierto) que lo usaba para encontrar alimento abriendo rocas—
Entonces, Salomón ideó un plan maestro en el nido de dicho gallo salvaje. Allí, colocó un pedazo de vidrio transparente bloqueando su entrada, y cuando el ave llegó, al no poder acceder a su guarida, usó al Shamir para cortar el vidrio.
En ese preciso momento, un mensajero de Salomón, bajo sus directrices, asustó al ave para que dejara caer el Shamir. Así lo recogieron sin matar al ave ni violar el juramento que protegía al Shamir.
"Trajeron un gallo salvaje y cubrieron su nido con vidrio transparente para que no pudiera entrar. Cuando llegó el gallo y vio que no podía entrar, trajo el Shamir para cortar el vidrio. En ese momento, enviaron un emisario que lo asustó, y el Shamir cayó de su pico, y así lo tomaron (Talmud Gittin 68b).
Otras noticias de Urgente24
Cervantes, el creador del Quijote: sinsabores de su vida y prisionero de piratas
Enigmas y monumentos de gran misterio: Stonehenge, Nazca y Bermudas
Rey Jacobo Estuardo, espectros, brujas y tratado de demonios
Tiresias: Vidente, profeta ciego y el mito transexual en la Antigua Grecia













