En 24 horas, el miércoles 15/11, más de 1.600 policías antidisturbios serán enviados a las calles de Madrid (España) porque se temen choques inéditos. Hasta ahora, una zozobra similar sólo era imaginable en París (Francia) pero ahora es posible una versión castellana de la máxima seguridad. Se esperan manifestaciones del Partido Popular(PP) y VOX contra la firma de la Ley de Aministía de Carles Puigdemont y otros catalanes condenados por terrorismo en su momento, hoy aliados del gobernante PSOE (Partido Socialista Obrero Español).
GRAN TENSIÓN
La guerra por el poder en España es peor que en Argentina
No es la 1ra. vez que socialistas y catalanes provocan una derrota conservadora (el PP). Revisemos la historia de España reciente.
Ni siquiera en las manifestaciones nocturnas de 2014 en Ciudad de Buenos Aires, la Argentina conoció algo semejante a lo que amenaza atravesar España. Sin embargo, todo esto es engañoso si no se recuerda que los 179 que votarán por la amnistía representan 12.506.682 votos. Jamás el PP reunió un número equivalente. Por lo tanto, hay muchos ciudadanos de ambos lados. La Grieta es descomunal.
Es previsible que el Partido Popular (gente conservadora y nacionalista aunque no tanto como la de VOX) se oponga a cualquier amnistía vinculada a los independistas catalanes. Pero, tal como dicen los del PSOE, estos existen y cuentan con la cantidad suficiente de electores para llegar al Parlamento. Para el PP los catalanes independistas son 'malvados'. Sin embargo, ellos integran la democracia representativa vigente en el Reino de España. Entonces, describir los sucesos en marcha requiere cuidado.
Mariano Rajoy
El PP combatió contra los independistas catalanes (y también contra los del País Vasco, obvio), en especial cuando Mariano Rajoy fue Jefe de Gobierno. En esos años ocurrieron episodios épicos y los del PP se ufanaban -hasta ahora-, de haber impuesto su disciplina y así, dicen ellos, "salvamos a España". Entonces, la decisión de Sánchez, de revisar el statu-quo emergente, y para provecho propio, es una herida al corazón del PP. Pero no es la 1ra. vez que socialistas y catalanes se asocian para ganarle al PP. Para el PSOE, esto también habla de rigidez, intolerancia y limitaciones del PP. Cada uno tiene su manual de procedimientos.
Mariano Rajoy Brey, el permanente sucesor de José María Aznar en diversos cargos públicos y partidarios, fue Presidente del Gobierno español desde el 01/12/2011 al 02/06/2018, después del socialista José Luis Rodríguez Zapatero.
En 2014, el independismo ya había tomado vuelo en Catalunya. Rajoy decidió enfrentarlo, y el embrollo escaló hacia el referéndum de independencia de Catalunya de 2017 y la declaración unilateral de independencia de Catalunya. Finalmente, Rajoy impuso su autoridad institucional.
No fue gratis. La 1ra. venganza de los catalanes fue la caída de Rajoy con la moción de censura de mayo/junio 2018, presentada por los socialistas (PSOE) cuando ocurrió la sentencia judicial de un escándalo de corrupción en el PP llamado 'Caso Gürtel'. Los catalanes y los vascos le dieron sus votos al PSOE: ERC, PDeCAT, PNV, Compromís, EH Bildu y NCa. Afuera Rajoy.
Pedro Sánchez
Entonces llegó el socialista Pedro Sánchez Pérez-Castejón (02/06/2018). Muchos le vaticinaron una estadía breve en La Moncloa porque ni siquiera tenía el control del PSOE. Pero Sánchez ha demostrado habilidad para compensar su fragilidad con pragmatismo y flexibilidad. Esto le permitió construir la alianza con los ex comunistas de Podemos, y renovarla cuando Ciudadanos rechazó el convite para organizar algo nuevo, más de centro.
Para el PP, Sánchez carece de ética. Para Sánchez, el PP no entendió cómo se gobierna en sociedades fragmentadas, sin mayorías.
Sánchez no hizo un gran gobierno... aunque a otras naciones de la Unión Europea les fue peor. Mientras tanto, él permanece en el Gobierno. Él cree que el tiempo es un aliado que quita a unos -que lo diga su ex aliado de izquierda, Pablo Iglesias- y atrae a otros.
No obstante, su situación es precaria en una España donde nadie prevalece. Hay grietas por izquierda y por derecha. Entonces hay que buscar aliados. Es un ejercicio propio del régimen parlamentario. Unos lo saben hacer mejor que otros.
Sánchez lucía derrotado luego de la pandemia de covid-19, con un incremento de la presión tributaria que creció aún más con el inicio de la guerra de Rusia vs. la OTAN en Ucrania. El PP estaba seguro que había llegado su momento de volver al gobierno.
La alternancia funciona muy bien en España: después de la seguidilla Adolfo Suárez / Leopoldo Calvo-Sotelo (ambos UCD, que integraban el Partido Popular, de Pío Cabanillas; y el Partido Popular Demócrata Cristiano, de Fernando Álvarez de Miranda), se sucedieron
- Felipe González (PSOE),
- José María Aznar (PP),
- José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE),
- Mariano Rajoy (PP) y
- Pedro Sánchez (PSOE).
Las elecciones
Elecciones municipales el 28/05/2023: un Waterloo para el PSOE. El PP le provocó un varapalo histórico, quitándole comunidades autónomas y alcaldías. Sánchez decidió huir hacia adelante y anticipó las elecciones generales de diciembre a julio.
La apuesta no fue un error: paliza pero inferior a la que le vaticinaban. Es cierto que el PP ganó y consiguió 137 escaños. Es cierto que el PSOE perdió y quedó en 121 escaños. Pero fue 1 escaño más que el que tenía antes en su mejor votación desde 2008, ganando en País Vasco y Catalunya.
Por eso hay que tener cuidado cuando se lee en la prensa 'popular' que los reclamos contra Sánchez 'ganan la calle' porque también hay mucha gente del otro lado y que le provocó una sorpresa a la oposición.
Resulta que, desahuciado, Pedro Sánchez logró 968.000 votos más que en las elecciones de 4 años antes. La aritmética ayuda a ubicar en tiempo y espacio las sensaciones a veces engañosas.
De todos modos, con los números delante, Alberto Núñez Feijóo creyó que había llegado su consagración y sería el heredero de Mariano Rajoy. Pero él no consideró que el PP creció por el desplome de VOX. Consecuencia: el PP no obtuvo mayoría suficiente para formar gobierno ni tuvo un socio que le permitiera alcanzar la meta.
El rey Felipe VI le concedió la oportunidad a Alberto Núñez Feijóo pero en un régimen parlamentario hay que buscar aliados con astucia y velocidad. Hay que acudir a la negociación, sabiendo que todo es precario, y ya se sabe que de los laberintos se salen por arriba.
Núñez Feijóo no lo consiguió. Su investidura fue rechazada por el Congreso: 176 votos en contra y 172 a favor.
Al comenzar octubre, Felipe VI le dio la oportunidad a Sánchez.
La 2da. venganza
Todos sabían que al PSOE no le alcanzaría con sus aliados del ex Podemos ahora llamados Sumar. Lo que funcionó en 2019 no era suficiente en 2023.
Entonces decidieron desmontar aquel triunfo de Rajoy en Catalunya. Es un lío fenomenal porque en el medio hay que colisionar con la institucionalidad española que fue la que le concedió el triunfo a Mariano con el argumento 'España está en peligro y debemos salvarla antes de la secesión'.
El independismo fue reprimido con la legislación antiterrorista, ¿cómo amnistiar a condenados por terrorismo? Muchos creen que Sánchez ha subestimado el embrollo en que se involucró.
Llegan señales de preocupación desde el Tribunal Supremo, los 79 magistrados en 5 salas que garantizan la aplicación uniforme de las leyes en todo el territorio español y asegurar que los órganos judiciales de todo el país aplican los mismos criterios interpretativos.
Es de manual que Sánchez está jugando con fuego. Pero a él le importa el poder como bien supremo y aceptó el riesgo. También dice que sin él, todo sería peor.
Para el PP, Sánchez ya es peor que un hereje, algo que no es poco en el país que siglos atrás parió al inquisidor Tomás de Torquemada.
Los catalanes le han cobrado un precio elevado: una Ley de Amnistía y una agenda a consensuar sobre cómo sigue el independismo después. Sánchez cree que podrá gestionarlo (otra vez apuesta al tiempo) pero el PP cree que no podrá hacerlo y por eso hay que impedirlo antes de la catástrofe.
La Grieta divide a un país que conoce de choques. En 1936 hasta fue a la Guerra Civil para dirimir cuitas.
Volvamos a la aritmética: Pedro Sánchez será investido presidente del Gobierno este jueves 16/11 con 179 votos a favor: PSOE, Sumar, ERC, PNV, EH Bildu, BNG, Junts y Coalición Canaria. Unas cifras que, analizadas con perspectiva, suponen un amplio respaldo social. En julio sumaron 12.506.682 votos. El tope que logró sumar Mariano Rajoy fue 11.108.034.
Los catalanes habrán consumado su 2da. venganza contra el PP.
Lo que viene
El PP tendrá que reiventarse. Muchos indican que Isabel Díaz Ayuso será la nueva líder. Pero José Luis Martínez-Almeida mantiene encendida su esperanza. Y a Alberto Núñez Feijóo nadie le notificó su eventual cesantía. Si fuese por Pedro Sánchez, que los 3 sigan empatados....
Por ahora permanecen unidos en lo que Díaz Ayuso llama "golpe contra la democracia" y agrega: “Nos han colado una dictadura por la puerta de atrás”.
Sánchez se limita a recordarle el número: 179 escaños, 12.506.682 votos.
Habrá que ver cómo se reconstruye VOX, cuyo líder, Santiago Abascal, es un ex PP, aceptó participar de la manifestación contra la Amnistía que organizó el PP horas atrás.
Pregunta inevitable a Sánchez: ¿Podrá mantener tan heterogénea coalición?
No es una pregunta válida para el socialista porque su desempeño demuestra que él va día-por-día: el bien supremo es el Poder, y todo lo demás es aleatorio. Para unos esto es inmoral. Sin embargo, para otros es parte de la democracia.
Según Sánchez, si no existiera su flexibilidad, España estaría otra vez al borde de algo peor: otra guerra entre hermanos, primos y amigos.
De hecho, la violencia es un temor. No es algo baladí que el independista Carles Puigdemont haya pedido una escolta de seguridad de los Mossos d'Esquadra -la fuerza de seguridad catalana-, algo que se le ha concedido.
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