La administración del presidente Donald Trump está considerando tomar una participación financiera en Intel, uno de los mayores fabricantes de semiconductores del mundo, actualmente enfrentando serias dificultades. La posible intervención busca fortalecer la capacidad de fabricación nacional en un sector estratégico y, al mismo tiempo, aliviar las presiones políticas que recaen sobre el director ejecutivo de la compañía, Lip-Bu Tan.
CHIPS Y PODER
Luego de las acusaciones de colaborar con China, Trump pega un volantazo y mete mano en Intel
Donald Trump estudia invertir en Intel para reactivar la producción local de semiconductores y salvar al CEO en apuros, Lip-Bu Tan.
Luego de acusar al CEO de Intel de colaborar con China, ahora Donald Trump le tira flores y busca comenzar una participación estatal en la empresa.
Según personas cercanas a las negociaciones, Trump abordó el tema durante una reunión celebrada el lunes en la Casa Blanca con Tan. La iniciativa aún se encuentra en una fase muy preliminar, sin una estructura definida ni garantías de que el acuerdo finalmente se concrete. De todas maneras, las acciones de Intel subieron 7% luego de conocerse las negociaciones.
Los motivos por los que Donald Trump está interesado en Intel
El interés de la Casa Blanca por respaldar a Intel se enmarca dentro de la estrategia más amplia de la administración Trump de repatriar industrias clave y reducir la dependencia de proveedores extranjeros, particularmente en sectores sensibles como el tecnológico. La producción de chips se ha convertido en un punto neurálgico de la competencia global, especialmente en el contexto de las tensiones entre Estados Unidos y China.
De concretarse, esta sería una de las primeras veces que el gobierno federal considera tomar una participación directa en una empresa tecnológica privada con el objetivo de reforzar su infraestructura nacional. La medida podría generar controversia tanto en el Congreso como en el mercado, al reavivar el debate sobre el papel del Estado en la economía.
Aún no está claro cómo se estructuraría la operación ni cuál sería el monto involucrado. Sin embargo, fuentes cercanas a la conversación señalaron que el acuerdo podría tomar la forma de una inversión directa, subsidios o préstamos a bajo interés, todos mecanismos que ya han sido utilizados por el gobierno en otras industrias consideradas estratégicas.
Intel por dentro
Intel, por su parte, atraviesa un momento complicado. Pese a su liderazgo histórico en la industria, la compañía ha sido superada en capacidad tecnológica por rivales como Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) y Samsung. Además, ha enfrentado retrasos en el desarrollo de sus chips más avanzados, lo que ha debilitado su posición en el mercado y provocado una creciente presión por parte de inversionistas y analistas.
La posibilidad de recibir apoyo financiero del gobierno podría representar un salvavidas para Tan, cuya gestión ha sido objeto de crecientes críticas. Al mismo tiempo, la operación permitiría a Trump mostrar un nuevo compromiso con la reindustrialización del país cuando comienza la campaña electoral de medio término.
Aunque las conversaciones continúan y el resultado sigue siendo incierto, el solo hecho de que se discuta una intervención de este tipo evidencia la creciente importancia estratégica del sector de los semiconductores para la seguridad económica y tecnológica de Estados Unidos.
La noticia, inicialmente reportada por Bloomberg, ha comenzado a generar reacciones en el ámbito financiero, político y empresarial, donde muchos observan con atención el rumbo que podría tomar esta inédita asociación entre el gobierno y una de las firmas más emblemáticas de Silicon Valley.
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