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FMI: Nubarrones que asoman en la negociación

Las negociaciones con el FMI para la reestructuración de la deuda no muestran indicios aún de llegar a una conclusión. 

Nadie sabe a ciencia cierta cómo vienen las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por la renegociación de la deuda de US$44 mil millones que contrajo la Argentina cuando Mauricio Macri era Presidente.

Alberto Fernández prometió en noviembre un "plan plurianual" que incorporase los "entendimientos" básicos con el Fondo para los primeros días de diciembre. Pero pasada la Navidad y el inminente Año Nuevo el contenido del proyecto fue el gran ausente. Muy probablemente porque a esta altura no hay "entendimientos" básicos con el organismo.

Y la cuestión parece adquirir mayor dificultad. Por el momento, todas las pretensiones del Gobierno se avizoran inaccesibles. Ya quedó descartado que se pueda refinanciar la deuda en un plazo mayor a los 10 años que establecen las Facilidades Extendidas que se anhelan. Tampoco habrá reducción de la sobretasa para países, como la Argentina, que tiene permanentes crisis de deuda.

La pulseada está en las metas macro económicas, especialmente de cuánto debe ser el déficit (para un mejor rojo, mayor deberá ser el ajuste) y, por otro lado, qué nivel deben tener las reservas del Banco Central. En esto el Fondo pone énfasis porque se trata de la caja desde donde saldrán los pagos de la deuda. La semana pasada se cancelaron casi US$1.900 millones del crédito que impactaron en las tenencias del BCRA.

Este aspecto es sensible. El Fondo pedirá a la Argentina fortalecer sus reservas, algo que a lo largo de 2021 no pudo hacer, aún con cepo de todos los colores, el aumento de los precios de los commodities y una menor demanda de divisas para un turismo aún impactado por la pandemia.

De acuerdo a un reporte privado, las reservas cayeron la semana pasada -tras el pago al FMI- US$39.156 millones, y ya quedaron US$231 millones debajo del cierre de 2020. Según cálculos de la consultora 1816, las tenencias netas del Central bajaron a US$2.180 millones.

Con las restricciones y los beneficios antes mencionados, la imposibilidad de recomponer reservas estuvo en los pagos de la deuda. Según explica Ámbito Financiero, año los vencimientos de capital e intereses con el FMI drenaron cerca de US$5.200 millones. Buena parte de ellos se canceló con los DEG del propio Fondo.

El ministro de Economía, Martin Guzmán; el representante argentino ante el FMI, Sergio Chodos; la directora adjunta del departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Julie Kozack; el jefe de la misión del organismo para Argentina, Luis Cubeddu; y el rep
El ministro de Economía, Martin Guzmán; el representante argentino ante el FMI, Sergio Chodos; la directora adjunta del departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Julie Kozack; el jefe de la misión del organismo para Argentina, Luis Cubeddu; y el representante residente del FMI en Argentina, Trevor Alleyne

El ministro de Economía, Martin Guzmán; el representante argentino ante el FMI, Sergio Chodos; la directora adjunta del departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Julie Kozack; el jefe de la misión del organismo para Argentina, Luis Cubeddu; y el representante residente del FMI en Argentina, Trevor Alleyne

Otro dato a tener en cuenta y que incrementa la dificultad de negociación es un endurecimiento de la postura de los funcionarios del FMI.

A la falta de una autocrítica en el análisis del programa Stand By, introspección con la que el Gobierno contaba para conseguir alguna ventaja en la discusión, se le suma una actitud aún menos concesiva de los negociadores del Fondo Julie Kozack y Luis Cubeddu.

Cuenta este lunes Carlos Burgueño, también en Ámbito Financiero:

"En lugar de flexibilizar los requerimientos generales, la norteamericana y el venezolano comenzaron a plantear situaciones más extremas en las tres variables clave que el país debe cumplir con el FMI para que los técnicos del Fondo cierren el programa que se negocia hoy: déficit fiscal, proyección de crecimiento y evolución de las reservas del Banco Central. Ni hablar de la reducción de las tasas de interés y los sobrecostos financieros, cuya recomendación hacia el board fue de sostenerlas en los niveles de 4,05%".

De acuerdo a la misma versión, en el Gobierno explican ese endurecimiento en un presunto temor de los funcionarios del Fondo sobre su propio futuro en el organismo a partir de los antecedentes con la Argentina:

"Los 2 máximos responsables técnicos de lo que se negocia con el gobierno de Alberto Fernández, creen que en ambos funcionarios de línea del FMI hay un temor a su futuro. Concretamente, a que se la jueguen por un programa laxo y menos exigente a lo que marcan las normas clásicas y los libros escritos sobre piedra de los habituales programas del FMI. No se percibe de parte de los negociadores del gobierno, ninguna mella o autocastigo por el contenido del informe (lapidario o no) del organismo sobre el informe del crédito otorgado al gobierno de Mauricio Macri en 2018. Todo lo contrario".

Y concluye:

"Lo que se teme en Buenos Aires que esté sucediendo en Washington, es que Kozack y Cubeddu no quieren el mismo destino que los antecesores en cerrar y firmar acuerdos con un país como la Argentina, históricamente incumplidor de lo firmado. Y, en definitiva, ser los responsables técnicos de un nuevo fracaso del FMI con el país. Alguien que sabe de estas cuestiones definía con una frase dura y directa la situación: “los dos tienen miedo por su futuro. Sólo si se presenta en persona Georgieva con un bufoso en la mano y los amenaza pueden firmar lo que Argentina está proponiendo. Si no, harán lo que dicen los libros clásicos del FMI y no se moverán de lo que dicta en estatuto”.

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