Tanto el papa Francisco como el presidente chino Xi Jinping coincidieron en Astana, Kazajistán, el miércoles 14/09. Xi estaba en una visita oficial y el pontífice de los católicos apostólicos romanos estaba en un congreso de líderes religiosos mundiales.
REVÉS EN KAZAJISTÁN
Xi Jinping sigue diciéndole No al papa Francisco
Desde hacía semanas que se sabía que en Kazajistán el papa Francisco no lograría ver al patriarca ortodoxo ruso Kirill pero ¿y Xi Jinping? Tampoco.
Astana o Akmola o Akmolinsk o Tselinograd o Nur-Sultan (qué horrible que la hubieran rebautizado con el nombre del presidente fallecido en 2019, Nursultan Abishuly Nazarbayev; ahora otra vez se llama Astana) es una localidad moderna, de 1,3 millón de habitantes. En Roma son 2,7 millones, el doble.
El Vaticano le dijo a China que el papa Francisco estaba dispuesto a reunirse con el presidente chino, Xi Jinping, mientras ambos líderes estaban en la capital de Kazajstán, pero China dijo que no había suficiente tiempo, que Xi Jinping debía estar esa noche en Samarcanda, Uzbeskistán, donde lo esperaba Vladimir Putin, el jefe de los rusos.
El Vaticano hizo “una expresión de disponibilidad”. La parte china dijo que "apreciaba el gesto", pero que no había tiempo libre en la agenda de Xi.
No es la primera vez que el Vaticano intenta un encuentro con el jefe del Partido Comunista Chino. Hasta ahora, no lo ha conseguido.
La agenda entre el Vaticano y Beijing es complicada.
Problemas
Un acuerdo de 2018 entre China y el Vaticano sobre el nombramiento de obispos finalizó en octubre 2020, y aunque Francisco estaba ansioso por renovar el pacto, Beijing no expresó de inmediato sus intenciones. Aquel ejemplo permite comprender cómo es la relación bilateral en 2022.
Aquel acuerdo fue diseñado para poner fin a un cisma entre los 12 millones de católicos de China, que se dividen de manera bastante equitativa entre una llamada 'iglesia clandestina', que sigue siendo leal al Vaticano; y aquellos que asisten a iglesias autorizadas por el Estado comunista.
China rompió los lazos diplomáticos con el Vaticano en 1951, expulsando misioneros, demoliendo iglesias, expropiando predios y encarcelando a quienes buscaban liderazgo en Roma.
Luego, Beijing estableció su propia iglesia católica, controlada por la Asociación Católica Patriótica China, e insistió en que tenía derecho a ordenar obispos sin la aprobación del Vaticano.
El contenido del acuerdo siempre fue secreto pero su corolario fue que Beijing reconoció al Papa como líder de la Iglesia Católica, incluso en China, y le concedió la última palabra en la selección de obispos entre un grupo de candidatos nominados por el Partido Comunista Chino y la Asociación Católica Patriótica China.
En estos días corresponde definir o redefinir el acuerdo. El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano y el protagonista del diálogo con China, insistió a un canal de noticias italiano en que era necesario reconocer la "buena fe" de China y proceder a renovar por 2 años más el acuerdo provisional para permitir que germinen las 'semillas' que se han plantado como resultado.
National Catholic Register, desde la oposición a esta política vaticana, expresa 4 reparos:
- Desde 2018, la 'sinización' oficial de la Asociación Católica Patriótica China se ha incrementado.
- "Beijing se ha negado a ofrecer incluso la más mínima rama de olivo a la Iglesia clandestina."
- Algunos obispos siguen encarcelados como consecuencia de su negativa a reconocer la supremacía de las autoridades religiosas del gobierno chino.
- En julio, las autoridades chinas demolieron una de las iglesias 'clandestinas' porque su sacerdote se negó a unirse a la Asociación.
En tanto, Francisco hizo concesiones tal como pedir a 2 de los obispos aprobados por el Vaticano que cedieran su lugar a 2 de los obispos previamente excomulgados de la Asociación antes de que se firmara el acuerdo.
Varios obispos y cardenales -es conocido el caso del cardenal Joseph Zen Ze-kiun, de Hong Kong, cuyo juicio prepara Beijing- han criticado públicamente al Papa porque, en su enfoque, traicionó los intereses de la iglesia clandestina.
En su momento Francisco canceló una reunión con el entonces secretario de Estado, Mike Pompeo, que visitaba Roma después de que éste pidiera al Vaticano que adoptara una postura más dura con respecto a China .
Un funcionario del Vaticano le dijo al diario South China Morning Post, de Hong Kong, que 52 diócesis se habían quedado esperando que se nombrara un obispo.
Mientras tanto, Roma espera que 23 obispos elegidos por el Vaticano sean reconocidos por Beijing bajo un proceso que requiere que los ex miembros del clero clandestino se unan a la Asociación Católica Patriótica China y hagan una promesa de lealtad a la dirección del partido.
A los periodistas en el vuelo de Roma a Kazajstán, el 13/09, el Papa dijo: “Siempre estoy listo para ir a China”.
Declaración
De regreso del VII Congreso de Religiones Mundiales y Tradicionales, Francisco fue preguntado por los periodistas acerca del frustrado intento de diálogo con Xi Jinping. Más allá de su prudencia, el jefe de los católicos apostólicos romanos confirmó las diferencias existentes.
Elise Allen, de la revista 'Crux', le preguntó:
-En el Congreso, usted habló de la importancia de la libertad religiosa; como sabe, ese mismo día también llegó a la ciudad el Presidente de China, donde hay una gran preocupación por este tema desde hace mucho tiempo, especialmente ahora con el juicio que se está llevando a cabo contra el cardenal Zen. ¿Considera Usted que el juicio contra él es una violación de la libertad religiosa?
-Para entender a China se necesita un siglo, y nosotros no vivimos un siglo. La mentalidad china es una mentalidad rica y cuando se enferma un poco, pierde su riqueza, es capaz de cometer errores. Para entendernos, hemos elegido el camino del diálogo, abiertos al diálogo. Hay una comisión bilateral vaticano-china que va bien, lentamente, porque el ritmo chino es lento, tienen una eternidad para seguir: son un pueblo de paciencia infinita. Por las experiencias que hemos tenido antes: pensemos en los misioneros italianos que fueron allí y fueron respetados como científicos; pensemos también hoy, en muchos sacerdotes o personas creyentes que han sido llamados por la universidad china porque esto da valor a la cultura. No es fácil entender la mentalidad china, pero hay que respetarla, yo siempre la respeto. Y aquí en el Vaticano hay una comisión de diálogo que va bien, el cardenal Parolin la preside y es el hombre que más sabe de China y del diálogo chino en este momento. Es una cosa lenta, pero siempre se dan pasos adelante. Calificar a China como antidemocrática yo no lo creo, porque es un país tan complejo... Sí, es cierto que hay cosas que nos parecen antidemocráticas, eso es verdad. El Cardenal Zen irá a juicio estos días, creo. Y él dice lo que siente, y se ve que hay limitaciones allí. Más que calificar, porque es difícil, y yo no lo considero calificar, son impresiones, intento apoyar la vía del diálogo. Entonces en el diálogo se aclaran muchas cosas y no sólo de la Iglesia, también de otros sectores por ejemplo la extensión de China, los gobernantes de las provincias son todos diferentes, hay diferentes culturas dentro de China, es un gigante, entender a China es una cosa gigante. Pero no hay que perder la paciencia, hace falta eh, hace mucha falta, pero hay que ir con el diálogo, trato de abstenerme de calificarla... pero sigamos adelante.
Elise Allen repreguntó: -¿Qué pasa con Xi Jinping?
Respuesta: -Él tenía la visita de Estado allí, pero yo no lo he visto.
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