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PANORAMA

La 'maldad' de Guzmán y límites del clamor 'CFK Presidenta'

Martín Guzmán opacó el acto de CFK con su renuncia. La Vice, ante los pedidos de candidatura.  Guiño a los movimientos sociales. La siguen con "la lapicera".

Pudo ser una última 'maldad' de Martín Guzmán haber hecho pública su renuncia mientras Cristina Kirchner enfervorizaba a su militancia en Ensenada, generando un hecho noticioso más trascendental que otro discurso de la Vice, que, sin embargo, no hizo ninguna referencia al dato caliente del día. El tuit del ahora exministro de Economía con su carta de despedida apareció minutos después de que CFK lo emparentara con Carlos Melconian, histórico economista del macrismo con el que estuvo reunido, en cuanto a las explicaciones de la inflación que, dijo, no son las suyas.

Guzmán atravesó una última semana cargada de renovados rumores de su alejamiento. Se habían vuelto más insistentes en la noche del viernes. Acompañaron esas versiones otras que ubicaban a Sergio Massa más cerca del Palacio de Hacienda, directamente o bien mediante algún dirigente cercano, como ocurrió, por ejemplo, en la Aduana. En la horas previas a su dimisión -trasciende- habría habido una discusión entre Guzmán y Alberto Fernández, al que ministro le reclamó una serie de pedidos que el Presidente no habría atendido. Cuestiones del área energética, que responde al kirchnerismo y le propinó al ahora exministro algunos reveses. A ellos hay que sumarles las persistentes críticas -muy duras algunas- por la falta de una política redistributiva y la conocida tirria por el acuerdo con el FMI que catapultó a Máximo Kirchner fuera de la jefatura de la bancada oficialista en la Cámara de Diputados. Caldearon la situación la antesala de otro dato complicado en materia de precios, el derrumbe de los bonos de semanas atrás, la suba del Riesgo País y el dólar blue en máximos históricos. No alcanzaron para retenerlo la defensa del rumbo que hizo Fernández en las últimas horas, ni el respaldo de la embajada de Washington.

https://twitter.com/Martin_M_Guzman/status/1543335683133095937

Fragilidad

El derrotero de la fragilidad política que Guzmán arrastró durante meses -a veces disimulada por algún hecho puntual, como la salida de Roberto Feletti del control de los precios- será contemplado por su eventual reemplazo, que lo más probable es que pida una unificación de las posiciones dentro del Frente de Todos para agarrar la brasa caliente. Sin ella, difícilmente el próximo ministro tenga un mejor destino. Lo reclamó el mismo Guzmán al Presidente en su carta. Citó su "experiencia" para considerar que "será primordial que trabaje en un acuerdo político dentro de la coalición gobernante" para que su reemplazo "cuente con el manejo centralizado de los instrumentos de política macroeconómica". Lamentaba, en síntesis, la fragmentación explícita que caracteriza al Gobierno. Con Cristina decidida a hacer apariciones públicas más asiduas, sin ese consenso, el próximo ministro o ministra parecerá sometido permanentemente a examen de la Vice.

En Ensenada, CFK insistió en descartar al déficit fiscal como motor de la inflación, que ese motivo era el que argumentó Melconian cuando charló con ella y que en eso el economista cercano al PRO "pensaba parecido a Guzmán", exponiendo una vez más las diferencias entre su propia visión de la economía con la del ahora exfuncionario. La reunión entre la Vice y el director del IERAL había sido leída como una acción política contra el discípulo de Joseph Stiglitz. "Con esto Cristina está diciendo que está dispuesta a reunirse con cualquier que esté en sus antípodas, pero no con Guzmán", analizó, desde la oposición, Martín Lousteau.

Guzmán renunció, como quería el kirchnerismo. Es un golpe para Alberto Fernández, quien se había aferrado a su ministro casi como un signo de supervivencia. Se agravó la situación de debilidad política del Presidente. Dependerá de quién sea el próximo titular del Palacio de Hacienda que ese deterioro se detenga o se acentúe.

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Martín Guzmán, finalmente, renunció como ministro de Economía.

Martín Guzmán, finalmente, renunció como ministro de Economía.

Límites

Los cánticos eufóricos de "Cristina Presidenta" en Ensenada desatados por un encendido Mario Secco parecieron incomodar a la Vicepresidente. Se le notaba en el rostro. Es lógico: ella sabe cuáles son los límites del operativo clamor que se desplegó en los últimos días. Puede resultarle un problema que cada uno de sus movimientos se interprete en clave electoral cuando gobierna su propio espacio político, con un Presidente que está en ese cargo, en principio, por su decisión. Es claro que CFK quiere despegarse de Alberto Fernández y que sus críticas apuntan a que el Gobierno tome un determinado rumbo (ya consiguió varias renuncias). Pero el agregado del condimento electoral podría tener un efecto búmeran si se instala que detrás de todo hay, al fin de cuentas, una prematura candidatura presidencial.

A diferencia de la vez anterior, la última reaparición de Cristina Kirchner estuvo signada, no tanto por los comentarios que Alberto Fernández hizo un día antes como por un más nítido pedido en el peronismo por su candidatura presidencial. Andrés 'Cuervo' Larroque, que se transformó en el vocero más duro del cristinismo, fue el que cristalizó el anhelo que ronda en ese núcleo duro y en algunas franjas peronistas. El dirigente de La Cámpora pidió terminar con la "fase moderada", en la que identifica al Presidente, apenas unas horas después de que Fernández insistiera en competir en una PASO con miras a revalidar su título en las elecciones del próximo año. La posibilidad de una interna competitiva fue reducida a cenizas por José Mayans, influyente senador entre los gobernadores peronistas. "Yo creo que nadie le puede ganar una PASO a Cristina en el peronismo", dijo y manifestó su preferencia por ella, en un claro mensaje al Presidente.

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Cristina Kirchner en Ensenada, en un acto con reminiscencias de su presidencia.

Cristina Kirchner en Ensenada, en un acto con reminiscencias de su presidencia.

Sociales

Mayans destacó además la gestión de CFK durante sus mandatos realzando datos económicos, enumeración que pudo tener como destinatario a Emilio Pérsico, jefe del Movimiento Evita, que en los días previos había calificado como "una mierda" aspectos de aquella administración en materia de derechos laborales.

Pérsico atravesó un límite imperdonable para la fe cristinista cuando osó desacralizar "la década ganada" o, al menos, una parte de ella. Cristina, sin nombrarlo, le recriminó otros comentarios, referidos a una supuesta predominancia "matriarcal" en las familias que empuja a los hombres a la delincuencia. "Me apena", dijo. De todos modos, la Vice intentó acercar posiciones con las organizaciones sociales al asegurar que no pidió "sacarle nada a nadie" cuando habló de terminar con la tercerización de los planes a través de ellos, lo que reiteró. Pero aclaró que sus palabras fueron distorsionadas incluso por gente del oficialismo. También envió un guiño a ese sector -que excede al Evita- al habilitar el debate sobre el ingreso universal.

La lapicera

Menos barata la sacó Alberto Fernández. Casi en el inicio de su intervención en Ensenada Cristina Kirchner se dedicó a contestarle al Presidente que un día antes había retomado la metáfora de "la lapicera" respecto del ejercicio del poder. Fernández dijo en el acto de la CGT en homenaje a Juan Domingo Perón -en el que fue admitido como un favor para no debilitarlo más- que el poder no pasaba por quién tiene el cargo que representa la lapicera sino "por la capacidad de convencer", en una reivindicación de la negociación, y que "Perón nunca necesitó una lapicera". Pícara, CFK se valió del mismo Perón para contestar con una cita en la que el creador el movimiento ponderaba la "persuasión con hechos y ejemplos", de los que el Presidente -insinuó- carecería. También reprochó que Fernández -al que no nombró- pretendiera erigirse como un "exégeta" del 3 veces Presidente, y no sólo desmintió que este no haya necesitado de "la lapicera", sino que afirmó que "no la largó más". "Perón usaba la lapicera en función del pueblo, comprendamos el ejercicio del poder", dijo en lo que pareció, cómo no, otra recriminación a Fernández.

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