POLÍTICA

DURO CHOQUE

Mientras para el FDT la clave es "asado y vacunas", en Europa reclamaron por "inflación y cepo"

Al llegar a la Casa Rosada, los sucesivos gobiernos intentan coronarse como el que más inversiones directas extranjeras logró atraer. Ahora bien, ya sea por el cepo o la inflación o el dólar -o todo el combo explosivo-, Argentina confirma cada 4 años que no es un país normal.

Argentina no es un país normal, eso está claro. Sin embargo, su sociedad se mal acostumbró a convivir con un piso inflacionario del 25%.

Ahora bien, los inversores ven cómo se destroza permanentemente la moneda nacional, las disparadas inflacionarias de corto plazo que llegan al 70%, el desplome total de los salarios-jubilaciones-pensiones y el nivel de cepo que se impuso en la Administración Fernández, incluso más duro que el de CFK, y todo el mundo se agarra la cabeza. Salen espantados.

Fue muy contundente lo ocurrido durante la gira presidencial por Europa. Mientras el presidente Alberto Fernández invitaba a los empresarios de Portugal, España, Italia y Francia a invertir en la Argentina, su propio INDEC entregaba cifras de inflación escalofriantes: 4,1% solo en abril. Ni hablar del acumulado del 17.6% en los primeros 4 meses del año.

El choque de agendas fue impactante. El oficialismo plantea su estrategia electoral en base a las vacunas y precios accesibles de la carne. En tanto, el jefe de Estado se encontró con preguntas sobre el cepo y cómo hará para bajar la inflación.

Es cierto que la Argentina cuenta con estabilidad política pero no son pocos los que advierten por el desempleo, la inflación y la pobreza como un cóctel explosivo para esa estabilidad.

Tal como informó El Cronista Comercial, previo a la reunión con su par francés Emmanuel Macron, Fernández se reunió con empresarios, quienes rápidamente aprovecharon para criticar el estricto cepo que impuso su Administración.

Las empresas francesas reclamaron la atenuación del "cepo" al dólar, la facilitación del acceso a divisas para girar dividendos y pagar compromisos tomados en el exterior, como una condición indispensable para mantener las operaciones en ritmo.

En una mesa de trabajo prácticamente dominada por hombres, la única mujer empresaria usó términos contundentes para graficar el planteo del sector privado francés. 

La invitada, que ya había estado con Alberto en un encuentro similar el 5 de febrero de 2020 en esta ciudad, recordó al presidente que las inversiones funcionan "como una puerta giratoria" y que su llegada depende también de la libertad para disponer de los fondos cuando se requiera su salida. Por eso reclamó que "se quite la piedra" que incomoda al sector privado.

Otro de los participantes, vinculado al sector energético, fue contundente al pedir al Gobierno que "honre sus compromisos" y cumpla con los acuerdos establecidos en el Plan Gas, por el que se comprometieron subsidios al valor del barril de petróleo ante la abominable caída de su precio en el mundo, como forma de sostener el ritmo de producción en la Argentina y las fuentes de empleo.

Lo relatado por el periodista Ezequiel Chabay, sin dudas, significó un duro cachetazo para la Casa Rosada, que tendrá que tomar cartas en el asunto.

No hacerlo, solo condenará por muchos años más a su sociedad a "pechuguita con puré", como solía graficar el economista Carlos Melconian.

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