CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- La reunión del G20, los 20 países industrializados y emergentes del planeta, se realizará este año entre el 5 y 6 de septiembre en la ciudad de San Petersburgo, ‘capital imperial’ de Rusia. El anfitrión, Vladímir Putin, escoltado por sus socios del BRICKS ya marcó la agenda: inversiones y regulación de las finanzas mundiales. Rusia tendrá la presidencia pro témpore y con ese timón pretender abordar “el desarrollo de los mercados de capitales, la regulación del sector financiero y su infraestructura tanto en el ámbito global como en los nacionales, el fortalecimiento del comercio multilateral (...) y la lucha contra la corrupción", dijo el Kremlin días atrás en un comunicado de prensa.
Incómodo G20 para Cristina: Esperando el cruce con Canadá/Australia/USA
La cumbre del G20 se realizará este año el próximo 5 y 6 de septiembre en la ciudad rusa de San Petersburgo. La cita coincide con un momento complicado para Cristina Fernández que le gusta mostrarse en esos escenarios internacionales aunque la Argentina tiene que ver cada vez menos con ese grupo de estados. No solo está en proceso el tema Clarín en la Corte Suprema y la campaña electoral, sino que en USA continúa el litigio por los Fondos Buitre. Además se tendrá que cruzar con los jefes de estado de Canadá y Australia, incluidos sorpresivamente en la agenda política argentina para elevar las bondades de la gestión K. Con todo será una cumbre compleja para CFK.
Cristina Fernández venía preparando su participación en el G20 desde hace varios meses. Por caso en Urgente24 mencionamos que en junio pasado funcionarios de la Cancillería argentina se presentaron frente al Grupo de Trabajo Anticorrupción del G20 y reclamaron más transparencia frente a la problemática de los paraísos fiscales. Fue antes del escándalo Seychelles. También se planteó elevar el reclamo para reformar enteramente el sistema financiero internacional y el FMI, además de incrementar los controles sobre las calificadoras de riesgo, entre otros temas.
Más allá de los puntos a tratar en el G20, para Cristina Fernández el momento no es el más oportuno. Al momento de su viaje, en la Corte Suprema de Justicia se seguirá debatiendo la constitucionalidad de la Ley de Medios. En el Congreso comenzarán las discusiones para reabrir la Ley Cerrojo en relación al nuevo canje de la deuda tras el fallo de la Corte de Apelaciones de Nueva York y la financiación de la suba del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias. Dos leyes que no tienen obstáculos pero que servirán para que la oposición alce la voz en medio de la campaña electoral, que ya es muy cuesta arriba para el kirchnerismo que no logra en los sondeos mostrar ninguna mejora con respecto a los resultados de las PASO.
Otros problemas notorios son el repunte del dólar ‘libre’, que otra vez se acerca a los $10 y Guillermo Moreno ya no puede contenerlo mientras el Banco Central sigue perdiendo reservas. También se hace cada vez más indisimulable la fuga de dirigentes aliados al massismo en territorio bonaerense.
Pero si Cristina quiere alejarse de los problemas tampoco tendrá mucho éxito porque en Rusia se terminará cruzando con los jefes de Estado de países a los que hizo alusión, directa o indirectamente, y que sin dudas resultará en una incomodidad innecesaria.
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Con USA está el problema de los Fondos Buitre. La Corte Suprema de ese país aún no definió si toma el caso que podría derivar en un default técnico. Los abogados argentinos han desafiado más de una vez a la Justicia de ese país si el fallo no les agradaba, ahora el Gobierno tuvo que hacer un gesto reabriendo el canje de la deuda pública para cambiar el humor del poder judicial estadounidense.
Sería interesante ver cómo aborda Cristina un cruce con su par de Canadá, país del ‘primer mundo’ al que utilizó de ejemplo para demostrar la superioridad argentina en materia económica junto con Australia, otro integrante del G20 que la presidente argentina metió en la agenda política nacional y terminó mezclando en su defensa de la ‘Década Ganada’.
Débora Giorgi hizo lo suyo también, aunque con menor repercusión, comparando a nuestro país con México, Brasil y toda la Unión Europea.
El plano internacional había sido una de las promesas de la primera presidencia de Cristina Fernández, para cambiar el ‘aislamiento’ de la presidencia de Néstor Kirchner. Pero nunca prosperó, sino que se acentuaron los problemas con países con los que la Argentina ya tenía diferencias o sumó nuevos conflictos con los países vecinos. Solo se consolidó el vinculo con Venezuela y se intentó un acercamiento con Irán, abortado por la salida del presidente Amadinejad y abortando un memorándum de entendimiento que sigue cajoneado en el legislativo de ese país.










