POLÍTICA

Crece la polémica AMIA vs. Cristina por Irán (y llega Moreno Ocampo)

Todavía se desconoce cuál fue el motivo profundo del cambio de posición de la Argentina respecto de la responsabilidad de Irán en el atentado contra la sede de la AMIA. Lo cierto es que, desde el más reciente discurso de Cristina Fernández de Kirchner ante la Asamblea General de Naciones Unidas, era posible advertir que la situación avanzaría hacia una negociación en términos aceptables para Irán, que mantiene crecientes vínculos con América latina, a partir de sus acuerdos con Venezuela y Cuba (y también Brasil, aunque en otro contexto). Israel fracasa 2 veces: porque no pudo impedir que Latinoamérica en forma masiva apoye el reclamo del Estado palestino, y ahora le brinda un contexto favorable al diálogo con Irán. Del otro lado, la comunidad judía argentina, muy dividida acerca de qué hacer, con profundos conflictos de intereses entre la conveniencia económico-financiera-política que a muchos de sus líderes les permite mantener cercanías con la Administración Cristina; de la otra parte, los imperativos morales y la pesquisa judicial (aunque esto ya comenzó a abandonarse cuando aceptaron la destitución del por entonces juez Juan Galeano, quien llevó adelante una investigación que difiere muy poco de la que realiza el fiscal Alberto Nisman, ex marido de la jueza federal Sandra Arroyo Salgado). En fin, tema muy delicado en el año electoral 2013.

 

 
“Lo que nosotros necesitamos tener es una mirada jurídica, no política. Saber si la indagatoria es posible, si las famosas circulares rojas se sostienen y qué va a pasar después”, explicó el titular de la DAIA (Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas), Jorge Knoblovit, en declaraciones a la Agencia Judía de Noticias, para justificar la incorporación de Moreno Ocampo.
 
En tanto, el vicepresidente de la DAIA, Waldo Wolff, argumentó que el objetivo es tener una “opinión calificada y no liviana a la hora de dar precisiones sobre una hecho de tamaña envergadura”.
 
Wolff informó que el ex fiscal jefe de la Corte Penal Internacional llegará al país el 12/02 exclusivamente para interiorizarse en la causa, "si bien Moreno Ocampo viene a través de la DAIA, va a estar abierto a colaborar con la AMIA y los familiares coquerellantes”, aclaró.
 
Wolff fue quien el viernes 01/02 dijo a la Agencia Judía de Noticias, respecto de la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina): “No podemos creer que en 72 horas se cambie tres veces de opinión en un tema tan delicado como este. Lamentablemente esto parecería ser parte de la interna de la AMIA mucho mas que la resultante del análisis profundo”.
 
Y él deslizó la sospecha de que habría “una lucha de poder que hacen que las posiciones cambien minuto a minuto en función de quienes dan las ordenes”.
 
El presidente de la AMIA, Guillermo Borger, confirmó el rechazo de la institución al acuerdo de entendimiento e instó al Gobierno argentino a reabrir las negociaciones con Teherán en busca de un nuevo acuerdo que incluya las exigencias que las instituciones y familiares de las víctimas del atentado a la AMIA.
 
Según la agencia Noticias Argentinas, la nueva postura adoptada por la AMIA guardaría relación con la interna política en la mutual judía entre su presidente, Guillermo Borger, y el rabino ortodoxo Samuel Levin, y también con la reticencia del fiscal de la causa, Alberto Nisman, a respaldar el acuerdo, ya que considera que echará por tierra su investigación.
 
 
El politólogo Sergio Berensztein, de la encuestadora Poliarquía (que le hace la prensa a una porción de la comunidad judía argentina, por su vínculo con Guillermo Borger, presidente de la AMIA) escribió en el diario La Nación:
 
"La comunidad judía argentina rechaza de forma contundente y mayoritaria el acuerdo alcanzado con la República de Irán por el cual los acusados iraníes por el atentado contra la AMIA serán interrogados en su país por la denominada "Comisión de la Verdad", integrada por juristas internacionales designados por ambas partes. De acuerdo con el sondeo de Poliarquía Consultores (...) también predomina un profundo malestar por el hecho de haber iniciado negociaciones con el polémico régimen fundamentalista iraní, que, según los avances en la investigación de la justicia argentina y respaldada por los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, resulta el principal sospechoso de haber organizado ese brutal ataque terrorista.
 
Más aún, una gran mayoría de los judíos argentinos considera que esto constituye no sólo un retroceso para el esclarecimiento de lo ocurrido en 1994, sino también un hecho grave para el conjunto de la comunidad. Hay una extendida sospecha de que no se trata de encontrar a los culpables, sino que este acuerdo obedece a intereses políticos y económicos de ambos gobiernos. Esto representa un claro desafío para la dirigencia comunitaria, que se ha visto incómoda y sorprendida por el resultado de una negociación caracterizada como "histórica" por la Presidenta, pero de la que fue informada con cuentagotas y con demasiadas ambigüedades. Las divisiones y pujas internas entre la DAIA y la AMIA y al interior de ambas instituciones no son nuevas y responden a un conjunto de cuestiones vinculadas a la vida comunitaria, incluyendo aspectos religiosos, tradiciones culturales y el cambiante balance de poder que afecta a viejos y nuevos grupos de influencia.
 
Sin embargo, la comunidad judía no ha sido ajena a la ofensiva kirchnerista por influir y eventualmente cooptar múltiples espacios de la sociedad civil y controlar las acciones de sus líderes. En la reciente elección de autoridades de la DAIA se expresó de algún modo el clivaje K - anti-K que atraviesa y polariza al conjunto de la sociedad argentina, y algo parecido podría ocurrir en los comicios de la AMIA, que tendrán lugar el 7 de abril. Pues bien, el sondeo de Poliarquía sugiere que la gran mayoría de los judíos argentinos esperan de sus dirigentes una posición enfática y contundente de rechazo al acuerdo con el régimen iraní.
 
(...) ¿Puede tener éxito la estrategia del Gobierno con un rechazo tan terminante de la comunidad judía argentina? Seguramente obtendrá la legalidad necesaria, pues es de esperar que el Congreso ratifique el memorándum de entendimiento firmado por ambos países, dada la clara mayoría del oficialismo. Habrá asimismo un aval acrítico de un sector muy minoritario de los familiares de las víctimas del atentado, muy identificado con el Gobierno. Pero esto de ninguna manera es suficiente para otorgarle la legitimidad que este proceso requiere. Sin el apoyo del grueso de los judíos de la Argentina, sus principales organizaciones y sus dirigentes más representativos, este controversial acuerdo con Irán esta destinado al fracaso. (...)".
 
 
 
"(...) Entre los diputados oficialistas de la Comisión de Relaciones Exteriores, circula un paper que servirá de base al momento del debate. Destaca que el acuerdo respeta acabadamente la institucionalidad democrática al contemplar su tratamiento y ratificación por el Congreso Nacional; posibilita que la Justicia argentina interrogue a los sospechosos iraníes con pedido de captura internacional; no contiene cláusulas secretas; no colisiona con la legislación vigente en el país, y promueve la creación de una Comisión de la Verdad cuyas recomendaciones “constituirán aportes significativos para el accionar de la Justicia argentina en su tarea de hacer justicia en el caso”.
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Si se quiere poner en términos pragmáticos, Argentina no tiene nada que perder”, dice una fuente legislativa kirchnerista. “Serán representantes de la Justicia argentina los que indagarán, por primera vez, a los sospechosos”.
 
Pero el mismo legislador se encoge de hombros cuando se le pregunta por qué Irán habría de avenirse a un acuerdo en el que, según el razonamiento oficial, quedarán ante la Justicia argentina connotados jerarcas de su régimen (dos son candidatos presidenciales), si no tuviera la seguridad de que el procedimiento carecerá de consecuencias para los sospechosos.
 
La primera reacción de la oposición fue objetar el acuerdo porque supone una “cesión de soberanía”. El argumento parece endeble, a partir de una acordada de la Corte de principios de los ‘90, que autoriza estos procedimientos.
 
En 1999, la jueza María Servini de Cubría indagó en Chile a dos exintegrantes de los servicios secretos de Augusto Pinochet sospechados del asesinato en Buenos Aires del general Carlos Prats y su esposa.
 
Por eso ahora, sobre todo los radicales, afinan argumentos para el debate. Sostienen que aun cuando pueda ser un avance una indagatoria a los sospechosos, el resultado será “técnicamente un punto muerto inaceptable”. Porque si se demuestra la investigación hecha por el fiscal Alberto Nisman, Irán seguirá en su tesitura de no conceder la extradición. 
 
Con el agravante de un segundo perjuicio, razonan. “Argentina perderá fuerza para pelear ante la comunidad internacional, a diferencia de lo que sucede con la política respecto de Malvinas”, dice un legislador radical, que llevará la voz cantante en el debate. (...)".
 
 
 
"Por el memorándum de entendimiento con Irán anunciado el lunes, la República Islámica acepta que la Justicia argentina interrogue a los acusados por el atentado a la sede de la colectividad judía de la calle Pasteur, donde murieron 85 personas. Entre ellos están el ministro de Defensa de Irán y dos candidatos presidenciales, por lo cual la firma del acuerdo no provocó menos conmoción allí que aquí. 
 
El canciller iraní debió dar explicaciones durante seis horas a un consejo superior religioso
 
La AMIA exige que Irán refrende en forma explícita que el fiscal Alberto Nisman y el juez Rodolfo Canicoba Corral realizarán en Teherán una indagatoria de los acusados, de acuerdo con la ley argentina, pero al mismo tiempo anticipa que aún así se opondría, alegando una desconfianza esencial en la teocracia y el negacionismo iraníes. ¿Acaso también duda de la solidez de las pruebas colectadas por Nisman, quien está operando en forma intensa contra el acuerdo entre los familiares de las víctimas? 
 
La negociación comenzó en setiembre del año pasado en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, entre los cancilleres Héctor Timerman y Ali Akbar Salehi. Timerman informó también en Naciones Unidas a su colega israelí, Avigdor Lieberman, quien rechazó cualquier negociación con el régimen persa.
 
Si no podemos hablar con Irán, ¿qué hacemos con los acusados, mandamos un comando o un avión y los matamos, como hacen otros? No es nuestra política ni tenemos la capacidad para hacerlo”, respondió Timerman. Lieberman no respondió
 
En cambio un alto funcionario del Departamento de Estado norteamericano, que interviene en las negociaciones nucleares con Irán, le dijo a Timerman que no veía objeciones a negociar, lo cual refleja una línea interna que se afirmó en la administración norteamericana una vez reelecto Obama, mientras otro sector influido por Israel no consiente avenimientos y presiona por bombardeos
 
El acuerdo fue firmado el 27 de enero en Etiopía. Entre ambas reuniones hubo dos encuentros, en Zurich y Ginebra, de los que participaron el viceministro Eduardo Zuain y la Procuradora del Tesoro, Angelina Abbona. Desde Buenos Aires monitorearon el texto la presidente y el secretario legal y técnico, Carlos Zannini, quien prepara el envío del acuerdo al Congreso, que debe ratificarlo igual que el de Irán. 
 
Esa exposición de motivos no estaría lista esta semana, ya que recapitula con detalle todo lo actuado en la causa, desde que Cristina encabezó la comisión parlamentaria investigadora e incluyendo la apertura de archivos dispuesta por Néstor Kirchner, que derritió la versión oficial elaborada durante el menemismo y terminó con el presidente, su ministro del Interior, su jefe de Inteligencia y el juez de la causa en el banquillo de los acusados por falsificar pruebas
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Cuando el texto comience a ser tratado por el Congreso, en la semana del cumpleaños 60 de la presidente, ni el Poder Ejecutivo ni el Legislativo invadirán el campo de la Justicia. Serán el fiscal y el juez quienes decidan el carácter procesal del acto a realizar. Los gobiernos y la comisión internacional de juristas sólo garantizarán que sea posible, a 19 años de los hechos."
 
 
Eduardo van der Kooy, desde el diario Clarín, que aprovecha el tema para mantener su presión defensiva sobre la Administración Cristina:
 
"(...) El Gobierno se empeña en exhibir como un éxito sin antecedentes que aquellos iraníes hayan aceptado ser interrogados. Incluso su ministro de Defensa, Ahmad Vahidi, uno de los apuntados en la investigación del fiscal Alberto Nisman. Nada dice de las condiciones. Que se haga únicamente en Teherán y nunca en un tercer país, como aspiraba la Argentina. Que intervenga además la llamada Comisión de la Verdad, encargada de revisar las pruebas de uno y otro lado para realizar sugerencias. 
 
El canciller hizo promesas – que habrá que ver si puede cumplir– ante las organizaciones judías que reclamaron por el acuerdo. Dijo que no será un simple interrogatorio, como señala el Memorándum, sino una indagatoria acorde a las normas jurídicas argentinas. Si así fuera, sólo podrían asistir el juez Rodolfo Canicoba Corral, el fiscal, la parte querellante y la defensa. Nada de autoridades de ambas naciones ni de la Comisión de la Verdad, como prevé el texto original. Según aquellas mismas normas, el juez tendría derecho –si obtuviera pruebas– a dictar el procesamiento de algún acusado. E incluso a arrestarlo. ¿En Teherán? Cuento de hadas. Timerman aseguró que habrá papeles aclaratorios. Deberá aún negociarlos con Irán.
 
La aprensión de la comunidad judía, entre tanto traqueteo, radica en la eficacia demostrada por la diplomacia iraní durante casi dos décadas para bloquear a la Argentina y llevar la tragedia de la AMIA a un virtual punto cero. El régimen de Teherán estaría persiguiendo una meta mientras se instrumenta el Memorándum: lograr que sea suspendido el alerta rojo de Interpol sobre cinco de los acusados, que les impide moverse con facilidad fuera de las fronteras iraníes.
 
Hace tiempo que, por distintas razones, el Gobierno enfrió su relación con la comunidad judía. Hay símbolos que expresan más que mil palabras y reflejan las volteretas políticas. Néstor Kirchner cesanteó en noviembre del 2006 a Luis D’Elía de su cargo en el Ministerio de Planificación por una visita inconsulta a la embajada de Irán para rechazar el pedido de captura contra los acusados iraníes. El ex piquetero reapareció después del Memorándum en la primera línea del acto que encabezó Cristina en la Rosada, sentado apenas detrás de Hebe de Bonafini. (...)".
 
 
 
"(...) La Presidenta renunció a la verdad argentina sobre el criminal atentado a la AMIA. La verdad argentina culpó al gobierno de Irán de la autoría intelectual de aquel estrago y su Justicia pidió la captura internacional de ocho iraníes, entre ellos importantes jerarcas del régimen. Pero ¿qué significa la creación de una Comisión de la Verdad sino la aceptación de que no hay una verdad argentina? ¿Qué espera la Presidenta que digan los iraníes en esa comisión? Repetirán viejas ofensas y calumnias. Por ejemplo, que fue un autoatentado perpetrado por el gobierno de Israel. ¿Puede surgir una verdad de semejante absurdo?
 
Las bases de la comunidad judía argentina reaccionaron duramente y obligaron a la conducción de la AMIA a cambiar el primer intento de moderación con el kirchnerismo que hicieron sus dirigentes. Se ha llegado a la increíble paradoja de que ahora la única persona que tiene captura recomendada es el fiscal argentino del caso, Alberto Nisman, cuya detención viene pidiendo Irán. 
 
El acuerdo argentino-iraní contempla la comunicación del pacto a Interpol. Las capturas de los iraníes quedarán, por lo tanto, sin efecto. Nisman ya había sido seriamente amenazado de muerte por sicarios iraníes luego de su exposición del caso AMIA en la sede central de Interpol, en Lyon. ¿Nisman podría viajar a Teherán sin el riesgo de ser detenido? ¿El juez Canicoba Corral podría indagar a los iraníes y disponer luego el procesamiento, la falta de mérito, la detención o la absolución de los acusados? Imposible.
 
Timerman ha dicho que él no puede garantizar que las declaraciones de los iraníes, en Irán, se harán bajo la jurisdicción de la ley argentina. Entonces, será una amable conversación, no una indagatoria. Una conversación que mostrará a Irán con un rostro más amable ante la comunidad internacional. Importa menos lo que el mundo piensa de Irán que lo que la Justicia de la Argentina (y sus distintos gobiernos) comprobó durante 18 años sobre el crucial rol de Teherán en la voladura de la AMIA. Ese cambio sustancial de la política de Cristina Fernández no pasará como una anécdota más dentro ni fuera del país. (...)
 
Cristina se siente mejor peleando contra molinos de viento. No tiene, además, muchas alternativas. La única que le queda es un cambio drástico de su política interna, desde la económica hasta la relación con sus críticos y con el periodismo independiente. Esos son los ejes centrales del credo occidental. El precio que está pagando por su terquedad es muy alto porque ni siquiera tiene la aceptación de los argentinos, cansados ya de la fragmentación política, de la decadencia económica y de la inflación espoleada por la falta de inversión."