POLÍTICA

EL VICE QUEDÓ A CARGO DE LA PRIMERA MAGISTRATURA

Cristina en Chile y Boudou oficialmente es Presidente

Este jueves Cristina Fernández arribó a Santiago de Chile en su segundo viaje tras la reelección y sin que se haya mejorado la situación de Boudou, a quien tuvo que dejar a cargo de la Presidencia. Peor, Cristina lo trata con indiferencia y está debilitado en el mundo cristinista, por eso intentó a último momento un manotazo de ahogado al acusar de mafioso al Grupo Clarín y a su CEO, Héctor Magnetto.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- Con el arribo de Cristina Fernández este 15/03 a la tarde a Chile -en lo que se convierte en su segundo viaje al exterior-, el vapuleado Amado Boudou quedó a cargo de la primera magistratura no sin antes lanzar un último manotazo en torno a la causa Ciccone, al acusar de mafioso al CEO del Grupo Clarín, Héctor Magnetto.

Ya casi en su rol de Presidente, este jueves (15/03) Boudou aseguró que la presidente Cristina Fernández enfrenta a "la principal mafia del país que tiene como cabecilla a Héctor Magnetto", quien “ quiere condicionar las acciones del Estado para beneficiar al poder económico”.

Fue durante el acto de una inauguración del nuevo edificio de la Biblioteca del Congreso de la Nación. Allí, manifestó su "alegría" por pertenecer a un gobierno que "dé la cara a la sociedad, sin esconderse, está enfrentando a las mafias en la República Argentina".

Boudou aseguró que " las mafias no son de la política sino de grupos concentrados empresarios que buscan captar y capturar a la política para hacer sus propios negocios y sus propios intereses".

De esta forma, Boudou cambia por tercera vez su estrategia frente a la causa Ciccone. Primero mantuvo el silencio acerca de la investigación judicial, ofreció a través de la pantalla del programa 678 ponerse a disposición de la Justicia y luego emprendió un raid mediático en los medios aliados al kirchnerismo para intentar disipar las acusaciones, pero le salió mal porque se contradijo y terminó reconociendo haber intercedido por Ciccone. Ahora, el día en que Cristina viajó, dejó su discurso defensivo para pasar al ataque contra el enemigo dilecto del kirchnerismo: Héctor Magnetto.

Para colmo el casso Ciccone hizo despertar a la oposición –aunque no mucho- que impulsa un juicio político sin futuro pero al menos logró recobrar algo de notoriedad desde octubre pasado.

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Pero para Cristina también es un problema qué hacer con su vicepresidente.

A diferencia de Scioli, cuando era el vice de Néstor Kirchner, Cristina no puede polemizar con Boudou al igual que hacía con el ahora gobernador bonaerense desde su banca en el Senado. Porque a Boudou lo eligió ella, incluso contra la opinión de Néstor.

Y tampoco tiene muchos castigos para aplicarle, más allá de algunos dardos de ironía que le propinó tiempo atrás. En el caso de Scioli la réplica de Néstor Kirchner fue el despido de su tropa de la estructura gubernamental. Algo que en el caso del vicepresidente no tendría mayor impacto desde la salida de Benigno Vélez del Banco Central, porque el ex ministro de Economía no cuenta con mucha tropa propia.

Por supuesto que Cristina tampoco puede pedirle la renuncia. Así que por el momento le dispensa un trato frío y distante y hace contrastar su situación con la defensa pública al joven viceministro de Economía, Axel Kicillof.

Así las cosas, Boudou solo tuvo el respaldo de Gabriel Mariotto, Ricardo Echegaray y Florencio Randazzo. Aunque el último en realidad aclaró que no operaba contra Boudou y no tenía vínculos con Boldt (la empresa que dice haber sido perjudicada ) y Echegaray en su conferencia de prensa de días atrás terminó dejando en claro que fue el por entonces ministro de Economía el que recomendó la condonación de las deudas a Ciccone.

Pero si Cristina se fue dejando a Boudou en la Presidencia, también dejó aquí a Beatríz Rojkés de Alperovich, la presidente provisional del Senado y tercera en la línea de sucesión presidencial que se viene mostrando cada vez más cerca de la primera mandataria.