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SALUD Y POLÍTICA

Polémica por el trigo transgénico HB4: ¿Ciencia al servicio o veneno?

Ambientalistas, científicos, empresarios y políticos se posicionan a ambos lados de la discusión por el trigo transgénico HB4 de la empresa Bioceres.

Brasil aprobó la comercialización de la harina de trigo transgénico cultivado con tecnología HB4, el primero con tolerancia a la sequía a nivel mundial. Se trata de un desarrollo impulsado por la empresa Bioceres en conjunto con universidades nacionales (UNL) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

El desarrollo fue liderado por la científica Raquel Chan, quien comenzó a trabajar en el tema hace más de 18 años, en el Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL).

Sin embargo, no ha sido una historia sin críticas. De hecho, los movimientos ambientalistas y por la soberanía alimentaria han rechazado sistemáticamente el trigo transgénico de Bioceres.

Como lo definió la periodista y activista, Soledad Barruti:

Bioceres es nuestro Monsanto Bioceres es nuestro Monsanto

El trigo transgénico HB4 de Bioceres fue aprobado por el Gobierno nacional en Argentina en octubre del 2020. No obstante, su comercialización se encontraba condicionada a la aprobación de Brasil ya que el país compra el 85% de la producción local.

Los desarrolladores sostienen que es la primera vez que un gen resiste la sequía y confiere un aumento de la productividad.

https://twitter.com/gaboreba86/status/1458796661225009160

Por su parte, científicos y activistas ambientales destacan que, además de ser resistente a la sequía, también es resistente al glufosinato de amonio, un herbicida 15 veces más tóxico que el glifosato, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

De hecho, ha sido cuestionado en múltiples países por su toxicidad y porque la investigación que probó su seguridad que impulsada por la propia empresa Bioceres.

No se conocen sus efectos neurotóxicos, genotóxicos y alteradores de la colinesterasa, según una carta abierta de 1.200 científicos enviada al gobierno argentino en 2020.

Ahora, el HB4 espera la misma aprobación de China.

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“¡Con nuestro pan, no!”

Las organizaciones y movimientos ecologistas y por la soberanía alimentaria en Argentina rechazan el trigo transgénico HB4 de Bioceres debido a que esconde la resistencia al glufosinato de amonio, un herbicida mucho más tóxico que el glifosato y prohibido en la Unión Europea para su uso agrícola”.

Aseguran que la comercialización de este producto “va a ser una nueva radicalización de la matriz productiva vinculada a la producción de commodities, de deterioro de la naturaleza, de contaminación del suelo, de enfermedad a nuestros pueblos y nuestros cuerpos, y de concentración de la economía”, según declaraciones de Rosalía Pellegrini, referente de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) en la convocatoria “¡Con nuestro pan, no!” llevada a cabo en agosto en Capital Federal y Rosario.

Luego de la noticia de ayer, celebrada por los políticos y empresarios, la periodista Soledad Barruti, conocida por su activismo por la soberanía alimenticia y autora de “Malcomidos” y “Malaleche”, reunió las críticas sobre las que los movimientos y personas defensoras del ambiente se basan para rechazar el HB4 de Bioceres.

Alerta Spoiler viernes 12 de noviembre - Noticias #EnVivo por La Izquierda Diario

En una entrevista con La Izquierda Diario, dijo que “es una idea absolutamente mentirosa que [el HB4] va ser más saludable y más sustentable”.

Sabemos que con el avance del agronegocio avanza el cambio climático, avanza el cambio del uso del suelo, todo se destruye y, a medida que se destruye, el mismo sistema productivo del agronegocio busca soluciones dentro de esa misma matriz productiva. Entonces crea un trigo transgénico para que solucione un problema que ellos mismos crearon Sabemos que con el avance del agronegocio avanza el cambio climático, avanza el cambio del uso del suelo, todo se destruye y, a medida que se destruye, el mismo sistema productivo del agronegocio busca soluciones dentro de esa misma matriz productiva. Entonces crea un trigo transgénico para que solucione un problema que ellos mismos crearon

Por otro lado, reflexionó “que ningun otro país haya desarrollado este trigo transgénico no tiene que ver con que en Argentina somos unos genios de la ciencia y que acá se hizo algo que no se hizo en ningún lado, sino que en otros países tienen noción al momento de transgenizar uno de los alimentos más importantes de la alimentación diaria de la humanidad occidental”.

https://twitter.com/Intibonomo/status/1458802945009594371
https://twitter.com/Eleisegui/status/1458801185754857474

Carta abierta de científicos

En octubre del 2020, luego de la aprobación del trigo transgénico de Bioceres en Argentina, más de 1.200 investigadores y docentes universitarios de todo el país expresaron su preocupación ante la medida.

En el texto pidieron dejar sin efecto su aprobación y pensar alternativas hacia otros modelos productivos. La carta fue enviada los ministros de Ambiente, Agricultura, Ciencia y Tecnología, Educación y Salud, a la Jefatura de Gabinete y a la Presidencia.

“Esta autorización [del trigo HB4] remite a un modelo de agronegocio que se ha demostrado nocivo en términos ambientales y sociales, causante principal de las pérdidas de biodiversidad, que no resuelve los problemas de la alimentación y que amenaza además la salud de nuestro pueblo confrontando la seguridad y la soberanía alimentarias. Esto nos lleva a cuestionarnos acerca de los supuestos beneficios que traería aparejado”.

La agricultura basada en el uso de organismos genéticamente modificados, tolerantes a diversos herbicidas, selecciona a las malezas resistentes que proliferan, lo cual obliga a aumentar las dosis, a realizar mezclas de múltiples activos y a su vez recurrir al consumo de nuevos herbicidas más potentes La agricultura basada en el uso de organismos genéticamente modificados, tolerantes a diversos herbicidas, selecciona a las malezas resistentes que proliferan, lo cual obliga a aumentar las dosis, a realizar mezclas de múltiples activos y a su vez recurrir al consumo de nuevos herbicidas más potentes

Además, el problema se intensifica porque en Argentina, “hay falta de registros oficiales de uso . En función de las proyecciones, actualmente se usan más de 525 millones de kg/litros de formulados de agrotóxicos por año (alrededor de 12 litros por habitante, la tasa más alta del mundo), esparcidos en miles de millones de litros de caldos de aplicación. La autorización del trigo resistente al glufosinato de amonio implicará aumentar aún más ese volumen, que de por sí resulta exorbitante”.

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