El que está harto y quiere irse del gobierno brasilero es el ministro de Economía, Paulo Guedes, quien criticó al gabinete de Jair Bolsonaro mientras este se sigue mandando algunos desaciertos. La situación económica en Brasil no viene siendo la mejor y termina impactando en Argentina.
CLIMA CALIENTE
Paulo Guedes harto de los "burros" del gobierno de Bolsonaro
El ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes, se hartó de las críticas y se replanteó qué sigue haciendo en el gobierno.
La devaluación que viene sufriendo el real representa un dolor de cabeza para nuestro país en términos de competitividad y genera un contexto de mayor volatilidad cambiaria en la región.
Tanto los bonos como las acciones de Brasil se encuentran bajo presión, a la vez que el tipo de cambio aumenta fuertemente, lo que llevó al dólar a subir un 15% desde el piso de junio. El rally colocó al dólar en Brasil en su mayor valor desde mediados de abril, al tocar R$ 5,65.
Para Argentina, siempre es mejor cuando las variables financieras y económicas de Brasil son positivas ya que es el principal destino de nuestras exportaciones industriales y la competencia más fuerte para los productores locales.
Si el real se devalúa, Argentina termina perdiendo competitividad ya que el principal socio comercial se hace más barato frente al resto del mundo. Y, si el dólar aumenta en Brasil las presiones devaluatorias en la región son aún mayores.
El presidente Bolsonaro está presionando a su equipo económico y al Congreso para efectuar un plan de asistencia por R$ 400 (u$s 70,7) mensuales a la población de menores recursos. Esto supone incumplir algunos principios del techo de gastos planteado durante la crisis de 2016.
Además, el aumento de la inflación en Brasil impactó negativamente en la dinámica de los activos financieros. En términos interanuales, la inflación en el país vecino supera el 10%.
De esta manera, el Banco Central de Brasil (BCB) ha tenido que implementar política monetaria contractiva, generando una agresiva suba de tasas, lo cual ha provocado inicialmente un flujo de capitales positivos para Brasil y una apreciación cambiaria.
Guedes afirmó que ya ha recaudado R $ 300 mil millones más de lo esperado para 2021 y que parte de este excedente se puede utilizar para financiar el nuevo programa de transferencia de ingresos, Auxílio Brasil, compensando parte del monto que será fuera del techo de gasto. Como se dijo anteriormente, para cumplir esta ayuda se deberá incumplir el techo de gasto estipulado.
La decisión provocó una estampida en el equipo de Guedes, y 4 secretarias dejaron el cargo en la última semana.
El ministro minimizó el gasto fuera del techo y reafirmó que era la forma de responder a una solicitud del presidente:
"Por supuesto, ya sea una solicitud de extracto o una revisión, no podemos disfrazar la verdad: la verdad es que habrá un gasto un poco más alto, estamos hablando de R $ 30 mil millones aproximadamente. Para un país que recaudó R $ 300 mil millones más que el año pasado, R $ 30 mil millones es el 10%", sostuvo.
La decisión lo puso en el ojo del huracán de las críticas de los altos mandos del gobierno. Hasta varios han pedido su dimisión. Y el titular de la cartera de Economía, se hartó. El día de ayer (27/10) Guedes arremetió contra sus colegas a quienes aseguró que no falta dinero público sino gestión, y hasta se replanteó qué sigue haciendo en el gobierno.
En una reunión a puertas cerradas en su despacho, tildó de "incompetentes" a los colegas de su propio gobierno, calificó de "burro" al ministro de Ciencia y Tecnología, Marcos Pontes, y confesó que "a veces me pregunto qué estoy haciendo aquí", según informaron medios brasileños hoy (28/10).
Las frases fueron pronunciadas anoche durante una reunión con miembros de la comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara, que luchan por recuperar u$s 108 millones (600 millones de reales) en recursos retirados por el ministerio. En el lugar había legisladores correligionarios y opositores, indicó Folha.
En este contexto, Guedes dijo que hay mucha incompetencia en la gestión del dinero público en Brasil, que los ministros no ejecutan los recursos que están disponibles y que dejan valores estancados, sin utilizar.
Concretamente en Ciencia y Tecnología, el titular de Economía se refirió todo el tiempo al ministro Pontes sin mencionar su nombre, pero llamándolo astronauta, dio a entender que su colega vive en el "espacio" y no entiende nada de gestión.
Hoy (28/10) Pontes salió a responderle. "Sobre los discursos de PG [Guedes], no hay mucho que comentar. Lo gracioso es que me han llamado mucho, pero burro es la primera vez", afirmó el titular de Ciencia y Tecnología.
Pontes dijo que sigue teniendo el mismo respeto personal por Guedes y que tiene que entender la situación por la que está atravesando.
Mientras, Bolsonaro se las manda...
El mandatario brasilero estaba dando una entrevista a Rádio Jovem Pan, la cual estaba siendo transmitida en sus redes sociales. Durante una un intervalo en la radio, la transmisión en vivo en redes continuó y Bolsonaro no se dio cuenta y habló de más.
"En el pasado, el tipo que firmaba un contrato sacaba una caja de dinero, ponía su bolígrafo en el contrato y pasaba el peaje a R $ 20. Entonces funcionó. ¿O no fue así? Peaje de motos en Paraná: R $ 9. Ahora, ¿qué gano con esto… Para mí es fácil, mándame un zapato número 43, mi número aquí, ok? Un beso. Sin problema. Llega el zapato número 43 con un billete de cien verde adentro ”, comentó el presidente.
Mientras estaba hablando sobre los casos de corrupción en los contratos de peaje, el Jefe de Estado brasilero hizo una pregunta sospechosa:
Al darse cuenta que la transmisión seguía al aire, el presidente se río nervioso y cambió rápidamente de tema: "¿Estás grabando allí? Está aquí en ... Entonces, esto es Brasil, nos golpean, maldita sea, todo el tiempo. Y hay gente que no lo aprecia. 'Ah, todo hay que resolverlo'. No podemos resolverlo todo, vayamos despacio. Imagínese si Haddad se hubiera sentado en mi lugar, ¿cómo estaría Brasil? ¿Te imaginas cómo sería Brasil? Estaría encerrado".
Obviamente, sobornar a los jueces o "comprar sus lugares" es un acto contrario a la Constitución, ya que el procedimiento legal y conocido por la población es la nominación realizada por el Presidente de la República y, posteriormente, la aprobación por el Senado.












