El presidente estadounidense Joe Biden mantuvo este viernes 15/7 una reunión con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, tras lo cual siguió viaje, en el marco de su primera gira presidencial por Medio Oriente: ya ha aterrizado en su próximo destino que es Yeda, en Arabia Saudita.
ATERRIZÓ EN ARABIA SAUDITA
Joe Biden: Tras reunión con líder palestino, rumbo al Golfo
Joe Biden estuvo reunido con el presidente palestino Mahmoud Abbas, tras lo cual se dirigiró a Arabia Saudita.
El presidente estadounidense reconoció este viernes que la posibilidad de la creación de un estado independiente para los palestinos "puede parecer tan lejana"... en el marco de un proceso de paz que está completamente atascado.
"Por primera vez como presidente", explica el diario The Times of Israel, Biden "pidió una solución de dos estados bajo las fronteras del '67 con intercambios de territorios negociados, pero también dijo que el suelo no estaba maduro como para recomenzar las negociaciones entre israelíes y palestinos".
Biden hizo estas declaraciones durante una aparición conjunta con Abbas en Belén.
"El pueblo palestino está sufriendo ahora", dijo el mandatario estadounidense. "Se puede sentir. Su dolor y frustración. En los Estados Unidos, podemos sentirlo".
Agregó que era importante que los palestinos tuvieran "un horizonte político al que pudieran divisar".
Biden evitó, sin embargo, reconocer a Jerusalén Este como la capital de un futuro estado palestino, tal como los palestinos reclaman.
Biden también llamó a la Autoridad Palestina a reformar su manera de gobernar y a combatir la corrupción.
El discurso fue especialmente escueto en delinear un compromiso firme con las demandas políticas de los palestinos, tales como el fin de la expansión de asentamientos israelíes en Cisjordania y el establecimiento rápido de un estado palestino.
Biden anunció ayuda financiera por US$ 316 millones para los palestinos durante su visita, pero no hubo ningún anuncio respecto de un camino claro hacia reavivar el proceso de paz.
"Aunque el suelo no esté maduro en este momento para reiniciar negociaciones, Estados Unidos y mi administración no se darán por vencidos en (intentar) acercar a los palestinos y a los israelíes", dijo.
"El pueblo palestino merce un estado propio que sea independiente, soberano, viable y contiguo", dijo también Biden.
Esta declaración representa un cambio respecto de la propuesta de paz hecha por su antecesor, Donald Trump, quien ofreció a los palestinos solamente un estado semi-contiguo mientras que permitía a Israel quedarse con sus asentamientos.
"Dos estados a lo largo de las líneas del '67, con intercambios mutuamente acordados, sigue siendo la mejor manera de alcanzar la misma medida de seguridad, prosperidad, libertad y democracia para los palestinos y los israelíes", afirmó Biden.
Biden también hizo un reconocimiento de las dificultades que los palestinos enfrentan en su vida diaria, declarando que entendía cómo la realización de una solución de dos estados parecía lejana, "cuando indignidades tales como las restricciones al movimiento y a los viajes, o la preocupación por la seguridad de sus hijos" son "reales e inmediatas".
Respecto de Jerusalén, Biden dijo que debe ser "una ciudad para toda su gente, con los sitios sagrados preservando el status quo" y con el "reino hachemita de Jordania continuando a servir como custodio... Todos debemos ser libres de practicar nuestra fe en paz, seguridad y dignidiad", dijo.
Biden se estaba aparentemente refiriendo al Monte del Templo, Haram al-Sharif o recinto de Al-Aqsa (el sitio más sagrado por el judaísmo y el tercer sitio más sagrado para el islam).
Los judíos, explica The Times of Israel, tienen permitido visitar el recinto pero no rezar allí o realizar rituales religiosos. Sin embargo, jordanos y palestinos se han quejado de que esto no se ha estado respetando, con Israel haciendo la vista gorda al rezo judío en ese sitio.
El presidente estadounidense también ha mencionado en su discurso a Shireen Abu Akleh, periodista palestina que murió en mayo en medio de enfrentamientos entre el Ejército israelí y combatientes palestinos.
La Autoridad Palestina dijo que su investigación determinó que la periodista fue asesinada intencionalmente por Israel. Israel rechazó la acusación como una mentira flagrante y dijo que no hay evidencia que permita llegar a una conclusión definitiva sobre quién disparó la bala fatal.
Casi dos meses después de producido el hecho, la Autoridad Palestina aceptó entregarle la bala que mató a Abu Akleh a las autoridades estadounidenses, para que llevaran a cabo una examinación forense. El 4/7, el departamento de Estado estadounidense determinó que no era posible saber con certeza quién disparó la bala debido a su estado deteriorado, aunque aclaró que es probable que haya venido de las posiciones del Ejército israelí. Afirmó, sin embargo, que no hay evidencia que haga pensar que se trató de un disparo intencionado contra la periodista.
La muerte de Abu Akleh ha despertado una furia intensa entre los palestinos, y en la sala de prensa donde habló Biden había una silla vacía con una foto de la periodista.
Los periodistas palestinos que cubrían el evento, por otro lado, llevaban remeras con la imagen de Abu Akleh.
La administración de Biden ha invitado a la familia de la periodista (quien también tenía ciudadanía estadounidense) a viajar a Washington luego de que sus parientes expresaran su ira tras la declaración del departamento de Estado.
En cuanto a la muerte del Abu Akleh, Biden dijo que "Estados Unidos seguirá insistiendo en una completa y transparente rendición de cuentas de su muerte", añadiendo que la periodista llevó a cabo en su vida un "trabajo vital para la democracia".
Aunque mejoraron un poco con la presidencia de Biden, los vínculos entre Washington y los palestinos ya venían algo deteriorados incluso antes de esto. En su año y medio en el cargo, Biden ha retomado los lazos con la Autoridad Nacional Palestina (ANP), que se habían roto con Trump, y ha reanudado la ayuda a la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (Unrwa). No ha dado, sin embargo, señales de querer dar marcha atrás en la decisión de su antecesor de declarar a Jerusalén como capital Israelí. Los palestinos consideran que Jerusalén Este, anexada por Israel, es su capital y, previo a la visita, habían acusado a Biden de incumplir su promesa de volver a convertir a Estados Unidos en un mediador imparcial en el conflicto.
"Solo escuchamos palabras vacías y nada de resultados", reclamó Jibril Rajoub, un dirigente del movimiento secular Fatah, del presidente palestino.
Abbas, quien habló antes que Biden, criticó duramente a Israel en su discurso, acusándola de "discriminación racial y apartheid contra nuestro pueblo". El presidente palestino remarcó la necesidad de "terminar la ocupación israelí sobre la tierra del Estado de Palestina, con Jerusalén Este como su capital, en base a las fronteras del '67".
No mencionó, sin embargo, la posibilidad de intercambiar tierras con Israel.
En el pasado, Abbas ha sido citado diciendo que los palestinos no descartan la posibilidad de intercambiar territorios "iguales en calidad y en valor" con Israel.
Con respecto a la muerte de Abu Akleh, Abbas llamó a que los "perpetradores rindan cuentas".
En una nota esperanzadora, Abbas no repitió su amenaza pasada de retirarse de los acuerdos firmados por Israel y la Organización para la Liberación de Palestina. En cambio, dejó la puerta abierta a la posibilidad de revivir el estancado proceso de paz, aclarando que extiende su mano a la paz en base a las resoluciones de las Naciones Unidas y a la Iniciativa de Paz Árabe del año 2002.
Pero en un claro intento de sofocar la crítica de sus rivales políticos por expresar su disposición a volver a la mesa de negociaciones con Israel, Abbas enfatizó que "solo si Israel termina la ocupación de los territorios del Estado de Palestina, incluido Jerusalén Este, será aceptada para vivir en paz y seguridad con países y pueblos de la región".
Estas palabras, explica el diario The Jerusalem Post, aunque sin mencionarlo por su nombre, parecían dirigidas a Estados Unidos, que en el marco de los Acuerdos de Abraham -que normalizó las relaciones entre Israel y varios países árabes- trabaja por conseguir más normalización entre Israel y sus vecinos árabes: particularmente, con Arabia Saudita, a donde Biden se dirigió hoy, tras su encuentro con el líder palestino.













