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PREOCUPAN FDT Y JXC

Natalio Botana advierte y Carlos Pagni habla de DNU para FMI

El periodista Carlos Pagni trató la delicada situación en la que se encuentra la Argentina en medio de duras internas tanto en el oficialismo como la oposición.

En una nueva edición de Odisea Argentina, por LN+, el periodista Carlos Pagni analizó la fuerte interna que transitan ambas coaliciones electorales -Frente de Todos y Juntos por el Cambio- que está imposibilitando avances muy importantes para superar la delicada crisis económica, política e institucional en la que se encuentra el país.

En medio de un fuerte debate interno en el oficialismo por el acuerdo con el FMI, que sectores de Izquierda entienden que es un ajuste y, como tal, no se puede pactar con el enemigo:

"El Presidente prometió -siempre hay un problema con los tiempos en este Gobierno, muy llamativo- que para esta semana iba a mandar al Congreso un programa plurianual de cinco años, de tal manera de distribuir en esos cinco años los ajustes a los que está obligada la economía argentina. No lo mandó. Pero no solamente el Congreso no está en condiciones de empezar a tratar el programa plurianual. Hay un detalle que pasó prácticamente inadvertido: ni siquiera empezó la discusión del presupuesto convencional, que el Gobierno sí mandó.

Y esa demora para tratar el presupuesto también tiene que ver con la imposibilidad del oficialismo y de los bloques oficialistas de defender en público los ajustes que están contenidos en los números cifrados de esa contabilidad del presupuesto. Hasta ahora, todo este problema, que tiene que ver con la normalización de la economía argentina y con la salida de la crisis, ha sido cubierto con espesas capas de humo Y esa demora para tratar el presupuesto también tiene que ver con la imposibilidad del oficialismo y de los bloques oficialistas de defender en público los ajustes que están contenidos en los números cifrados de esa contabilidad del presupuesto. Hasta ahora, todo este problema, que tiene que ver con la normalización de la economía argentina y con la salida de la crisis, ha sido cubierto con espesas capas de humo

Sobre todo, la negociación con el Fondo. Primero se habló de que iban a conseguir (y el bloque de senadores peronistas se lo fijó por escrito) cambios en los plazos para devolver el dinero. No pudieron. La segunda bandera política era que iban a conseguir un recorte en la tasa de interés que se paga por aquellos recursos que exceden la cuota de la que tiene derecho el país en el Fondo. Tampoco pudieron. Se habló de reducir, aliviar exigencias monetarias del Fondo, a cambio de cumplir exigencias climáticas: pasó como un delirio. La última ocurrencia fue intentar una aproximación con China, cediendo a China iniciativas de carácter nuclear, a cambio de que el gigante asiático financiara a la Argentina en sustitución del Fondo Monetario".

Luego de hablar de una interna que se habría abierto entre el presidente Alberto Fernández y el ministro de Economía, Martín Guzmán, a quien habría mandado a inspecciones y auditar para corroborar los números que presenta en las planillas de la negociación, Pagni siguió sobre la interna en el FDT:

"El Gobierno se encuentra frente a un problema: debe lograr la aprobación de esta gente en el Fondo. Pero, además, cuando se da vuelta tiene que lograr la aprobación de Cristina Kirchner, que ya mandó una carta, un poco desesperada, contradictoria, que contiene algo tan insólito como decir que como la deuda la contrajo el gobierno de Macri es la oposición en el Congreso la que se tiene que encargar de este problema. Es algo así como si Macri cuando llegó hubiera dicho “como este déficit no lo generé yo que se encargue el peronismo de hacer los ajustes en el Congreso, como oposición parlamentaria, porque yo no me hago responsable de este problema”. Es una idea delirante del Estado.

Además, Cristina Kirchner le recuerda al Presidente, ya no a Guzmán, declaraciones que él hizo en Tucumán diciendo que él no estaba dispuesto a hacer ningún tipo de ajuste. Es decir, le fija límites muy severos al Gobierno. Ahora, a su vez, hay un sector del kirchnerismo que le fija límites a Cristina. Alicia Castro, Milagro Sala, Amado Boudou, el Partido Comunista, Gabriel Mariotto constituyen un sector interno que fue nada menos que a la Corte Penal Internacional de La Haya a acusar al Fondo por lo que hizo la Argentina. Eso sí está muy lejos de un acuerdo. Y le están diciendo a Cristina “a dónde nos están llevando con los ajustes que nos propone Guzmán”. ¿A quién está mirando este sector? ¿A quién mira Cristina? Así como Macri, Patricia Bullrich, cuando miran el mapa político están viendo a Javier Milei, a José Luis Espert, que son dos actores que se llevan votos de la derecha del Pro, este sector del kirchnerismo mira al trotskismo, que duplicó sus votos en la última elección. Y no están dispuestos a seguir perdiendo votos frente a esa opción, por lo tanto, se radicalizan dentro del propio oficialismo. Y miran a Cristina, no a Fernández, al que no miran desde hace tiempo".

En este sentido, advirtió que Fernández se podría ver obligado a firmar un DNU para acordar con el FMI, debido a que la situación no es muy distinta en la vereda del frente:

"Después de todo esto hay que mirar al Congreso. En el Congreso tenemos primero un actor que es Sergio Massa, que estuvo reunido con Fondos de Inversión que visitaron la Argentina, la semana pasada, para tomar la temperatura de la economía argentina, y sobre todo, de la posibilidad o no de un acuerdo con el Fondo. Y Massa les dijo -no sabemos basados en qué, porque la información que les dio Massa no coincide con la que manejan los propios actores del problema-, que el acuerdo está prácticamente hecho. Y que hay dos detalles para definir, si se llega al déficit cero en 2024 o 2025, en el recorte paulatino de déficit en este programa plurianual, y que lo otro que está en discusión es la segmentación de los aumentos de tarifas. Les dijo algo más. Que probablemente en marzo Guzmán se vaya. Es rarísimo que se vaya un ministro que acaba de firmar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Aunque, si miramos la desconfianza de Fernández sobre Guzmán, es probable que en la cabeza del Presidente esté que Guzmán se vaya después de esta negociación.

A su vez está el problema del Congreso, de un Congreso que es otro Congreso. Con tensiones en todos los bloques. Se acaba de partir el bloque del radicalismo en la Cámara de Diputados, anticipando algo de más largo plazo. La fractura expresa una pelea entre dos cordobeses, entre Mario Negri, que perdió la elección en Córdoba, y Rodrigo de Loredo que la ganó. Sobre esa pelea de dos cordobeses se proyectan las candidaturas presidenciales del radicalismo para 2023. Pero no es la única fractura. Hay diputados del Pro que van a armar sus propios bloques más las disidencias del propio oficialismo. Hay gente experimentada en política, como Carlos Ruckauf, que se está preguntando si cuando vayan todos estos acuerdos al Congreso no empezará una discusión caótica. Está pasando en Costa Rica, donde también hubo un compromiso innecesario de convalidar el acuerdo en el Congreso. Y hoy Carlos Alvarado, el presidente de Costa Rica, está diciendo públicamente: “No me pregunten más por el acuerdo con el Fondo, porque es un tema del Congreso; allá lo mandé y todavía no vuelve”. ¿Le puede pasar esto a Alberto Fernández? Sí. ¿Le va a pasar? Todavía no sabemos. Pero puede pasar que el acuerdo entre en una negociación legislativa endiablada que obligue al Presidente a sacarlo por un DNU. Eso sí lo pensó Alberto Fernández. Lo está pensando desde hace tres semanas".

Natalio Botana advierte por la guerra de facciones en la Argentina

El historiador y politólogo, Natalio Botana, estuvo en el estudio minutos más tarde de la apertura del programa y advirtió en diálogo con Pagni:

Si hay división, arbitrariedad, de choque, de grupos y de antagonismo dentro del Gobierno, lo peor que puede ocurrir es que haya un mensaje paralelo por el lado de la oposición Si hay división, arbitrariedad, de choque, de grupos y de antagonismo dentro del Gobierno, lo peor que puede ocurrir es que haya un mensaje paralelo por el lado de la oposición

En ese contexto, lanzó: “Efectivamente, no hay un liderazgo muy claro en Juntos por el Cambio, lo tienen que resolver. Pero, fundamentalmente tienen que poner muy en claro cuáles son los liderazgos en el Congreso porque a partir del 10 de diciembre adquiere una importancia capital en la Argentina”.

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Natalio Botana, junto a Carlos Pagni.

Natalio Botana, junto a Carlos Pagni.

A su entender, no se está dimensionando la gravedad de esta anomia:

Hay un festival de facciones en la Argentina: totalmente dividido el Frente de Todos y, lo que es más grave, síntomas muy serios de división en la oposición. Es decir, se producen fenómenos electorales muy positivos e inmediatamente se produce una dispersión, una estampida hacia la fragmentación. Me parece de una gravedad extraordinaria porque todavía en esta transición tecnológica no se ha inventado un sistema de mediación que suplante al sistema clásico de los partidos políticos”.

Y continuó: “Me parece que es preocupante porque o bien de esta fragmentación surgen líderes populistas altamente peligrosos -yo siempre he sostenido que el populismo establecido es la antesala de la autocracia- como los que vemos en Venezuela, en Nicaragua; o de lo contrario seguimos en un pantano de facciones reproduciendo la propia declinación histórica en la cual la Argentina está embretada desde hace varias décadas”.

En efecto, el politólogo sostuvo que Juntos debe estar abocado a “reconstruir el centro”. Y enfatizó: “No hay democracia estable, legítima sin un centro muy constituido. El ejemplo está en Alemania, que están reconstruyendo una coalición integrada por miembros que estaban gobernando anteriormente”. En este sentido, observó que las principales amenazas para la oposición no vienen de un frente externo sino más bien de la propia coalición.

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