María Eugenia Vidal debería recuperar su memoria televisiva 2014: hablar con rudeza puede generar rating pero no convencimiento y hasta puede exhibirla enojada aunque ella afirme que no es su ánimo. En la percepción popular ella debe ser amable: uno es esclavo de los estándares que genera. El medio es el mensaje y todo lo audiovisual tiene sus usos y costumbres, más allá de que Jonatan Viale derroche previsibles tonterías durante la entrevista por el macrista LN+, canal de La Nación y socios.
AVATARES
Enojo de María Eugenia Vidal y torpeza de Jonatan Viale
María Eugenia Vidal, Jonatan Viale, la estela de Patricia Bullrich y el ascenso de los libertarios, en LN+ que luce confundido sin Mauricio Macri.
Vidal pierde su principal valor comunicacional -la serenidad-, sin ganar algo a cambio: ni luce más categórica ni más convincente que la Vidal del pasado. Ella renuncia a la más formidable herramienta de ataque en la TV que consiste en asumir el rol de agredido, discriminado, damnificado para permitir que el televidente se enoje o se ofenda y prometa o reclame venganza, ajuste de cuentas, justicia.
Vidal debería recomendarle a su peor enemigo el asesor que la convenció de que intentar aplastar a un contertulio en la pantalla del televisor provoca afinidad con la teleplatea. No en su caso.
Es cierto que Vidal ha perdido 'inmunidad popular' y recibe ataques, algunos frontales del Frente de Todos, pero otros, los peores, desde adentro de las propias 'palomas' de Juntos por el Cambio, encapsulados en un silencio estruendoso. Pero esto debería provocarle a ella revisar su decálogo de usos y costumbres, nunca modificarlo de cuajo.
Jarrón chino
El periodista Jonatan Viale parece integrar el grupo 'halcones' de Juntos por el Cambio, una alianza tan coyuntural y electoral como lo fue la de UCR Frepaso o la de PRO Frente Renovador (2013) o como lo es el Frente de Todos.
Se llama Juntos por el Cambio porque fracasó como Cambiemos, ya perdió una vez como JxC y sobrevive con algún decoro porque los del FdT son tan inútiles que perdieron 2 comicios seguidos en 2021.
Viale le preguntó a Vidal su opinión sobre Javier Milei y se refirió a una encuesta que ya le adjudica a Libertad Avanza el 11% de los electores nacionales (o federales), a lo que Vidal reaccionó afirmando que discrepa con la violencia en la política y luego explicando que una encuesta a 2 años de un comicio es un dato irrelevante.
Ambos, entrevistada y entrevistador, erraron: Vidal porque no fue honesta, a ella no la entusiasma ni Milei ni los libertarios porque tiene otra idea de cómo debería ser la fuerza gobernante 2023; y Viale porque esto es obvio y él sólo quería contrastar a Vidal con Patricia Bullrich, quien dice tener coincidencias mínimas con los libertarios.
No hay duda que al Viale militante le apetece más Bullrich que Vidal, y la ex gobernadora sabe a qué se arriesga una 'paloma' en la entrevista de un 'halcón'. Calavera no chilla.
Halcones
El problema de los 'halcones' es triple:
## por un lado, Mauricio Macri es hoy un 'jarrón chino' que el martes 08/02 cumple 63 años y padece el 'sindrome Ray Lomas'. Vaya uno a saber qué música escuchaba el hijo de Franco a los 17 años pero había una banda llamada Jethro Tull que en 1976 publicó un LP (así se decía) titulado 'Too Old to Rock 'n' Roll: Too Young to Die!' ('Demasiado viejos para el rock and roll, demasiado jóvenes para morir'), que trata sobre la vida de un tal Ray Lomas, un roquero que se ve envejecer y quiere mantenerse competitivo. No lo consiguió el líder de la banda, Ian Anderson, y tampoco podrá Macri. En JxC coinciden en que hay que darle un lugar pero discrepan acerca de si es el living o el balcón o el dormitorio o el baño;
## por otra parte, los libertarios ya son una realidad, un PacMan que devora 'por derecha' todo lo que encuentran por debajo de los 40 años, aunque Javier Gerardo Milei, su líder, ya tiene 51 años. Así como el Partido Popular español no pudo evitar el nacimiento y desarrollo de VOX -por mencionar un caso que conocen en el PRO de cuando frecuentaban a José María Aznar-, la tendencia es verificable y ascendente aún cuando el PRO no entienda que en JxC no hay lugar para los libertarios si permanecen la UCR y CC-ARI;
## Jaime Durán Barba -el verdadero hacedor del 'relato' de Cambiemos aunque esto haga trizas la vanidad de Elisa Carrió- concibió una fuerza moderada de centro cuya razón de existir era el contraste con el kirchnerismo peronista. Jaime Durán Barba está jubilado, Elisa Carrió y Ernesto Sanz también, Cambiemos ya no existe, el kirchnerismo peronista tiene mil agujeros, la UCR 2022 la lidera Gerardo Morales -derrotado en 2015-, y Macri es un jarrón chino. ¿Qué es hoy JxC? ¿De centro o de derecha?
Lo peor
Jonathan Viale le preguntó a Vidal qué opinaba de una invitación a Milei a sumarse a JxC, agregando que Patricia Bullrich ya estaba de acuerdo.
El problema de ese tipo de preguntas consiste en su torpeza conceptual. Muchos de los llamados 'libertarios' ya se fueron del PRO y no quieren volver. Otros, han renunciado a participar del PRO.
Que José Luis Espert haya querido participar de las primarias abiertas de JxC en Provincia de Buenos Aires no involucra a Milei, y los libertarios no reconocen a Espert como uno de los suyos. Liberal no es sinónimo de libertario.
Que Roberto Cachanosky se enojara con Ricardo López Murphy porque no lo incluyó en las primarias abiertas de JxC en Ciudad de Buenos Aires, carece de importancia para los libertarios porque ninguno de los 2 es referente.
Y pretender que Milei y Libertad Avanza ingresen a JxC es considerado una falta de respeto entre los libertarios porque es desconocerles su proyecto de poder. Un problemón para LN+ que enciende velas por el regreso de Macri y esto no sólo se ha complicado sino que los libertarios no quieren saber nada con el PRO pese a todos el trekking telefónico que Macri le dedica a Javier Milei.
La clave
Creer que Javier Milei es un fenómeno ideológico es un error conceptual tanto de Vidal como de Viale, que les impide comprender el peligro que corren tanto 'halcones' como 'palomas' de JxC, o como se llame en el futuro.
Milei representa una propuesta generacional. Muchos de los ciudadanos entusiasmados con Milei no tienen un dogma ni un credo ni hay leído a los clásicos del libremercado. Sólo coinciden en su certeza de que los que tienen voz y voto son unos inútiles (ojo con esto que también alcanza a los periodistas que creen que deben vestir más caro que sus entrevistados) y que el presente no los representa ni los contiene.
En especial, ellos perciben que son el futuro pero tal como va la Argentina para ellos el horizonte es oscuro. Les han robado el mañana, y están enojados, muy enojados, y quieren que alguien lo grite. Por ese motivo es una torpeza de Vidal hablar de 'violencia'... justo ella que ahora quiere recuperar espacio levantando el tono de voz.
El problema no es el 11% de Milei, que en un par de meses y con el eventual 'default' de la deuda interna -la que resulta de la emisión gigantesca cuyas consecuencias ni Vidal ni Viale contemplan-, serán 20% o más, sino los procesos revulsivos internos que esto provoca dentro de lo que hoy todavía se llama Frente de Todos y Juntos por el Cambio. A esto habría que comenzar a prestarle atención antes que cambien los nombres de los sellos FdT y JxC.
Una más
La política, el periodismo, el sindicalismo y los empresarios aman el bipartidismo. La sociedad ideal para ellos es la de 2 fuerzas que compiten, sin reparar en que, quizás, ese fue el origen de los sinsabores argentinos: unitarios y federales, y todo lo que vino después.
A la sociedad argentina, las corporaciones le han mentido que en el bipartidismo estaba su fortaleza cuando, en verdad, estaba su debilidad por la pérdida de opciones, por la perversidad del amigo/enemigo, y otras consecuencias.
En especial, bipartidismo de líderes no homologados en internas abiertas en sus respectivas fuerzas y, entonces, no representativos.
La atomización representa una honestidad mayor que la hipocresía de sumar para ganar a aquellos que no servirán para gobernar. La sumatoria debería ser una vez obtenido el triunfo y no para ir a las urnas.
Por lo tanto, no hay que temerle a la irrupción de nuevas fuerzas que blanquean la realidad de una sociedad con enormes problemas de credibilidad.
















