El reciente conflicto por las tarifas y las discusiones en torno a la renuncia del subsecretario de Energía, Federico Basualdo, que mantienen desde del Gobierno con el pedido de renuncia al funcionario por parte de Economía por el encargo de segmentación en las tarifas para que los aumentos de las mismas no recaigan en los sectores más postergados, que éste no hizo, pero que incluso desde el entorno de Basualdo afirman que habría entregado el proyecto en el verano pero que para poder aplicar la segmentación hacía falta un decreto presidencial para que, de ese modo, la AFIP y el Banco Central puedan aportar la información necesaria para llevarlo a cabo, tiene el mismo "viejo" problema de fondo: la inflación con la que no pueden los kirchneristas, y que es una seria amenaza en tiempos electorales.
ATRASO TARIFARIO
Tarifas: La inflación, el karma del kirchnerismo que busca sortear cada elección
Para confirmar el fracaso hay 14 años de gobierno. Esta clara derrota pesa más cuando se acercan las elecciones, tal como sucede este año. De ahí es que desesperan por aplicar estrategias que puedan al menos dilatar el problema para no perder votos. Luego, los aumentos llegarán de todas maneras.
Pocos borraron de su memoria las conferencias de prensa del exministro de Planificación, Julio de Vido, segmentando barrialmente los aumentos, que después quedaban en la nada o porque alguna cautelar lo impedía o porque el propio Gobierno iba para atrás por miedo a esa noticia en la tapa de los diarios.

"El gobierno de Cristina Kirchner proyecta eliminar a empresas y comercios los subsidios para el gas, luz y agua. Pero la idea es hacerlo de manera segmentada y con una exhaustiva revisión sector por sector. El temor de la Presidenta es que el cambio provoque un fuerte impacto en los precios". El fragmento pertenece a un artículo periodístico de 2011. En la historia del kirchnerismo, son muchas las fórmulas que aún habiendo fracasado se repiten, desafiando todo aprendizaje por el método de la prueba y error.

En 2011 también hubo elecciones, y tanto en ese momento como ahora el objetivo sigue siendo el mismo: ganarlas como sea. Lo tiene claro el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, quien salió a respaldar a Basualdo, y dijo que no debería haber más aumentos en los servicios. Pues, su territorio es clave.
Ganar en el GBA, más allá de los pobres, pues los hay en todas las provincias, pero sólo subsidian el AMBA, y lo hacen por la imposibilidad de separar el GBA de la Ciudad de Buenos Aires.
Dilemas que, claramente, se evitarían si en su lugar se buscaran estrategias para combatir verdaderamente la inflación... no las urnas. Pero para el kirchnerismo, en materia de éxitos, los políticos superan ampliamente a los económicos.








