"La Presidenta habla alrededor de tres cuartos de hora. Se la ovaciona, brotan consignas, se chifla a quien corresponde, se vocea (...) “si éste no es el pueblo...”. (...). Pero lo más destacable es el silencio que acompaña a una oradora densa, de párrafos largos, que no resigna contenidos. Cuando Cristina les habla a sus partidarios, éstos la escuchan, los largos silencios son todo un dato.
La Presidenta enalteció a la democracia, levantó la memoria de Yrigoyen, Evita, Perón, Alfonsín y Néstor Kirchner. Consiguió para la presidenta Dilma Roussef una ovación que pocos brasileños habrán ligado en la Argentina. Recorrió tópicos que le son habituales: golpes cívico-militares, exaltación de los derechos humanos, repaso veloz de los logros sociales y en materia de trabajo. Castigó a las minorías, aclarando que no aludía a las políticas o sociales sino a los intereses económicos concentrados.
Les dedicó varias entradas a jueces y al Poder Judicial que darán miga a analistas y a los propios togados. Recordó complicidades del Poder Judicial con las dictaduras, con el golpe contra Yrigoyen. Homologó al juez Griesa de Nueva York con ciertos colegas de por acá. Le dio duro a un magistrado ¡de la Justicia previsional!, quien despotricó en Página/12 contra la Asignación Universal por Hijo y la concesión de jubilaciones a quienes no tenían la totalidad de los aportes. Aludió a la “ley de medios”, reseñó el poder de los medios dominantes para derrocar o condicionar gobiernos.
Las vestales de la república encontrarán “amenazas”, “ataques” o “aprietes”. Al cronista le dio la impresión de que hubo severidad sin desbordes. (...)
Los picos emocionales de una oradora que agregó ese registro en los últimos dos años y pico fueron las alusiones a Kirchner, a Madres y Abuelas. (...)"
Los picos a los que hace alusión Mario Wainfeld, en su nota de 'Página/12', quien al fin y al cabo entre tanta verborragia no se atrevió a una comparación con el 8N, y que no tuvieron como parecería esperar el periodista tanta repercusión en el interior del país, como fue en el caso de San Carlos de Bariloche, donde se montó un enorme escenario con una pantalla gigante frente al imponente lago Nahuel Huapi para que la presidente intente que al menos la aplauda el 'nahuelito' (acaso, ¿sin festival gratuito, Cristina no convoca?), no se hicieron sentir siquiera en la TV.
El discurso de Cristina Fernández emitido anoche por cadena nacional en el marco del megafestival organizado por el Gobierno por el día de los derechos humanos, no fue, en efecto, lo más visto. Ocurrió, en cambio, que mientras la Presidente se dirigía a los militantes del kirchnerismo que se agruparon desde temprano en la Plaza de Mayo, una película para chicos sacudía las planillas de rating.
Según informó Ibope, el discurso de la jefa del Estado, en el que lanzó una advertencia a la Justicia por la ley de medios, midió 14.1 y fue visto por un millón y medio de personas en los cinco canales abiertos.
La TV Pública alcanzó los 3.4; América TV 2.1; El Trece 3.0; Telefe 4.8 puntos; y Canal 9 tuvo 0.8, según informó el diario El Cronista.
Sin embargo, y a pesar de que el discurso de Cristina fue emitido por cadena nacional, lo más visto a las 21 de ayer fue la película animada Toy Story 3, que se emitió por Disney Channel.
La película tuvo además una fuerte repercusión en Twitter donde llegó a ser Trending Topic.








