La inteligencia artificial se consolidó como una herramienta necesaria para las empresas en áreas como ventas, atención al cliente y productividad. Pero su adopción efectiva en los procesos internos no siempre se traduce en mejoras reales dentro de las organizaciones.
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Inteligencia artificial en empresas ¿Por qué el 70% de las implementaciones fracasa (y cómo evitarlo)?
¿Por qué falla la inteligencia artificial en las empresas? Fernando Cabello (Tec5) explica los errores comunes y la importancia de datos para generar valor.
Por qué la inteligencia artificial falla en las empresas
En muchos casos, las empresas avanzan impulsadas por la tendencia o la presión del mercado, sin una planificación previa. Esto genera implementaciones desordenadas, sin objetivos claros ni indicadores que permitan medir resultados. El problema, entonces, no está en la tecnología, sino en cómo se integra al negocio.
Fernando Cabello, CEO de Tec5, empresa especializada en soluciones de IA para PyMES en América Latina, sostiene que la diferencia entre una inversión exitosa y una fallida está en el enfoque. “Implementar IA no consiste en sumar herramientas por moda, sino en integrarlas a la operación diaria con un objetivo claro”, explica.
La falta de estrategia, sumada a datos desorganizados y procesos poco definidos, termina limitando el impacto de la inteligencia artificial incluso en empresas que invierten recursos importantes.
Cuál es el error más común al usar IA
Uno de los principales problemas que detectan los especialistas es el orden en el que las empresas encaran la adopción. En lugar de partir de una necesidad concreta, muchas organizaciones comienzan por la herramienta.
Esto termina en la incorporación de automatizaciones, asistentes o soluciones generativas sin haber definido qué problema buscan resolver. El resultado suele ser una implementación fragmentada, que no logra integrarse con los procesos existentes.
Falta de objetivos y datos desordenados
A este error se suma otro factor: la calidad de la información. Sin datos organizados, actualizados y accesibles, cualquier sistema de inteligencia artificial pierde efectividad.
Además, muchas empresas no evalúan si sus sistemas actuales pueden integrarse con nuevas soluciones, lo que genera fricciones operativas y limita el alcance de los proyectos.
Según Cabello, el punto de partida debería ser identificar un problema específico, aplicar una solución concreta y medir resultados antes de escalar.
Dónde la IA ya está dando resultados concretos
A pesar de estos obstáculos, hay áreas donde la inteligencia artificial ya muestra impacto dentro de las empresas. En general, se trata de procesos donde la repetición y el volumen de tareas permiten automatizar con mayor facilidad.
Áreas con mayor impacto
Entre los principales usos actuales se destacan la automatización operativa, la atención al cliente, el análisis de datos, los procesos comerciales y la ciberseguridad. En estos casos, la IA no reemplaza completamente el trabajo humano, sino que optimiza tareas específicas.
Las primeras mejoras suelen aparecer en actividades como la clasificación de consultas, la carga de datos, el seguimiento de clientes o la automatización de respuestas. Son tareas que consumen tiempo y que, al optimizarse, liberan recursos dentro de la organización.
Este enfoque permite generar resultados rápidos y visibles, lo que facilita la integración progresiva de la tecnología en otras áreas del negocio.
Cómo implementar inteligencia artificial sin fallar
La implementación de inteligencia artificial no requiere una transformación total desde el inicio. Es más, los especialistas coinciden en que el avance gradual es la estrategia más efectiva.
El proceso comienza con la definición de un problema concreto. A partir de ahí, se evalúan los datos disponibles, los sistemas existentes y las herramientas más adecuadas para ese caso de uso.
De los pilotos al escalamiento
Una vez definida la solución, el siguiente paso es realizar una prueba piloto. Esta instancia permite medir resultados en un entorno controlado y ajustar la implementación antes de escalarla.
Recién cuando los resultados son positivos, tiene sentido ampliar el uso de la tecnología. Este enfoque reduce riesgos, evita inversiones innecesarias y mejora la eficiencia del proceso.
Para Cabello, muchas empresas se frenan por intentar encontrar la solución perfecta desde el inicio, cuando en realidad el valor está en comenzar con una implementación útil y bien integrada.
El rol de los datos y la estructura interna
Uno de los puntos más determinantes en el éxito de la inteligencia artificial es la calidad de la información. Cualquier sistema pierde precisión y confiabilidad si no tiene una base de datos ordenada,.
A esto se le suma la necesidad de integrar la tecnología con los sistemas existentes y de preparar a los equipos para su uso. La incorporación de IA no es solo un cambio tecnológico, sino también organizacional.
La capacitación interna, el monitoreo continuo y los criterios de seguridad son la clave para sostener el crecimiento del sistema en el tiempo.
Cabello advierte que muchas empresas intentan escalar sin haber resuelto estos aspectos, lo que termina afectando los resultados. “La IA genera valor cuando crece sobre una base sólida, no cuando se expande sin control”.
Una diferencia que ya no pasa por la tecnología
El acceso a herramientas de inteligencia artificial es cada vez más amplio y la ventaja competitiva ya no está en adoptar la tecnología, sino en implementarla correctamente.
Dos empresas pueden utilizar soluciones similares y obtener resultados completamente distintos. La diferencia está en la estrategia, la integración con los procesos y la capacidad de adaptación.
La discusión dejó de estar en si hay que usar inteligencia artificial. El foco ahora está en cómo aplicarla para generar valor.
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