POLÍTICA

Votar a los 16: Debate en el Senado y confianza K

El Senado iniciará el debate en comisión del proyecto de Aníbal Fernández, quien reflota una iniciativa de Claudio Lozano en 2010, para permitirle a los jóvenes ejercer el sufragio a partir de los 16 años. Afirman que será un voto mayoritariamente del Frente para la Victoria.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). "Proponemos que tal como es en la actualidad para los mayores de 70 años, el voto sea un derecho y no una obligación también para los jóvenes entre los 16 y los 18 años", dijo el senador nacional Aníbal Fernández, quien confirmó que su proyecto será debatido desde esta semana en la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado, que preside Marcelo Fuentes.
 
Aníbal precisó que la ley propone que los jóvenes puedan "ejercer en forma voluntaria sus derechos" y que nadie piensa en "obligar" sino que sólo lo hagan aquellos que quieren hacerlo.
 
Según los fundamentos, el "aliento" brindado a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner "por miles de jóvenes y su genuina expresión de voluntad de sumarse a los cambios políticos, sociales y económicos que su gobierno representa, nos convencen de la necesidad de modificar la edad mínima requerida para votar".
 
El proyecto tiene como objetivo "la ampliación de los derechos políticos de los jóvenes de entre 16 y 18 años de edad, constituyendo un nuevo paso en el proceso de construcción de mayor ciudadanía para esta franja de la juventud", de acuerdo al texto.
 
Voto por Cristina
 
"Consultores políticos y encuestadores coincidieron en que el voto adolescente, calculado en 1,4 millones de jóvenes de entre 16 y 18 años, se volcaría mayoritariamente al kirchnerismo en las próximas elecciones legislativas, a raíz de la buena imagen que mantiene el Gobierno en esta franja etaria.
 
Así se manifestaron Fabián Perechodnik, director de Poliarquía; Roberto Bacman, de la consultora CEOP; y Ricardo Rouvier, de Ricardo Rouvier & Asociados, respecto del proyecto que impulsa el oficialismo en el Congreso para habilitar el voto voluntario de jóvenes entre 16 y 18 años, que por el momento divide a la oposición.
 
Perechodnik señaló que la imagen positiva de la presidenta Cristina Kirchner en el segmento que va de los 18 a los 29 años es ocho puntos más que su promedio nacional y se ubica en los 50 puntos, por lo que tendencia se replicaría en la franja de 16 a 18 años en caso de aprobarse la iniciativa.
 
"Tenemos que tener en claro que estos jóvenes han crecido con el kirchnerismo en el Gobierno, no conocen otras experiencias políticas y se han ido habituando a las políticas del kirchnerismo", apuntó Perechodnik en declaraciones a Noticias Argentinas. El analista señaló que "de todos modos eso es un análisis a nivel nacional" y que en todo caso "habría que ir haciendo análisis más parcializados", porque por ejemplo si en la Capital Federal se mantiene esa misma hipótesis "puede pensarse que va a pasar algo similar con el macrismo".
 
Por su parte, Roberto Bacman, de la consultora CEOP, sostuvo que "la edad es una variable muy importante para el Gobierno", ya que "en las últimas elecciones, entre los más jóvenes Cristina sacó más del 60 por ciento de los votos, por encima del promedio". De acuerdo a datos del Censo de 2010, en caso de aprobarse el proyecto se sumarán al padrón electoral casi 1,4 millones de jóvenes, sobre un universo actual de 25,2 millones de electores de entre 18 y 70 años, aunque también estarían en condiciones de sufragar medio millón de extranjeros con dos años de residencia permanente en el país, otro sector que podría acompañar al Gobierno a partir de la eliminación de barreras para que puedan vivir y trabajar en la Argentina.
 
También el director de Ricardo Rouvier & Asociados coincidió en que "es cierto que hay un voto macrista en un sector de los jóvenes, pero mayoritariamente hay un voto kirchnerista y de izquierda, y la mayoría son independientes". Remarcó, en este sentido, en en las últimas presidenciales la franja de entre 18 y 25 años votó en un 61 por ciento por Cristina Kirchner, "6 o 7 puntos más" que su promedio general.
 
"En los `90 había un modelo de joven indiferente a la política, que cambia en 2003 cuando el kirchnerismo encuentra una causa en la cual los jóvenes se identifican. Esto se fortalece aún más con el fallecimiento de Néstor Kirchner", indicó Rouvier durante una entrevista en el programa Marca de Radio de La Red. En este sentido, sostuvo que el proyecto oficial forma parte, al igual que el matrimonio igualitario, de "procesos de modernización y actualización", por lo que remarcó que si bien "se puede hacer una especulación política ante un sector que se va a beneficiar", la medida "queda para los tiempos y no se acota en el kirchnerismo".
 
Defensa de un proyecto
 
 
"(...) En el Manual de Derecho Penal, escrito por Eugenio Raúl Zaffaroni, Alejandro Alagia y Alejandro Slokar, se remarca que “los hombres jóvenes son los preferidos para la criminalización (mientras) la victimización violenta se reparte entre éstos, los niños, los adolescentes y los ancianos”.
 
En la Argentina, un proyecto oficial para conceder derecho a votar a las personas que hayan cumplido 16 años desata la consabida tormenta tropical. Los sectores irredentos de la oposición se alinean enfrente, de pálpito, denuncian manipulación. Desdeñan, sin explicitarlo, la inteligencia y autonomía de los potenciales nuevos votantes.
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La Nación gatilla un editorial, flojito como pocos, y lo dispara casi sin mirar.
 
Es una saludable norma de ampliación de derechos, opinable... pero va en el rumbo indicado por las tendencias locales y mundiales. Ampliaría la participación ciudadana, un objetivo que se supone muy valorado y compartido. Una eventual ley “templada” que atañe a variables complejas no habilita la furia y esquematismo con que se le responde. La celeridad del oficialismo, su afán turbulento de acelerar al mango sus iniciativas puede motivar recelos o críticas. Pero en el fondo de la cuestión, sencillamente, el kirchnerismo es más audaz e innovador que sus alternativas. Y cuenta, dato nada menor, con capacidad de convertir sus propuestas en realidades.
 
Las interesantes movidas de ampliación de derechos de los gobiernos kirchneristas pueden, a estos afectos, clasificarse en dos vertientes. Algunos habían sido reclamados por minorías activas (de los sectores involucrados, académicas, culturales, políticas, militantes y algún etcétera): la ley de medios, la Asignación Universal por Hijo (AUH), el matrimonio igualitario. El oficialismo se montó, con su potencia impar, en oleadas preexistentes.
 
En otros casos, los reclamos no gravitaban tanto o no existían, al menos en la esfera pública. El cronista anotaría allí los beneficios previsionales y laborales para las empleadas domésticas, la universalización de las jubilaciones para quienes no tenían aportes (amas de casa) o no estaban al día. La génesis distinta no les resta valor ni legitimidad. El voto a los 16 puede añadirse a esta lista.
 
Quienes vaticinan manipulación, control de las decisiones de chicos y chicas adolescentes dentro de un año, tres o cinco, saben poco de política y subestiman el peso que tienen los derechos universales.
 
Una vez institucionalizado el derecho, sus titulares lo defenderán, lo harán suyo y lo expresarán como mejor les plazca. Tal el encanto de los derechos universales: se incorporan al patrimonio de su titular y guay de quien amague sacárselo, máxime en la Argentina democrática. (...)".
 
Igual que en Brasil
 
 
–Usted presentó un proyecto para que los jóvenes puedan votar a partir de los 16 años. ¿Qué diferencia tiene con el del oficialismo?
 
–Nosotros ya lo habíamos presentado hace dos años, en el 2010, pero lamentablemente nunca pudimos alcanzar el consenso suficiente para ponerlo en tratamiento. En realidad, el del oficialismo es una copia del nuestro, lo que pasa es que en lugar de permitir un funcionamiento normal del Parlamento, el oficialismo acostumbra a que si ya hay un proyecto en el mismo sentido no lo toma y hace uno propio.
 
–El proyecto del oficialismo habla de voto opcional y el que presentaron ustedes no plantea esta posibilidad.
 
–No hablamos que sea un voto obligatorio. Lo planteamos como la ampliación de un derecho, no de una obligación. Desde el oficialismo plantean incorporarlo a algún tipo de excepción al Código Electoral, como en el caso de los mayores de 70 años. Consideramos que esto no es imprescindible. Estamos de acuerdo con que sea optativo.
 
–¿Cuáles fueron las razones que los llevaron a plantear en 2010 el voto a partir de los 16 años?
 
–Consideramos que la franja juvenil de 16 a 18 años debe ser sujeto de derecho a voto. En una situación social como la argentina, donde a seis de cada diez hogares les cuesta llegar a fin de mes y tres de cada diez son pobres, muchísimos jóvenes de 16 años han asumido responsabilidades importantes en el núcleo familiar: trabajar para complementar los ingresos del hogar y hasta como responsables del hogar, antes de lo que fuera recomendable. Si además de eso son imputables penalmente como los adultos, no existe ninguna razón para que no tengan derecho a decidir por quién quiere que gobierne el país.
 
–¿La experiencia en plano internacional influye?
 
–Estuve en 2010 en Brasil, como observador internacional en la elección que consagró a Dilma (Rousseff) como presidenta. Allí votaron por primera vez los jóvenes a partir de los 16 años en forma optativa y nos pareció una ampliación de derechos importante.
 
–¿Todo el FAP está dispuesto a acompañar la iniciativa?
 
–No lo hemos charlado todavía. Pero nuestro proyecto se presentó con el respaldo de los diputados de la UP, del GEN y Libres del Sur. Los socialistas no lo habían firmado pero escuché que el diputado Roy Cortina ha dicho que tiene una mirada favorable.
 
–Algunos sectores opositores plantearon sospechas sobre la oportunidad del oficialismo para impulsar la ley. ¿Comparte esas sospechas?
 
–No compartimos la mirada de quienes piensan más en por qué el Gobierno lo impulsa, antes de discutir el tema cierto que está en debate. Desde 2010 proponemos que los jóvenes de 16 años tengan derecho a voto, independientemente de la gestión de gobierno. Por alguna razón funcional ahora cuenta con el apoyo del oficialismo. Hay cierto sector opositor que piensa que esto es para rescatar votos oficialistas para la re-reelección de la Presidenta, y como no pueden llegar a estas huestes juveniles no les parece razonable que tengan ese derecho. No compartimos ni la estrategia oportunista ni la de mezquindad: los jóvenes de 16 años deben tener los mismos derechos que los adultos.