ACTUALIDAD CSJN > Justicia > Alberto Fernández

EXTRAORDINARIAS

Poder es impunidad: La Guerra entre la CSJN y el Ejecutivo

El Ejecutivo y la CSJN chocan por el Consejo de la Magistratura pero el asunto es mucho más amplio e impactará en todo aunque la mayoría no lo vea venir.

Poder es impunidad, dijo alguna vez Alfredo Yabran, antes de suicidarse porque le habían 'soltado la mano'. La idea -consecuencia de una polémica interpretación del poder- la comparten muchos políticos. Por ese motivo, controlar la Justicia es una Obsesión A, y modificar la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) es la Opción B si aparecen obstáculos en el camino. Desde que Alberto Fernández llegó a la Casa Rosada, en el Instituto Patria, que orienta Cristina Fernández de Kirchner (CFK), se especula sobre la CSJN; y allegados tales como Horacio Verbitsky, desde el CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales) promueve diferentes escenarios para conseguir una nueva CSJN.

Debe recordarse que el kirchnerismo lo consiguió en 2003: con la excusa de que era una CSJN de integración 'menemista', Néstor Kichner logró el aval de Grupo Clarín y otros por entonces influyentes en la opinión pública para remover a la Corte y designar un reemplazo. De hecho, Ricardo Lorenzetti es hijo de aquella acción. Antes había fracasado en un intento similar, el senador nacional a cargo de la Presidencia, Eduardo Duhalde, en nombre del Legislativo. Quien era otro senador nacional, Juan Carlos Maqueda, es heredero de semejante ofensiva.

Años después también Mauricio Macri, el primer Presidente que asumió estando procesado, intentó ingresar por la ventana a la CSJN aunque ante el escándalo retrocedió en el procedimiento. Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz son consecuencias de todo aquello.

Rosenkrantz y Lorenzetti
Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti: Casi todo los separa menos la idea de reformar la CSJN que tienen en el FdT.

Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti: Casi todo los separa menos la idea de reformar la CSJN que tienen en el FdT.

Ahora bien, ya en el poder, es posible que los integrantes de la CSJN, cabeza del Poder Judicial de la Nación, consigan ganar más legitimidad y credibilidad, condiciones que deberían augurarle más permanencia en sus funciones. Si bien ellos tienen aseguradas las poltronas hasta su jubilación, la teoría a veces fracasa, y la permanencia hay que construirla entre alianzas y lealtades.

¿Qué quieren del Poder Judicial los otros poderes republicanos? El Legislativo, con una importante mora en reformular leyes necesarias para el dictado de Justicia, es sólo un auxiliar del Ejecutivo, realidad que no debería ocurrir pero... en forma periódica hasta le cede responsabilidades y atribuciones al Ejecutivo que, con autoridad desmesurada respecto de la teoría republicana, quiere un Poder Judicial que no lo limite porque en la cosmogonía de los políticos, la justicia debe someterse al poder.

Luego, sucede que el Frente de Todos tiene dirigentes con una cantidad importante de expedientes en instancias de CSJN, Casación y Cámaras de Apelación.

En medio de todo esto ocurrió el demoradísimo fallo de la CSJN acerca de integración del Consejo de la Magistratura de la Nación, institución que no cumple con los propósitos de su creación -hijo de la reforma constitucional de 1994 con Raúl Alfonsín como impulsor-, que se ha burocratizado y padece graves deficiencias en su administración. En definitiva obstaculiza la recuperación de credibilidad popular en el Sistema Judicial.

La CSJN, después de 15 años de vigencia de la norma que integró un Consejo de 13 miembros, sostuvo que carece de equilibrio porque los consejeros designados por la corporación política pueden tener hegemonía de acción sobre el resto de los consejeros y le concedió al Legislativo un plazo que va hasta el 15/04/2022 para promulgar una nueva legislación. De contrario se regresará a la anterior integración de 20 consejeros, según Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Juan Carlos Maqueda. Ricardo Lorenzetti no estuvo de acuerdo en esto último.

El fallo de la CSJN fue consecuencia de que el Ejecutivo avanzaba, sin consultarla, en un proyecto de reforma del Poder Judicial, que excluía a la CSJN del Consejo.

De der. a izq: Mauricio Macri, Carlos Rosenkrantz, Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti. HUGO VILLALOBOS/Noticias Argentinas
Horacio Rosatti, Juan Carlos Maqueda, Carlos Rosenkrantz y Mauricio Macri.

Horacio Rosatti, Juan Carlos Maqueda, Carlos Rosenkrantz y Mauricio Macri.

Extraordinarias

El Ejecutivo enviará ese texto ahora al Congreso, en sesiones extraordinarias, con el argumento de que una mala ley es mejor que ninguna ley. El FdT cree que puede quebrar la inexistente unidad de JxC y lograr aprobar la iniciativa por ruptura opositora. La consigna es: "No hay 2 sin 3".

Desde el Mundo K, la periodista y biógrafa de la CSJN, Irina Hauser, escribió en Página/12:

"(...) Al Gobierno, de todos modos, mal no le vendría que su proyecto lidere un posible debate y avanzar en una negociación que en otros terrenos ha resultado imposible. No parece una misión imposible. Hay sectores, como el radicalismo, que se muestran interesados en dialogar, porque tienen posibilidad de colocar gente propia y ampliar su representación, por ejemplo en el estamento académico. Otros, como el de Camaño (hoy Identidad Bonaerense), que en un comienzo llegó por un acuerdo con el oficialismo, buscará no perder espacio.

Aunque la Corte diga que la apuesta es “despolitizar” el Consejo, ese concepto en forma absoluta es irreal, porque es un órgano marcado por la negociación política incluso con los sectores de jueces/zas, abogados/as y académicos/as, que no son ajenos a la política aunque a veces jueguen a aparentar lo contrario."

En tanto, quien fue un promotor de Hauser en Página/12, Horacio Verbitsky, escribió en su 'spin-off' El Cohete a la Luna, la necesidad de no andar con chiquitas e ir directamente por la reforma de la CSJN, no sólo el Consejo de la Magistratura:

"(...) Otro frente de conflictos irresuelto es la Justicia. Un fallo de Casación (impulsado por Don Eduardo Riggi) sustrajo de Dolores la causa contra el agente de inteligencia Marcelo Sebastián D’Alessio y la trasladó al Estado Libre Asociado de Comodoro Py. Y los camaristas de ese territorio semi-independiente, Cacho Bertuzzi y Mariano Llorens, mostraron para qué sirve esa mudanza: con la disidencia de Eduardo Farah, atribuyeron a cuentapropistas el espionaje ilegal sobre CFK, Horacio Rodríguez Larreta, Diego Santilli y Florencia Macrì, y separaron de cualquier responsabilidad a Macrì y Gustavo Arribas, entre otros.

Esto realza la necesidad de reformular ese sistema putrefacto, en cuyo vértice impera la República Autónoma del Cuarto Piso, con sus cuatro sátrapas, que una semana antes dictaron un fallo ridículo sobre el Consejo de la Magistratura, del que nos ocupamos hace una semana. Uno de ellos, el ex intendente de Santa Fe durante la inundación de 1998, Horacio Rosatti, se beneficiará con su fallo si asume la presidencia del Consejo de la Magistratura.

La reforma de la Corte tiene la mayor urgencia. En el Poder Ejecutivo se estudia la ampliación del número de sus miembros, con un nuevo magistrado o magistrada por cada provincia, lo cual podría movilizar apoyos al proyecto. Desde la Justicia, se propone otra alternativa: aumentar de cinco a nueve los miembros de la Corte, con lo cual harían falta cinco votos para formar mayoría, y modificar la ley de conjueces, de modo que para integrar el tribunal esos conjueces se sorteen entre la totalidad de los jueces federales del país. Ambas leyes podrían sancionarse por mayoría simple de ambas cámaras del Congreso, algo difícil pero de ninguna manera imposible de lograr. Si esto no prospera habrá que releer la historia de Francia del último cuarto del siglo XVIII."

Enterate de todas las últimas noticias desde donde estés, gratis.

Suscribite para recibir nuestro newsletter.

REGISTRATE

Dejá tu comentario