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UNA HERENCIA COMPLICADÍSIMA

Pulmotor de Nación para rescatar a Llaryora

Vie, 07/02/2020 - 2:19pm
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Por Urgente24

No ha resultado sencillo el inicio de Martín Llayora al frente del municipio de Córdoba. Él quiere mantener una impronta activa pero tiene un desastre financiero que remontar, y lograrlo no es gratis.

El intendente de la ciudad de Córdoba, Martín Llaryora.
Martín Llaryora, intendente de la ciudad de Córdoba.
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Recursos de la Nación auxiliaron a la ciudad de Córdoba, capital provincial que gestiona Martín Llaryora, para impedir una medida de fuerza de la filial local de la Unión Tranviarios Automotor.

El intendente logró conjurar, sobre la hora, un paro “a la japonesa” prometido por el sindicato. Importante. En pleno conflicto con el Suoem, el Palacio 6 de Julio necesita mantener cerrados el resto de sus frentes gremiales.

La UTA en la capital provincial es conocida por su intensa actividad, aunque devaluada desde que Roberto Fernández pudo imponer algunas ideas desde Ciudad de Buenos Aires. De todos modos, en ningún lugar del país la UTA ha conseguido lo que sería realmente importante: un servicio de autotransporte eficiente. El sindicalismo tiene una tradición en la Argentina: permanecer circunscripto a su ombligo.

La UTA de la ciudad de Córdoba convocó al que sería el 2do. paro en la gestión de Llaryora, que tendría la modalidad 'a la japonesa', o sea que no se cobraría el boleto al pasajero, evitando así el reclamo de la comunidad de usuarios que utilizan el autotransporte de pasajeros.

Para levantar su medida de fuerza, los de UTA exigían el depósito en sus cuentas-sueldo de los salarios de enero y el llamado 'bono' de $3.000 (aumento decretado por el gobierno nacional a fines de diciembre que totaliza $4.000).

La Nación giró el dinero al municipio que pudo auxiliar a las empresas prestadoras del servicio, de acuerdo a la prensa cordobesa.

Para el alcalde Llaryora era imprescindible evitar una acumulación de conflictos ya que desde hace 2 semanas mantiene un frente abierto con el Suoem (Sindicato Único de Obreros y Empleados Municipales), un sindicato más fuerte que la UTA cordobesa. 

Casi desde que asumió Llaryora, el Suoem mantiene asambleas cotidianas, pese a haber logrado una actualización salarial superior al 53% durante 2019. Es una puja por el poder, en forma abierta con el argumento de la caída de 30 contratos que el Ejecutivo Municipal habría decidido no renovar, y el cese vs. continuidad del “inciso 2”, bonificaciones establecidas en la Ordenanza N°7974, artículo 8, inciso 2 y que Luis Juez tuvo una de sus malas ideas: comenzar a generalizarlas. Ramón Mestre mantuvo la mala idea, y ya suponen un plus del 40% sobre los salarios. Obvio que así es inviable. Pero ni Juez ni Mestre se hicieron cargo de sus pésimas ideas mientras, además, afirman que el peronismo practica un populismo demagógico: ¡¡¿¿??!!

Llaryora ya había impedido una superposición de conflictos cuando el sindicato de los recolectores de residuos, Surrbac (Sindicato Único de Recolectores de Residuos y Barrido de Córdoba, el de la millonaria fiesta de fin de 2019), dejó sin recolección durante 3 días a amplios sectores de la ciudad.

Surrbac es famoso porque sus líderes fueron detenidos, acusados de lavado de activos y usura agravada: Mauricio Saillén y Pascual Catrambone.

Otra mala costumbre de Ramón Mestre: le permitió al Surrbac gestionar el ESOP (Ente de Servicios y Obras Públicas), que tiene a su cargo el barrido de la ciudad, y muchas otras tareas. 

Llaryora designó al frente del ESOP a Victoria Flores, hija de Olga Riutort pero con peso propio en el peronismo de la ciudad.

Es decir que lo que está intentando Llaryora es que el alcalde vuelva a tener el control de la ciudad pero enfrenta otro problema: la escasez de recursos, y el hartazgo de los vecinos porque los aumentos de impuestos no sólo son reiterados desde hace años sino que nunca pero nunca contribuyeron a mejorar la calidad de vida de Córdoba. Más bien financieron el desastre.

Llaryora precisa que la ciudad se autofinancie porque, a su vez, es la única manera que tiene de conseguir autonomía política y no resultar un empleado de Juan Schiaretti, el gobernador.

El problema es que, según parece, el desequilibrio es grande y Llaryora decidió gastar el capital político en el comienzo, provocando un ajuste de impuestos que ha levantado críticas, y que se superponen con las subas dispuestas por la Provincia.

En el caso de la Municipalidad de Córdoba, se aplican incrementos para 2020 que casi duplican la inflación de 2019.

A su vez, la oposición política convalidó la suba, aunque advirtiendo el malestar popular decantó hacia la advertencia de que el alza puede reducir la recaudación por morosidad de los contribuyentes.

La oposición ya habla de "Llaryorazo": la suba en el inmobiliario es la más fuerte en 10 años.

La única forma que tiene Llaryora de imponer su apuesta tributaria es concediendo eficiencia a la gestión porque los vecinos sospechan entre los 11.000 empleados directos y los miles de tercerizados no consiguen prestar el servicio público deseable.

De lo contrario le resultará complicado mantener el desafío que comenzó el 21/01, visitando el centro vecinal de Barrio Villa Urquiza para entregar fondos destinados a la construcción de un comedor infantil.

Él pretende recorrer en forma reiterada toda la ciudad, mostrarse activo y escuchando los reclamos de los vecinos.

Según el equipo de Llaryora, su modelo es la empresa Transporte Automotor Municipal Sociedad del Estado (Tamse), que opera el añejo sistema de trolebuses de la ciudad, y que no se entiende cómo es que nunca se renovó la flota.

Esas unidades hoy día Rusia las fabrica ya sin cables sobre el techo que van siguiendo un recorrido, pero son totalmente a energía eléctrica, con aire acondicionado y otras mejoras. Bien podría haberse gestionado ante la Administración Vladímir Putin la intervención de un banco público para financiar la modernización pero nunca se hizo porque, al parecer, las neuronas son muy difíciles de obtener.

En cuanto a Tamse, además de sostener la operatoria de los 34 servicios diarios, Tamse asumió el cuidado de 40 espacios verdes cercanos a los recorridos de los troles, desmalezando 150.000 metros cuadrados en 30 días y haciendo el mantenimiento integral de esas plazas, entre otros logros que puede afrontar porque Llaryora la recibió con 250 empleados para 34 servicios diarios, con 6 choferes por servicio activo. Otra vez: insostenible. Pero se pudo reasignar tareas.