En Esquel, Chubut, una nueva postergación de la audiencia pública para que el proyecto se ponga en marcha no evitó que continuaran realizándose protestas lideradas por vecinos y ecologistas. El temor a la contaminación con cianuro es el eje central.
En Esquel, la gente pelea contra Bemberg y su mina de oro
El proyecto aurífero de los Bemberg, en Esquel, Chubut, sigue sumando el repudio de la población por el uso de cianuro para procesar el mineral y que podría contaminar el agua potable de la población.
Un grupo de vecinos de Esquel realizaron la 3ra. movilización en contra de la instalación de una mina de oro y plata en la región, que impulsa una multinacional canadiense.
Según denunció el geólogo Leonardo Ferro, la comunidad "no quiere convivir con 180 toneladas de cianuro mensuales" en el emprendimiento que se ubicaría a seis kilómetros del casco urbano, en el que habitan unas 30.000 personas.
Los vecinos de Esquel y localidades cercanas se concentraron en la plaza General San Martín y recorrieron las calles en repudio al proyecto, para el cual pretender hacer un plebiscito vinculante, al que adhirieron hasta el momento 7.000 firmas.
Ferro señaló que "el gobierno municipal (PJ) hace oídos sordos a la comunidad y está a la vista lo grosero de no escuchar a la gente".
"A esta altura, estamos cuestionando qué tipo de representantes tenemos. Parecen empleados de la empresa minera", enfatizó.
"Estamos diciendo no a la mina, no al cianuro, no al saqueo de la Patagonia", dijo Ferro, quien advirtió que la mina "contaminará los acuíferos" de la región y provocará un daño "irreversible en el tiempo".
De acuerdo a su relato, el emprendimiento dejará una ganancia de "US$ 1.000 millones en oro" para la compañía canadiense (socia de los Bemberg en el proyecto), de los cuales "ni el 2% quedaría para la provincia".
Para que el proyecto siga adelante, necesita la aprobación de una audiencia pública, que según dijo Ferro "se viene postergando desde hace dos meses y el viernes se demoró para el 29 de marzo" próximo.









