MÁS MOTOSIERRA
Ajuste sobre el ajuste: El problemático plan para un Milei cada vez más impopular
El Presidente cae en las encuestas empujado por el malestar social vinculado a la economía. En ese marco, propone ajustar más el gasto.
Paradójicamente, esta situación comenzó a profundizarse no mucho después de que el oficialismo ganara con contundencia las elecciones legislativas a nivel nacional, en octubre del año pasado.
En las últimas semanas distintos episodios vinculados con presuntos hechos de corrupción (Adorni, $LIBRA, créditos del Banco Nación) habrían acelerado el deterioro de la percepción ciudadana sobre el Gobierno y el Presidente.
Pero esa erosión ya estaba iniciada.
Es la economía...
Los analistas de opinión pública asocian ese desgaste principalmente con el malestar social por su situación económica. Las postales que más se repiten entre las preocupaciones son las de los ingresos meguantes para enfrentar la vida cotidiada y el temor por el empleo.
"No llego a fin de mes" es el enunciado más escuchado en este tiempo, mientras que el cierre de fábricas con sus consecuentes despidos prolongan la inquietud en ese sentido.
Los sectores que más puesto de trabajo generan, como la industria, el comercio y la construcción, muestran caídas sostenidas o recuperaciones insuficientes para recomponer el engranaje laboral perdido. Como contraparte, la minería, el petróleo y el agro, que exhiben un notable dinamismo, no son grandes demandantes de mano de obra.
El Presidente pareció tomar nota de ese malhumor en virtud de lo que le muestran las encuestas. Entonces salió a admitir que el crecimiento que se produce no alcanza a todos los sectores y, en esa línea, pidió "paciencia".
En las últimas horas, sin embargo, retomó una posición más ofensiva en la que, amparándose en algunas cifras, se atrevió a afirmar: "hay una única lectura, es falso que estemos mal".
¿Hay plafón para esas palabras del Presidente tengan buena recepción? La consultora Casa 3 elabora para revista Seúl una índice de malhumor social (Irascibilidad), que mostró su punto más bajo en la medición de abril.
"Casi dos de cada tres argentinos declaran haber resignado consumo en el último tiempo y las expectativas sobre el futuro económico personal se deterioran", explica Mora Jozami, directora de la firma, como motores de ese pesimismo.
Habrá que evaluar cuál será el impacto en próximas mediciones de otros factores de fastidio como la reducción de servicios de colectivos en el AMBA, las deficiencias en las prestaciones del PAMI y la ANDIS, y el recorte de planes sociales, entre otros.
Más ajuste
Todo desemboca en el mismo lugar: la decisión de Luis Caputo de 'pisar' gastos para sostener el equilibrio fiscal en medio de una persistente caída de la recaudación producto de la eliminación de impuestos, pero también del parate económico en los sectores clave en términos fiscales.
El ajuste seguirá: el Gobierno hizo trascender que los ministerios deberán reducir en un 2% sus gastos corrientes y en 20% los de capital, es decir, en inversión.
Esto agravaría la situación de las prestaciones que ya muestran falencias.
Ajuste sobre el ajuste.
Levantar nuevamente la motosierra como plan luce problemático para un Milei en crisis de popularidad.
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