CAMPAÑAS LLAVE EN MANO EN MUNICIPIOS

No es broma: Peña no consiguió PPP pero... prepara poroteo con obras públicas

La obra pública que consta en el Presupuesto 2019 fue recortada en total a la mitad de la de este año en términos reales, pero aún así suma $171.000 millones. La picardía se camufla en el desglose: la que maneja directamente Nación, por fuera de las provincias, en realidad fue aumentada con relación a 2018. No es una cuestión menor que esa mayor disponibilidad de fondos en pleno ajuste se haya enviado a la órbita del jefe de Gabinete y de campaña, Marcos Peña, por decreto de necesidad y urgencia. Le deja un margen para negociar directamente con intendentes las prioridades en las remesas para incorporar esa propaganda visible a la estrategia de captar votos en las jurisdicciones. El universo sería de 2.306 gobiernos locales, que hasta hace poco era atendido por una subsecretaría del Interior, a cargo de Rogelio Frigerio. En la medida excepcional, Macri le había dado también el manejo de PPP, que en el cronograma inicial movería u$s2.789 millones en infraestructura. Pero el asesor ex vicejefe de Gabinete, Gustavo Lopetegui, le bajó el pulgar ante su superior porque entre el riesgo país y el riesgo cuadernos las tornarán un calvario, no sólo por los sobrecostos y las dificultades para conseguir financiamiento externo, sino por las acechanzas de Comodoro Py. Convencieron a Macri de dejar las PPP en suspenso, salvo las viales ya adjudicadas y una que otra represa como Portezuelo, para calmar a uno de los socios más enconados de la coalición, como el gobernador mendocino. Menos porotos preelectorales para repartir, pero un nada desdeñable ahorro de dolores de cabeza.

Las facultades otorgadas al jefe de Gabinete, Marcos Peña, por decreto de necesidad y urgencia para concentrar en su órbita las obras públicas y PPP del año electoral, 2019, empezaron a diluir poderes, a partir de que el asesor Gustavo Lopetegui aconsejó dejar en suspenso los contratos pendientes del Sistema de Participación Pública Privado mientras el riesgo país se encuentre en los inéditos niveles actuales y de que el peronismo se junte en la bicameral de trámite legislativo para dictaminar los DNU del último semestre y decida no apoyar el traspaso a Peña de una carta de negociación de votos y apoyos.

Las únicas PPP que quedaron exceptuadas de la medida que encierra entre paréntesis el cronograma de inversiones por u$s 21.000 millones previstas entre 2019 y 2023 fueron la del Portezuelo del Viento, en Mendoza, y los 6 corredores viales ya licitados y otorgados, que se deben ejecutar en un plazo de 30 a 60 meses: 2800 km de autopistas y 4.000 km de rutas seguras, a través del Ministerio de Transporte.

El encarecimiento de los costos y del financiamiento, más la sombra de los cuadernos, hizo que Mauricio Macri decidiera no abrir los llamados a licitación previstos para los próximos meses.

Tras el informe presentado desde la JGM, el mandatario convocó a una reunión de urgencia en la Quinta de Olivos, a la que asistieron Nicolás Dujovne (Hacienda), Guillermo Dietrich (Transporte), Francisco Cabrera, titular del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), y Javier González Fraga, presidente del Banco Nación, para transmitirles la decisión de parar las PPP, hoy por hoy, la única apuesta en pie al desarrollo de infraestructura en el año electoral, al no estar censurada por el programa de ajuste fiscal comprometido con el Fondo Monetario Internacional (FMI), siempre que tuvieran 100% financiamiento privado.
El monto asignado a las obras públicas presupuestadas para 2019, que venían manejando los ministros de Economía, Nicolás Dujovne, y de Interior, Rogelio Frigerio, y Mauricio Macri, en el marco del inicio de campaña, les sacó para dárselas al jefe de Gabinete y estratega electoral de Cambiemos, asciende en total a $171.000 millones, que representan una quita nominal del 15,5% respecto de los $202.400 millones de este año, a lo que habría que cargarle la inflación para dimensionar el verdadero recorte.

Asimismo, las manipulaciones realizadas por la Tesorería provocaron atascamientos en los pagos, que en muchos casos de hecho derivaron en la suspensión y hasta paralización de las tareas, que habría que ver cuáles y cómo se retoman en 2019, a partir de tomas y dacas que la JGM podría poner en práctica en un trato directo con los intendentes.

Había sido la Subsecretaría de Relaciones Municipales del Ministerio de Interior la encargada de dialogar con los 2.306 gobiernos locales y fue el dique de contención de las protestas que despertó la eliminación del fondo sojero que iba a las intendencias.

Pasar por la oficina

A partir de ahora, la oficina preelectoral será la que determine caso por caso. Pero la clave del cambio reside más bien en que la inversión en obras públicas que Nación prevé ejecutar en el país, sin mediación de las provincias, se mantiene con relación al presupuesto de este año.

En ese contexto, hay provincias, como Tucumán, que triplican el dinero que recibían, mientras otras, como La Pampa, perderían un 30% neto.

Antes de adoptar el drástico corte general, el Presidente sopesó los sobrecostos, el manto de corrupción que rodea a la mayoría de las empresas constructoras que iban a tomar parte del PPP, tras haber sido denunciadas las coimas pagadas a funcionarios para su otorgamiento, y las dificultades de financiamiento por parte de los bancos del exterior, tanto porque no tienen permitido otorgar crédito a compañías que estén involucradas en causas penales, como por el estrechamiento financiero mundial, y sobre todo a los emergentes, que ejecuta la Reserva Federal de USA.

No fue fácil para un gobierno que no le sale una en materia económica privarse de cerca el 30% de las inversiones previstas para el año próximo, ya que en el cronograma original de PPP alcanzaban unos u$s2.789 millones.

Quedó en pie lo atinente a infraestructura de transporte, para la que la cartera que conduce Guillo Dietrich disponga de $180.000 millones provenientes del Tesoro, de financiamiento internacional, e iniciativas encuadradas en contratos de Participación Público Privada (PPP), así como fideicomisos aprobados en el Presupuesto de 2019 y que se nutre de préstamos que los bancos deberían hacerle para que a su vez lo derive a las empresas.

Transporte busca darles más plazo a fin de incentivarlas a que presenten su plan financiero de largo plazo, ya que tan solo para cumplir con los tiempos legales, los consorcios habían planificado un financiamiento de corto, en algunos casos con caja propia, para arrancar las obras.

En febrero, las empresas deberían comenzar a presentar los certificados de avance de obra, so pena de ser multadas si no lo hacen. Y la reincidencia podría llevar a dar por terminado los contratos, cobrar las garantías (de u$s100 millones) y quedarse con las obras en el nivel en que estén.

Pero no es la idea.