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FT & FP

Teléfono Rojo por psicosis de invasión 2022 rusa a Ucrania

Financial Times y Foreign Policy afirman, con diferentes argumentos, que Rusia considera invadir Ucrania. Pero Vladimir Putin lo niega, por ahora.

Los presidentes Vladimir Putin y Joe Biden hablarán por teléfono el martes 07/12, consecuencia de crecientes tensiones militares en la frontera entre Rusia y Ucrania, y tanto en Londres como en Washington DC temen que Moscú inicie una invasión entre enero y febrero 2022. En tanto, Putin considera sin fundamento esas denuncias pero mantiene sus fuerzas en la frontera.

La Casa Blanca dijo que Biden transmitiría "las preocupaciones de Estados Unidos con las actividades militares rusas en la frontera con Ucrania y reafirmaría el apoyo de Estados Unidos a la soberanía e integridad territorial de Ucrania".

Hay psicosis en Washington DC y Londres con la posibilidad de una invasión para la que Occidente no se encuentra preparado.

El viernes 04/12 Estados Unidos anunció que Rusia planificaría invadir Ucrania a principios de 2022 con un estimado de

  • 100 grupos tácticos de batallón,
  • un total de 175.000 soldados,
  • blindados, artillería y equipo.
https://twitter.com/Political_Room/status/1467056080735944704

En WDC insisten en que Rusia ya estableció una "lista de reservistas por contrato" en preparación del evento.

Moscú ha negado tener planes de atacar y ha calificado las advertencias de incendiarias.

Lloyd Austin, secretario de Defensa de Estados Unidos, dijo al Foro de Defensa Nacional Reagan en California:

Al observar la cantidad de fuerzas que se encuentran en la región fronteriza, al observar algunas de las cosas que están ocurriendo en el espacio de información, si observamos lo que está sucediendo en el dominio cibernético. Al observar la cantidad de fuerzas que se encuentran en la región fronteriza, al observar algunas de las cosas que están ocurriendo en el espacio de información, si observamos lo que está sucediendo en el dominio cibernético.

Austin agregó: “Seguiremos comprometidos con nuestros aliados. . . y nuestros socios en la región. Y continuaremos haciendo todo lo posible para ayudar a brindar a Ucrania la capacidad de proteger su territorio soberano”.

https://twitter.com/entre_guerras_/status/1465396638512517131
https://twitter.com/nolanwpeterson/status/1467151718551064579

La historia

El Teléfono Rojo era un enlace de comunicación directa entre la Unión Soviética y Estados Unidos, activado el 20 de junio de 1963, en la Crisis de los Misiles (de la URSS en Cuba) y sigue vigente en la actualidad.

Desde entonces, durante el resto de la Guerra Fría, que ganó USA, a pesar de los conflictos diplomáticos y las guerras indirectas, Washington y Moscú contaban con una vía de comunicación directa: el Teléfono Rojo.

Pero la primera versión del Teléfono Rojo fue una teletipo y no era de color rojo, un concepto asociado a la urgencia.

Entonces, nunca fue un teléfono en la realidad. Según David Kahn (The Codebreakers, 1967, citado por Wikipedia): la diplomacia telefónica era adecuada entre aliados, pero peligrosa entre adversarios y en situaciones de crisis. El télex evitaba malentendidos e improvisaciones.

Para que las traducciones no se fueran de contexto, se decidió establecer una primera fase de comunicación escrita, donde los emisores lo redactaran en su lengua y se tradujera al receptor en su idioma.

Entonces se tendió una línea dúplex de comunicación por cable con la ruta Washington D. C. – Londres – Copenhague – Estocolmo – Helsinki – Moscú, secundada por un enlace de radio Washington D. C. – Tánger – Moscú, por donde se enviaban comunicaciones cifradas.

Más tarde el cable transatlántico submarino se convirtió en el enlace secundario. En 1971 se agregaron 2 canales de comunicación por vía satélite.

En 1985 se apeló a una comunicación vía fax. Hoy día todo es digital.

https://twitter.com/Political_Room/status/1466821652562518016

Ucrania

La revista Foreign Policy tiene toda una tradición de periodismo estadounidense anti Putin.

Ucraniana y estadounidense, Natalia Antonova, escribió en Foreign Policy, aunque no sumó información sino una cantidad de reflexiones que apuntan a que Rusia habría creado un estado de opinión pública doméstico que provoca que para el ciudadano ruso convencional la invasión a Ucrania resulte una decisión obvia y previsible.

Antonova no lo dice pero el problema de fondo es que Ucrania no ha levantado cabeza sino todo lo contrario en los últimos años, tampoco concretó su vinculación con Europa, motivo por el cual -y es responsabilidad de Occidente- quedó en el peor de los mundos: en crisis y debilitado. Muy probablemente Putin, ex oficial de inteligencia ruso, tiene algo para negociar con Occidente y presiona en el lugar más débil.

En ese contexto, Antonova sumó a la psicosis:

"(...) De una manera crucial, el enfoque ruso es igualmente confuso, y peligrosamente. Los argumentos en contra de la posibilidad de una invasión, argumentan que simplemente no sería racional, que el presidente ruso Vladimir Putin es consciente de los peligros de una guerra larga y sangrienta en la que Occidente podría involucrarse.

Sin embargo, muchos en Rusia creen que la guerra sería rápida y fácil, porque los propios ucranianos se unirían a ellos.

Desde hace años, la propaganda estatal rusa ha producido historias sobre lo horrible que es la vida de los ucranianos. Se retrata a los ucranianos, que recientemente eligieron a un Presidente judío, con sus vidas controladas por los nazis, los agentes de George Soros (un objetivo habitual del antisemitismo ) y otros malhechores.

Estas historias se ven afectadas aún más por los estereotipos rusos de larga data sobre los ucranianos como sus hermanos pequeños que viven en un 'Estado artificial', con la nación descrita como un subproducto de la burocracia soviética, no como una nación orgánica tal como la propia Rusia. Los ucranianos son los 'hermanos fraternos' de Rusia y los dos países son 'un solo pueblo'.

Cuando la malvada élite ucraniana, a menudo imaginada como judía, judía-nazi o alguna otra combinación extraña, sea expulsada, es el cliché, el ucraniano común, con su majestuoso bigote, y una belleza ucraniana de cejas negras a su lado, caerá de rodillas ante sus 'libertadores' rusos y llorará lágrimas de felicidad. Es una exageración, pero no mucho.

https://twitter.com/elOrdenMundial/status/1467127810330435588

Ud. hable con cualquier ruso típico y conservador y escuchará cómo "los ucranianos se han perdido", cómo "no tienen su propia cultura e idioma" y, en muchos casos espeluznantes, cómo las mujeres ucranianas son atractivas, promiscuas y listas para ser tomadas. Cierto funcionario ruso me lo dijo cuando se deslizó en mis mensajes directos en 2014, justo cuando los rusos estaban brutalizando a los ucranianos en Ilovaisk mientras negaban fervientemente que estuvieran allí.

“Seremos recibidos como libertadores” es un mito peligroso, pero también atractivo. Toda sociedad quiere sentirse bien consigo misma. En realidad, por supuesto, los ucranianos no quieren ser gobernados por Rusia, y los engaños rusos de que los dos países son iguales tienen poca vigencia en Kiev. El Holodomor, cuando millones de ucranianos murieron de hambre, se recuerda amargamente como un crimen del imperialismo ruso en Ucrania, incluso cuando se ignora o se describe como un crimen puramente soviético en Rusia. La invasión de Crimea y Donbass no ha hecho más que endurecer la resolución de Ucrania, y el 64 por ciento del público desea ahora la adhesión a la OTAN, muy por encima de las cifras anteriores.

Los rusos sostienen la idea de que la resistencia ucraniana solo es alimentada por fuerzas extranjeras al crear sus propios mitos de victimización. En estos mitos, Rusia, al estilo fascista clásico, es retratada simultáneamente como una víctima de países poderosos como Estados Unidos y como un estado poderoso que inevitablemente triunfará sobre una Ucrania más pequeña. Estos mitos circulan con renovada ferocidad.

(...) Podría ser tentador pensar que estos mitos son solo para rusos comunes y que el liderazgo es más racional. Pero Putin tiene sus propios rencores. Si bien obviamente ve a Ucrania como un apéndice de la Rusia moderna, injustamente aislada debido a la influencia extranjera maligna, el país también es un lugar de preparación para sus muchos agravios específicos con la OTAN y los Estados Unidos en particular."

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