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10/07, LA BOLSA Y LA SRA

Día del Comercio pero escribimos de anarquistas panaderos

Si bien es el Día del Comercio por la Bolsa y la Sociedad Rural, la nota es sobre los trabajadores anarquistas que marcaron aquellos tiempos.

La Argentina celebra cada 10/07 el Día del Comercio y del Comerciante -muy especial en 2021 por el impacto durísimo que le provocó a muchos la pandemia y sus largos cierres de actividades- por 2 motivos:

  • el 10/07/1854 se fundó la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, y
  • el 10/07/1866 nació la Sociedad Rural Argentina.

La fecha fue elegida por los comerciantes pioneros argentinos para reunirse y compartir experiencias. Disculpen pero es necesario aclararlo: esos sí llegaron en los barcos.

Con el paso del tiempo, el 10/07 se utilizó para homenajear la actividad mercantil en el país (curiosidad: el primer periódico en el Río de la Plata se llamó 'Telégrafo Mercantil').

Ya se sabe que en el comienzo, en el Río de la Plata no había industrias -ahora tampoco van quedando muchas-, pero los negocios eran provocados por el comercio ya que casi todo se importaba. Había 2 comercios:

  • el impuesto por España, que pretendía resultar el proveedor monopólico;
  • el contrabando, en nombre del librecomercio, apalancado en la oferta de Inglaterra.

La guerra de intereses fue tremenda. No sólo 2 invasiones inglesas sino muchos eventos más y sigue hasta el presente. Al menos una orilla del Río de la Plata no consigue escapar de la trampa que, también, es una porción de la Grieta que divide a los argentinos desde antes de la recuperación de la democracia no consolidada aún.

10 de julio: Aniversario de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires

Casos interesantes

El comercio es reconocido como un instrumento de civilización, de progreso. Pero siempre hay polémica en algunas sociedades acerca de la distribución de la riqueza, en especial en aquellas más inestables.

En su tiempo, los líderes -aquí podrían hacer un mea culpa desde la Bolsa de Buenos Aires a la Sociedad Rural Argentina- ni consideraron las experiencias que ocurrían en otros lados ni armaron un proyecto que diera consistencia al capitalismo en el país, limitándose a avalar mecanismos prebendarios, que luego incorporó el resto de la sociedad.

En ese contexto, desde el revisionismo histórico, Felipe Pigna -siempre romántico en su interpretación de los poderes económicos- afirmó que, a partir de la Declaración de la Independencia –curiosamente celebrada cada año el día anterior-, hubo más de 6 años de avances y retrocesos, de mucha lucha y sangre derramada, de fuertes debates entre decididos e indecisos en medio de cambios en el panorama internacional.

"(…) Se había abandonado el ridículo, como decía San Marín, de tener bandera, moneda, himno y guerrear contra España, pero seguir, de hecho, reconociéndose dependientes. Parecían quedar atrás los retos a (Manuel) Belgrano por enarbolar la bandera y a (Juan José) Castelli por «ir demasiado lejos». Las Provincias eran un territorio políticamente libre, pero la independencia política no garantizaba la independencia económica. Éramos políticamente independientes «de España y de toda dominación extranjera», pero España nos había dejado en una situación económica muy débil, y eso nos iba a llevar a que cayéramos en los brazos de otras potencias europeas." "(…) Se había abandonado el ridículo, como decía San Marín, de tener bandera, moneda, himno y guerrear contra España, pero seguir, de hecho, reconociéndose dependientes. Parecían quedar atrás los retos a (Manuel) Belgrano por enarbolar la bandera y a (Juan José) Castelli por «ir demasiado lejos». Las Provincias eran un territorio políticamente libre, pero la independencia política no garantizaba la independencia económica. Éramos políticamente independientes «de España y de toda dominación extranjera», pero España nos había dejado en una situación económica muy débil, y eso nos iba a llevar a que cayéramos en los brazos de otras potencias europeas."

"España no sólo no había fomentado las industrias ni el comercio entre las distintas regiones del extenso territorio, sino que había hecho todo lo posible para que en sus colonias americanas no se desarrollaran. Además, la escasa producción industrial española ni siquiera cubría las necesidades básicas de los habitantes de la península, por lo que se debía importar la mayoría de los productos elaborados. El autor cuenta, además, que la incapacidad, la falta de voluntad y patriotismo de los sectores más poderosos llevaron a que nuestro país quedara condenado a producir materias primas y comprar productos manufacturados, muchas veces con nuestra propia materia prima." "España no sólo no había fomentado las industrias ni el comercio entre las distintas regiones del extenso territorio, sino que había hecho todo lo posible para que en sus colonias americanas no se desarrollaran. Además, la escasa producción industrial española ni siquiera cubría las necesidades básicas de los habitantes de la península, por lo que se debía importar la mayoría de los productos elaborados. El autor cuenta, además, que la incapacidad, la falta de voluntad y patriotismo de los sectores más poderosos llevaron a que nuestro país quedara condenado a producir materias primas y comprar productos manufacturados, muchas veces con nuestra propia materia prima."

"Por supuesto, (…) valía mucho más una bufanda inglesa que la lana argentina con la que estaba hecha. Esto llevó a una clara dependencia económica del país comprador y vendedor, en este caso Inglaterra, que impuso sus gustos, sus precios y sus formas de pago. Además, como se sabe, los países que viven de exportar materias primas, como granos o carnes, están muy expuestos a sufrir las consecuencias de fenómenos naturales, como sequías, inundaciones o pestes de animales, y esto puede arruinar su economía. En cambio, los países industrializados pueden planificar su economía sin preocuparse por si llueve, si está nublado o sale el sol". "Por supuesto, (…) valía mucho más una bufanda inglesa que la lana argentina con la que estaba hecha. Esto llevó a una clara dependencia económica del país comprador y vendedor, en este caso Inglaterra, que impuso sus gustos, sus precios y sus formas de pago. Además, como se sabe, los países que viven de exportar materias primas, como granos o carnes, están muy expuestos a sufrir las consecuencias de fenómenos naturales, como sequías, inundaciones o pestes de animales, y esto puede arruinar su economía. En cambio, los países industrializados pueden planificar su economía sin preocuparse por si llueve, si está nublado o sale el sol".

Los que llegaron en los barcos

Por lo tanto, tomaremos la licencia de ir por otros recuerdos en esta efeméride. Las diferentes oleadas inmigratorias propiciadas desde Juan Bautista Alberdi, bajo el precepto, “Gobernar es poblar” –épocas de los gobiernos liberales en manos de Bartolomé Mitre, Domingo Faustino Sarmiento, Nicolás Avellaneda, Julio Argentino Roca, etc. hallaron contención y continente, en estas tierras.

La premisa aparece en “Las Bases”, de Alberdi, y marcó el espíritu nacional. Permanece en 2021, aunque la inmigración que ambicionaban tanto Alberdi como Sarmiento resulte muy diferente a la que consiguen los administradores de un país sin moneda, destruida por una inflación enorme, y cada vez más inestable socialmente.

En 1853, tras 37 largos años de desorden, el país adoptó su primera Constitución Nacional, y luego de la posible autoderrota de Justo José de Urquiza permitió que con Bartolomé Mitre, Buenos Aires le permitiera al resto del país una relativa tregua. Precisamente, Buenos Aires devino en un centro de negocios interesante.

Sin embargo entre los estamentos socio - económicos - culturales más bajos -no había clase media- había resentimiento. Entre algunos inmigrantes aparecieron militantes del pensamiento anarquista y luego del marxismo que se expandía también por Europa.

El caldo de cultivo era la demanda de derechos para los trabajadores. El error de los gobernantes fue no comprender el momento histórico ni la tendencia. Y su ausencia de concesiones era contradictoria con su política de puertas abiertas.

Buenos Aires recibió cantidades de inmigrantes europeos, en especial de España e Italia, que buscaban una nueva vida mejor. Todos ellos traían consigo ambiciones de ascenso socioeconómico y algunos también importaron sus militancias sociopolíticas.

El pan de la política, el pan de la Polis

No tiene nada que ver con el comercio ni los comerciantes ni los patrones sino con sus empleados pero ya que estamos, vamos. Uno de los que llegaron fue el italiano Errico Malatesta, cuyas acciones anti gobierno en su país de origen incluían escribir publicaciones de tinte socialista y organizar marchas de sesgo anarquista.

Dichas actividades, entre proselitistas y revolucionarias, le valieron a Malatesta una sentencia a prisión. Decidió huir de Europa, y lo hizo escondido en un contenedor que llevaba una máquina de coser. Su destino: Sudamérica.

Ironía a propósito de la máquina de coser: Había que empezar a hilar la ideología y coserla a otra geografía.

Él llegó a Buenos Aires en 1885 y, de inmediato, se asoció a otros anarquistas europeos, incluyendo al también italiano Ettore Mattei, quien acababa de organizar un sindicato de los pasteleros de la ciudad.

Otra ironía: No eran 'Los Pasteles Verdes' sino rojos....

2 años más tarde, en 1887, la Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos convocó a una huelga, y logró cerrar las panaderías de la ciudad por más de 1 semana.

En el marco de su protesta, los dirigentes del gremio rebautizaron sus pasteles con apodos que injuriaban al gobierno, a los militares y a la Iglesia Católica. De acuerdo a los anarquistas, estas instituciones coartaban la libertad individual.

Un acierto propagandístico llamar la atención de los ciudadanos cambiando los nombres de lo que consumían cada día.

La idea de culturizar es siempre la mejor manera de crear hábito y jurisprudencia; en aquel caso mediante la satisfacción del cerebro reptiliano, que jamás cesa de reclamar satisfactores.

La herencia

Obvio que el Día del Comercio no es por un sindicato anarquista pero es pintoresco el recuerdo cuando hay, al parecer, mucha agitación en las calles de la Ciudad de Buenos Aires en 2021.

En aquellos años siguieron conflictos laborales en muchas industrias: desde los carpinteros hasta los mecánicos y los zapateros. Malatesta estuvo al frente de las protestas.

Él dejó Buenos Aires en 1889 pero su legado fue un reclamo que perduró ya que el movimiento anarquista creció en Argentina durante el comienzo del siglo 20.

En el Diccionario del Habla de los Argentinos (2008) se precisa que la factura es la "masa de variada forma, y por lo común dulce, con la que se suele acompañar el desayuno o la merienda (bollo)".

"Factura" viene del latín "facere", que significa hacer o crear: forma ingeniosa de los pasteleros anarquistas para llamar la atención sobre el valor de su trabajo. Ellos sentían la necesidad de “pasar factura”, al considerar su trabajo desvalorado.

"La mayoría de los argentinos no conoce el significado de las facturas y por qué se llaman así. Creen que simplemente son nombres divertidos, creados en broma", afirma Vicente Campana, pastelero y profesor en la Universidad Nacional de Entre Ríos.

Pero los anarquistas impusieron sus renombres:

  • "Suspiros de monja" a las borlas o bolas de fraile, como burla a la abstinencia sexual, que imponía el catolicismo a sus representantes. Algunas de las variedades, rellenas con dulce de leche.
  • "Vigilantes", por las fuerzas de la represión ya que se asemejan al bastón de un policía.
  • "Sacramentos" a ciertas delicias que lucen siempre encerradas en su propio claustro brillando por pinceladas de claras de huevo.
  • "Cañoncitos" alos conos de hojaldre rellenos de dulce de leche, en alusión al ejército elevado a su mínima expresión.
  • "Bombas" a algo similar a un profiterol.
  • "Libritos" a una masa plegada de manera tal que parece un texto de lectura panfletaria.

FUENTE: Urgente24

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