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NOBEL EN APUROS

Espejismos de Joseph Stiglitz (por ejemplo, Martín Guzmán)

Martín Guzmán no recupera la economía argentina, lo que obliga a preguntarse si Joseph Stiglitz será el mejor referente para el gobierno del Frente de Todos.

Joseph Stiglitz ganó en 2001 el premio Nobel de Economía que concede el Banco Central de Suecia, en su caso por su teoría, desarrollada en Kenya, de que el mercado no es transparente y mucho menos perfecto: la información no es gratuita y circula de forma asimétrica.

Sin embargo, entonces, Stiglitz decidió trascender el rol de gurú de la economía de la información para escalar hacia la seducción de masas. Por supuesto que es un emprendimiento intelectual más peligroso pero más rentable: el nuevo Avram Noam Chomsky.

Stiglitz logró un espaldarazo del Fondo Monetario Internacional (FMI). En julio de 2002, Tom Dawson, vocero del organismo multilateral, dijo que le exigirían una disculpa a Stiglitz por los conceptos vertidos en su libro 'La Gran Desilusión', publicado luego de su renuncia como vicepresidente y economista en jefe del Banco Mundial.

Dawson cuestionó que Stiglitz hubiese acusado al FMI de alentar el terrorismo al recortar el presupuesto de Pakistán aplicado a la educación pública, restricción que habría empujado a muchos niños de la enseñanza laica hacia las escuelas religiosas del Islam, donde el eje de la currícula es el Corán -mito de los años de la invasión a Afganistán, que consideró a las mezquitas como centrales terroristas-.

En el llano, pero ya traducido a 35 idiomas, Stiglitz creó, en el ámbito de la Universidad de Columbia, en Nueva York, el centro de estudios no gubernamental 'Iniciativa para el Diálogo de Políticas', que reivindicó a John Maynard Keynes, según él traicionado por los ejecutores de los acuerdos de Bretton Woods.

Desde entonces, Stiglitz fue adorado por la izquierda latinoamericana porque había un economista conocido en Washington DC que criticaba el llamado 'neoliberalismo' y culpaba al mercado por la pobreza y la inestabilidad financiera global.

Stiglitz construyó una imagen de agitador socioeconómico. En 2004 él fue el gran invitado al Foro Social Mundial en Bombay, India, donde se instaló como líder de la antiglobalización, lo que fundamentó en sus 2 libros siguientes:

  • 'Cuando el capitalismo pierde la cabeza', en 2003 -sus días como consultor económico de Bill Clinton-; y
  • 'Otro mundo: contra el fanatismo del mercado', en 2006.

El eje del pensamiento de Stiglitz fue que debía repensarse la relación entre el Estado y el mercado, y encontrar una vía intermedia entre el neoliberalismo y la colectivización.

La crisis subprime de 2008 y el colapso de Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal, fue el momento de gloria de Stiglitz.

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Joseph Stiglitz y Martín Guzmán, una relación que muchos creyeron que garantizaba éxito pero que demostró que entre la teoría y la realidad hay distancia.

Joseph Stiglitz y Martín Guzmán, una relación que muchos creyeron que garantizaba éxito pero que demostró que entre la teoría y la realidad hay distancia.

La Argentina

En los días de Néstor Kirchner, ya sin Roberto Lavagna en Economía, Stiglitz devino en un referente para el gobierno justicialista. Con Cristina Fernández de Kirchner creció la empatía por Stiglitz y con Alberto Fernández se entregó a un discípulo de Stiglitz la conducción del Palacio de Hacienda.

En especial, en el Frente de Todos se valoró la afirmación de Stiglitz de que es engañoso confiar únicamente en el interés propio de las empresas como medio para lograr el bienestar de la sociedad y la eficiencia económica y, en cambio, "lo que se necesita son normas más sólidas, una comprensión más clara de lo que es aceptable y lo que no lo es, y leyes y regulaciones más estrictas para asegurar que aquellos que no se comporten de manera consistente con estas normas rindan cuentas".

El problema de Stiglitz es que USA perdió la carrera de la globalización, que ganó China, que demostró ser más eficiente en esa competencia. Entonces, los líderes estadounidenses decidieron revisar su estrategia en forma acelerada. Llegó el momento de probar si el profesor de Columbia Business School dijo lo correcto o es otro 'charlatán de feria'.

Stiglitz invita a

  1. no preocuparse con la inflación estadounidense,
  2. forzar un incremento de salarios,
  3. aumentar los impuestos al capital y
  4. mantener la inyección de dinero del Estado para forzar una igualdad económica entre los consumidores.

Stiglitz realiza una argumentación política: el riesgo es el autoritarismo, es la democracia la que está en peligro y la única forma de preservarla es inyectando dinero. A Joe Biden le fascina este enfoque casi ideológico de la emisión de moneda.

Más allá de ese debate en la América Austral hay una realidad:

  • ¿Qué dice Stiglitz de la inflación en la Argentina que no consigue bajar un supuesto discípulo suyo, Martín Guzmán?
  • ¿Qué dice Stiglitz de tasa negativa de inversión directa, que obliga a 'quemar' capital de riesgo?
  • ¿Qué dice Stiglitz de la ausencia de 'rebote' de la economía pese a la inyección de estímulos del Estado?

La inflación como herramienta de dinamización de la economía es un concepto muy riesgoso, polémico pero que en los días de la pandemia parece haber prevalecido por sobre sus adversarios, aunque hay realidades diferentes.

Una inflación del 50% anual resulta casi una aberración para cualquier economista, inclusive para los de la 'escuela Stiglitz'.

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Joseph Stiglitz, muchas palabras pero, hasta ahora, pocos resultados.

Joseph Stiglitz, muchas palabras pero, hasta ahora, pocos resultados.

Cuidado

Más allá de la Argentina, aún en USA está en problemas la teoría flexible de Stiglitz.

La preocupación por una "recuperación en forma de K" confronta con un aumento en el costo de vida que devora los ahorros de los ciudadanos acumulados durante la pandemia, mientras que las ganancias salariales no logran mantenerse al día con la inflación.

Los costos de alquiler de viviendas son una preocupación particular, en especial en economías donde la mayoría alquila y nunca hubo una presión ascendente en los valores de los contratos. Los alquileres ahora son más altos que antes de COVID-19, y es un aumento de precios difícil de revertir, diferente a cuando aumenta el precio del combustible, que luego puede bajar, en esos países (no en la Argentina, donde el precio de las naftas tiene una elevada influencia fiscal, es una herramienta de recaudación tributaria).

Pero los alquileres no es el único rubro en el que se observa una 'rigidez' en los precios.

La Reserva Federal opinó, en el inicio de la tendencia, que el aumento de los precios disminuirá a medida que disminuya la escasez de oferta relacionada con la pandemia y las limitaciones de la cadena de suministro. Así, los precios subieron 0,5% en julio, una desaceleración importante desde el crecimiento de 0,9% en junio y el ritmo más débil desde febrero.

Pero Jay Powell, presidente del banco central estadounidense, también ha mencionado que los riesgos de inflación pueden exigir otra lectura.

Datos recientes muestran que las presiones inflacionarias se han extendido más allá de los sectores afectados por la reapertura económica, provocando preocupaciones de que la inflación sea más que un fenómeno “transitorio”.

"La tasa anual de inflación aparentemente ha alcanzado su punto máximo, pero los detalles muestran una ampliación de las presiones sobre los precios", escribió el economista internacional jefe de ING, James Knightley, en una carta a los clientes. "Esto indica que es probable que la inflación sea más persistente y generalizada de lo que pronosticó la Reserva Federal".

Los precios al consumidor en julio contra junio subieron cerca del máximo en esa comparación bimestral en los últimos 13 años. Comienza a abundar la idea de que quizás haya que anticipar un endurecimiento de la política monetaria para poner freno a la espiral de los precios. Esto no es 'popular' entre muchos ciudadanos. Pero en USA hay 10,5 millones de puestos laborales vacantes, mientras que en la Argentina hay un elevado desempleo y una pobreza récord.

Quizás Stiglitz sea un economista apto para otras sociedades, pero no para la Argentina.

Hay algo más grave aún para Stiglitz: la inyección de fondos del Programa de Protección de Cheques de Pago, en USA -distribuir dinero entre los ciudadanos- hasta ahora, por ejemplo, no se ha traducido en una recuperación económica significativa en los comercios pymes, según los datos compilados por Bloomberg.

FUENTE: Urgente24

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