El Movimiento Evita, que lidera Emilio Pérsico, surgió en 2004, con la fusión de grupos provenientes del Movimiento Patriótico Revolucionario Quebracho y de la Corriente de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón, y era una organización MTD (o sea del grupo de movimientos de trabajadores desocupados, donde estaba tan presente la CCC o Corriente Clasista y Combativa, que avanzó hacia el sindicalismo en la CTA o Central de Trabajadores Argentinos, cuando el Evita quería ir hacia la política).
DESASTRES
Emilio Pérsico, el del Evita, sigue siendo el de Quebracho
Imposible olvidar que Emilio Pérsico, cofundador del Movimiento Evita, también estuvo en el inicio de Quebracho pero se reconvirtió a tiempo.
¿Por qué motivo Felipe Solá en 2005 y como gobernador de Provincia de Buenos Aires incorporó a Emilio Pérsico a la gestión provincial? Hoy día tan enojado con Alberto Fernández, quien le quitó el cargo de ministro de Relaciones Exteriores y Culto, que él tanto disfrutaba aunque fuese pésima su gestión, Solá es quien podría explicar qué ocurrió en 2005.
Detrás de Pérsico ingresaron sus aliados: Fernando Navarro, Edgardo Binztock, Gildo Onorato....
Y el Estado provincial comenzó a comprar productos y servicios a las cooperativas del Movimiento Evita.
Esto resulta esencial: política y negocios con dinero público. De lo contrario no puede entenderse al Movimiento Evita.
En definitiva, el Movimiento Evita es una organización con una red de cooperativas detrás para 'comer' del Presupuesto estatal, ya sea nacional o provincial o municipal. Y lo ratificó días atrás Navarro, cuando solicitó el 30% de la obra pública para las cooperativas de la construcción. Muchísimo dinero.
De inmediato reaccionó Gerardo Martínez, secretario general del gremio de los albañiles (Uocra) y dijo era mejor que ellos se hiciesen cargo de la capacitación de los interesados y le conseguirían empleo en las empresas a cargo de la obra pública, quitando al Movimiento Evita del medio.
Pero Pérsico no se rindió y entonces usó la tribuna en el estadio del hoy un club K, Nueva Chicago, durante un acto sin protocolos sanitarios, descontrol similar a la mayoría de los eventos deportivos autorizados por motivos preelectorales en un fútbol argentino de organización horripilante.
Lo de Pérsico fue más interesante que lo de Alberto Fernández, quien ya no existe como líder político ni siquiera en el Frente de Todos.
Quebracho
Pérsico y los dirigentes del Movimiento Evita no son organización sin fines de lucro. Ni siquiera son organizaciones no gubernamentales. Tienen objetivos precisos y no hay una auditoría contable pública de la organización que recibe recursos del Estado. En definitiva, es una red de cooperativas paraestatales.
En ese contexto, su operación política: aliados de Felipe Solá, luego de Néstor Kirchner. En 2007 Emilio Pérsico fue nombrado secretario de Organizaciones Territoriales del PJ. Es decir que Néstor Kirchner se lo quitó a Felipe Solá, tal como sucedió con Florencio Randazzo y Martín Lousteau, todos cercanos a Alberto Fernández. Más tarde, el distanciamiento de Cristina Fernández de Kirchner, respaldo a Florencio Randazzo y amistad con Alberto Fernández, alianza con Carolina Stanley en días de Mauricio Macri, y también con María Eugenia Vidal, ingreso al Frente de Todos por Alberto Fernández... ¿y ahora qué hacemos?
Emilio Pérsico es un político profesional, muy hábil: se reconvirtió cuando entendió que Quebracho había llegado al límite, y logró desde el Movimiento Evita ser funcionario provincial y luego nacional, lo que permitió ampliar la financiación recibida por el Evita. Y su influencia. De hecho, Daniel Arroyo fue eyectado del Ministerio de Desarrollo Social porque ya era el cadete de Pérsico. Casi como lo fue Carolina Stanley aunque ella podía decir que era para congraciarse con el papa Francisco, porque en la indulgencia de Jorge Mario Bergoglio también hay parte de esta historia.
De todos modos, no puede borrarse aquel origen en Quebracho y su idea de qué es el poder popular:
Javier Milei, economista de moda que logra una instalación política que envidian otros economistas, diría que Emilio Pérsico es otro integrante más de la casta.
El futuro
El problema hoy de Emilio Pérsico es el futuro del Movimiento Evita porque en lo que viene no sólo desciende Alberto Fernández, también la influencia del Evita en un escenario donde hay una coincidencia social en el hartazgo que provocan las organizaciones 'piquetaras' y sus abusos.
La asistencia social debe ser personalizada, debe resultar condicionada a alguna contraprestación y el objetivo es la inclusión laboral de los beneficiarios de la asistencia: esos conceptos ya están muy instalados, y en ese contexto ¿dónde queda el Movimiento Evita, que vive de afirmar que representa a miles de desempleados, sin la relación es entre el Estado y los reclamantes sin intermediarios?
Luego, la convicción social de que los planes sociales han acumulado un volumen y diversidad fuera de control. Insólito. Insostenible. Improductivo para la sociedad que financia el sistema. Hoy día el mensaje es más o menos así: "Yo tengo el control de la calle, y seguí aportando o vamos a los saqueos". Y esa no puede ser la opción. Lo sabe toda la sociedad, aún los propios desamparados. Ahí está jodido el Evita en esta coyuntura política adversa para el Frente de Todos y de irremediable giro a la derecha de la sociedad argentina, en cualquier circunstancia porque ubica al Evita en la frontera del Frente de Izquierda.
La arenga
En una Argentina tal como la que quiere la mayoría, no hay espacio para este Movimiento Evita, y comienzan las preguntas acerca de por qué se le concedió tanto o por qué hay que continuar con este sistema que no resuelve nada. El exceso atormenta.
En este contexto fue que el jueves 07/10, Emilio Pérsico presentó su petitorio al PJ, al FdT y a la sociedad argentina, que resultó más bien un reclamo de que nada cambie, de que el Movimiento Evita siga recibiendo dinero del Presupuesto Nacional.
Pero, al fin de cuentas Quebracho es el origen, y Pérsico exhibió su verdadero riesgo:
- insistió con su idea del 'poder popular',
- rechazó la alternancia como demostración de la democracia;
- dijo que quiere construir otra democracia -extraña fascinación hay en esos sectores con el modelo del Partido Comunista Chino-, y
- se mostró clasista: el poder a los pobres para así producir los nuevos ricos.
Con Pérsico a la cabeza, el Frente de Todos acaba de despedirse de la clase media y también de los jóvenes urbanos, que no quieren esa vida.
Ahora corresponde a la clase media administrar, contener e incluir al resto para intentar recuperar la Argentina que, obviamente, no puede ser esta Argentina 2021.
Aquí los conceptos principales de Emilio Pérsico:














