Charles Darwin, el naturalista británico que formuló la teoría de la selección natural de las especies, cuestionando científicamente las enseñanzas de las Sagradas Escrituras al considerarlas meras fábulas, elaboró una polémica lista de pros y contras del matrimonio antes de casarse con su prima.
DE PUÑO Y LETRA
Charles Darwin y su dilema del matrimonio: "Abeja castrada" o "esclavo feliz"
La polémica lista de pros y contras de contaer matrimonio que elaboró el naturalista Charles Darwin: "Abeja castrada" o "esclavo feliz".
A los 29 años, en 1838, mientras reflexionaba sobre sus observaciones del viaje al fin del mundo, particularmente en las Islas Galápagos, donde notó que los picos de los pinzones variaban de una isla a otra y concluyó que evolucionaban para adaptarse a su entorno, Charles Darwin también se dedicaba a evaluar los riesgos de casarse con su prima, Emma Wedgwood.
Para abril de ese año, tomó una pluma, la llenó de tinta y comenzó a escribir las cosas buenas que debía tener el matrimonio, así como los pormenores y reveses que se enfrentaría en la vida conyugal. Todo quedó plasmado para siempre en un papel, según revela la periodista británica Helen Lewis, para su programa Helen Lewis: Great Wives, de la BBC.
El dilema darwiniano: Matrimonio o no
El naturalista inglés Charles Darwin, mientras realizaba sus investigaciones de campo que años más tarde le llevarían a formular su obra maestra El Origen de las Especies, también reflexionaba sobre cuestiones personales, entre ellas si le convenía casarse o seguir en solitario.
Sobre el dilema de casarse, escribió entre abril y julio del 1838, en medio de sus viajes alrededor del mundo a bordo del buque HMS Beagle (His Majesty's Ship Beagle), una lista con los pros y contras de contraer matrimonio.
Entre los argumentos en contra, señalaba que “una terrible pérdida de tiempo” y que casarse lo convertiría en una “abeja castrada”.
“Imagínese vivir todo el día solitario en una casa sucia de Londres“, planteó primero como posible escenario. Pero luego reculó: “Imagínese una esposa agradable y suave en un sofá, con una buena chimenea, y libros y música tal vez”.
Entonces, elaboró de puño y letra dos listas: una con los pros de contraer nupcias y otra con los contras del matrimonio.
Con franqueza, planteó por qué no debería casarse, enumerando entre los motivos la pérdida de libertad que conlleva el matrimonio, los gastos asociados a los futuros hijos, y la posibilidad de sufrir más ansiedad... e incluso engordar.
En ese sentido, la lista titulada "No casarse" incluye:
- Libertad para ir a donde uno quiera. "Nunca sabría francés ni vería el continente ni iría a América ni volaría en globo ni haría un viaje solitario a Gales, pobre esclavo", escribió.
- Elegir si socializar y poder hacerlo poco.
- Conversación de hombres inteligentes en clubes.
- No estar obligado a visitar a familiares y a doblegarse por cada nimiedad.
- Evitar los gastos y la ansiedad de los niños (quizás peleas).
- Pérdida de tiempo.
- No poder leer por las tardes.
- Gordura y ociosidad.
- Ansiedad y responsabilidad.
- Menos dinero para libros, etc.
- Si se tienen muchos hijos, se obliga a ganarse el pan (es muy malo para la salud trabajar demasiado).
- Quizás a mi esposa no le guste Londres; entonces la sentencia es el destierro y la degradación a ser un tonto indolente y ocioso.
En cuanto a la lista de pros de la vida conyugal, bajo el título de "Cásate QED" (abreviación de Quod erat demonstrandum, una locución latina que significa "lo que se quería demostrar"):
- Niños (si Dios quiere).
- Compañera constante (y amiga en la vejez) que se interesará en uno.
- Objeto para ser amado y con quien jugar (mejor que un perro de todos modos).
- Hogar y alguien que cuide la casa.
- Los encantos de la música y la charla femenina.
- "No te preocupes, confía en el azar. Hay muchos esclavos felices".
Sin embargo, Darwin, de 29 años, finalmente optó en noviembre contraer nupcias con su prima Emma Wedgwood y bautizó aquel día en el que le propuso matrimonio como "el día de los días". Seis meses después se casaron y en su largo matrimonio de 43 años tuvieron 10 hijos.
Durante esos 43 años, Emma pasaba en limpio los escritos de su esposo y, con su habilidad con los idiomas, le traducía e informaba sobre avances científicos. Además, lo cuidó en la salud y en la enfermedad, ya que el naturalista había contraído el mal de Chagas durante su viaje por el mundo y padecía dos enfermedades autoinmunes (enfermedad de Crohn y lupus), por lo que su vida diaria transcurría entre libros y un insoportable malestar físico.
"Su bondad llena de comprensión hacia mí fue inalterable, y soportaba con la mayor paciencia mis eternas quejas sobre el malestar y las incomodidades… Me admira el haber tenido la inmensa suerte de que ella, una persona que por sus cualidades morales era infinitamente superior a mí, aceptase ser mi mujer. Durante mi vida, que sin ella hubiera sido en muchas épocas desgraciada y quejumbrosa por las enfermedades, fue para mí un sabio consejero y un consuelo alegre", escribió Charles Darwin (en 1860) sobre su fiel esposa, cuando llevaban 21 años de casados.
Otras lecturas de Urgente24:
La película de 1 hora y 40 que barrió con el top 10 en días
La miniserie de 6 capítulos donde todos esconden algo
La miniserie con Harrison Ford que todos los críticos aplauden
Batman aparece en la nueva 'Superman' y pocos lo notaron: Así lo escondieron















