Valentín Barco salvó al Club Atlético Boca Juniors de la hecatombe total. El pibe de 18 años empujó a un equipo destruido mental, física y futbolísticamente. Ahora, el ‘Xeneize’ sigue con vida en la Copa Libertadores por la victoria 2-1 ante Deportivo Pereira.
El presente de los de la Ribera es alarmante. Los hinchas van a la cancha a ver jugar a un equipo que no demuestra ni contagia para el afuera. Anoche (18/4), a Boca le alcanzó para ganar ante un conjunto colombiano sin luces pero muy ordenado y compenetrado con su plan de juego. Sin embargo, los de Jorge Almirón están en deuda.
Empezando por SergioRomero y llegando hasta Darío Benedetto. Del arquero al centrodelantero: hay varios futbolistas que ocupan un puesto sin merecerlo hoy por hoy.
A los ya mencionados se suman el peruano Luis Advíncula -a pesar del golazo que convirtió ayer-, Nicolás Valentini, ‘Pol’Fernández, Óscar Romero, Sebastián Villa y Norberto Briasco. Todos sustituibles.
Pero he aquí el problema para Almirón, entrenador de Boca Juniors, quien dispone de un plantel corto y falto de jerarquía. Tal vez el ex Lanús y San Lorenzo desea utilizar variantes en esos puestos, pero los relevos no son muy alentadores.
De momento, continúan los privilegios (en forma de titularidades) para jugadores que no levantan los pies del suelo y que se esconden cuando las papas queman.
La paciencia colmada
Cuando Jimer Fory cruzó un remate desde la izquierda a los 76′ del segundo tiempo y anotó para los cafeteros (1-0), La Bombonera se agotó de alentar al equipo y cambió las canciones de apoyo por el repudio masivo hacia sus futbolistas.
El público presente en las tribunas venía advirtiendo al equipo con murmullos, insultos y algunos silbidos. Y es que el ‘Xeneize’ la pasaba realmente mal, lo que provocó que la hinchada entone una melodía que es poco común de escuchar en Boca.
“Jugadores, la c****a de su madre; a ver si ponen huevos; que no juegan con nadie”
El HINCHA de verdad tuvo que despertar al equipo porque sino la 12 seguía cantando dale dale dale booo pic.twitter.com/LGK40YFcVU
Los cantos apuntaban a que Boca reaccionara. A que ponga la pelota bajo la suela y la haga circular, pero también a que se ensucie para barrer al rival. A que encare a los defensores de Pereira, pero también a que sea solidario para la marca.
El tiro del final le salió al cuadro azul y oro. La gente se fue con una sonrisa y rememoró tantas noches de mística de Copa Libertadores. Pero…
¿Esto alcanza?
No. Para nada. Ni cerca.
Los boquenses le regalaron la pelota y el campo a los colombianos, quienes se adueñaron de las acciones durante 75/80′ de partido. No obstante, eso no fue suficiente para traerse los tres puntos a casa.
El empuje y las ganas de Boca Juniors terminaron pesando ante el vigente campeón colombiano.
Pero para mala fortuna del CABJ, no siempre los juegos se plantearán así. A medida que avance en la Copa Libertadores -si es que lo hace, claro- será todo más complejo y con menos margen de error.
Ayer se trató de un duelo de Fase de Grupos del que no podía dejar pasar puntos. Al equipo argentino se le valora el último puñado de minutos, pero para dar la vuelta en el Maracaná se requiere más.
No siempre habrá un Valentín Barco que salve el día.
18 años. Debut en Copa Libertadores con Boca. Valentin Barco, señoras y señores.pic.twitter.com/npCIWb9tl6
Jorge Almirón tiene la misión impostergable de que los suyos hagan un buen papel internacionalmente.
Tanta magia no podrá hacer con un plantel heredado, con un fixture apretado y muy demandante, sin haber hecho pretemporada y en un año político, pero también le caben algunas críticas.
El DT de 51 años apuesta por el inviable sistema 4-3-3 en Boca. En vez de poblar la mitad de cancha y oxigenarla con futbolistas veloces y de buen pie, Almirón patea ese eslabón y acumula gente en ataque.
Sí es cierto que es un entrenador ofensivo, pero mayor cantidad de delanteros no necesariamente te convierte en ello.
En tiempos en donde la mediocampo es casi nulo en los xeneizes –Guillermo Fernández, Juan Ramírez, Óscar Romero bajos de nivel-, tal vez sería mejor opción la de apostar por una línea de cuatro hombres para tratar de imponerse en la zona en donde ‘se ganan los partidos’.
Veremos de aquí en más qué decide Jorge Almirón: si sigue respetando su esquema madre, o si patea el tablero en busca de otro tipo de resultados.
Primer gran acierto de Jorge Almirón como DT de Boca Juniors: poner a Valentín Barco de titular.