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River se desprendió de Scocco, espera por el mercado de pases y necesita pagar casi US$ 12 M de deudas

El club atlético River Plate espera la apertura del libro de pases para vender y saldar compromisos por casi 12 millones de dólares que le vencen este año, por cuotas en la compra de jugadores que reforzaron el equipo en las últimas temporadas. Entre las deudas que debe afrontar el club “millonario” figuran intereses por retrasos en las cuotas del pase de Lucas Pratto en 2017; la refinanciación de la deuda con Belgrano de Córdoba por el pase de Matías Suárez; y el pago final por el chileno Paulo Díaz. Con ese objetivo, la institución de Núñez rescindió el contrato de Ignacio “Nacho” Scocco que duraba hasta el 30 de junio. El delantero, que en el último tiempo perdió la titularidad a manos de Rafael Santos Borré y Matías Suárez, ahora intentará reencontrarse en Newell’s con varias caras conocidas, como las de Maximiliano Rodríguez (reconoció públicamente que le envió mensajes para seducirlo y lograr su vuelta), Pablo Pérez y Mauro Formica.

En medio de la cuarentena decretada por el gobierno nacional para intentar detener el avance del coronavirus que mantiene a la actividad futbolística paralizada, River Plate espera la apertura del libro de pases para vender y saldar compromisos por casi 12 millones de dólares que le vencen este año, por cuotas en la compra de jugadores que reforzaron el equipo en las últimas temporadas.

Entre las deudas que debe afrontar el club “millonario” figuran intereses por retrasos en las cuotas del pase de Lucas Pratto en 2017; la refinanciación de la deuda con Belgrano de Córdoba por el pase de Matías Suárez; y el pago final por el chileno Paulo Díaz.

Ante el parate del fútbol en el marco de la pandemia de coronavirus, River debe vender ya que tiene en este momento otro tipo de recaudación, según informó este martes (16/06) un cable emitido por la agencia estatal de noticias Télam.

Si se toman en cuenta los nombres y las fechas de las operaciones pactadas en dólares en los casos referidos, en todos los casos la cotización estaba entre 30 y 65 pesos por unidad de la moneda estadounidense, según publicó la agencia Télam.

En el club de Núñez entienden que en estos días está planteada una problemática ajena a la economía del club, en el marco de la pandemia por la Covid-19, y que generó que la deuda en pesos tenga un crecimiento altísimo que provocó retrasos, reclamos y un gran inconveniente financiero para comprar dólares y pagarle -en especial- a los clubes del exterior.

Si bien las deudas con Godoy Cruz por Fabricio Angileri (de 1.486.000 dólares) y con Belgrano por el “Oreja” Suárez (670 mil dólares) son negociadas por estos días, la situación no es fácil de resolver para la dirigencia “millonaria”.

Las deudas que River tiene pendientes de pago son: 3 millones de euros al Karpaty Lviv de Ucrania por el volante colombiano Jorge Carrascal; 455 mil euros al San Pablo por Pratto; 1 millón de dólares por Nicolás De La Cruz a Liverpool de Uruguay; 1,3 millones de euros por Juan Fernando Quintero a Porto de Portugal; y 2 millones de dólares por Paulo Díaz Al-Ahli de Arabia.

La falta de recaudación local que genera el fútbol argentino cuando está activo, en especial por la venta de plateas, palcos, abonos y publicidad estática, afectó fuerte a River, ya que esos rubros conforman casi el 70% de sus ingresos ordinarios.

Por ejemplo, un partido de octavos de final de la Copa Libertadores le suele aportar a River -en términos normales- recaudaciones e ingresos cercanos a los 2 millones de dólares. Con la pandemia de coronavirus en vigencia, eso quizá no suceda, según reveló la agencia Télam.

Por estas razones, el club tiene una necesidad imperiosa de que la apertura del mercado de pases lleve alivio a sus arcas para poder enfrentar esos compromisos. Y en especial para poder mantener el plantel actual y no desarmar la estructura del equipo, según Télam.

Sin embargo, la venta de jugadores al exterior pone de manifiesto otro inconveniente que hace dudar que la solución acabe siendo un beneficio y es el modo en que los clubes deben liquidar las divisas del exterior en el mercado local, publicó ese medio.

“Las diferencias que hay en las cotizaciones y la obligación de pasar los dólares a pesos en el mercado oficial cuando se cierra una operación es un problema que tenemos en la Argentina”, declaró el manager del club, Enzo Francescoli, que reprodujo la agencia Télam, al analizar el asunto.

“Nosotros no estamos urgidos por vender jugadores este semestre y vamos a evaluar cómo se mueve el mercado de pases, porque este tema de la liquidación de los dólares en el mercado local genera un pérdida”, agregó el manager de River hace dos semanas en declaraciones al canal TyC Sport.

Lo cierto es que mientras no se reanude la actividad, la única manera de recaudar son las ventas en un mercado con valores muy por debajo de las cláusulas de salida de 20 millones de dólares que tienen jugadores como Gonzalo Montiel o Lucas Martínez Quarta.

Cabe recordar que hace algunos años, los clubes podían realizar operaciones en el exterior de compra y venta de jugadores con posibilidades de evitar que el dinero originado por una transferencia ingresara al sistema local, al pagar sólo los impuestos.   

Esta reglamentación se modificó y -tras sucesivas devaluaciones del peso- la situación de venta de jugadores al exterior, considera la dirigencia del fútbol en general, genera una desventaja muy elevada en relación con la compra.

En medio de esta situación, la AFA y Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA) habían acordado el jueves 14/05 en forma excepcional la renovación de contratos por seis meses para contrarrestar la pérdida de las fuentes de trabajo de aquellos jugadores con vínculo vigente hasta el 30 de junio próximo en una temporada que fue suspendida por la pandemia de coronavirus.

El convenio no implica obligatoriedad de extender la relación laboral pero sí habilita a los clubes la posibilidad de prolongar el vínculo hasta el 31 de diciembre, como mínimo, en una medida extraordinaria por la emergencia sanitaria mundial.

En el escrito, que lleva la firma del presidente de la AFA, Claudio ‘Chiqui’ Tapia, y el secretario general del gremio, Sergio Marchi, los jugadores se comprometieron a utilizar el receso del verano próximo en caso de ser necesario para completar competencias oficiales que sean necesarias para estructurar la nueva temporada 2021, que se disputará en año calendario y de agosto a junio como sucede en Europa.

“Se habilita en forma excepcional la posibilidad de que los clubes de fútbol asociados a la AFA y los/las futbolistas celebren contratos de trabajo por un plazo mínimo de seis meses. Dichos contratos deberán suscribirse en el mes de julio de 2020 y tener como fecha de finalización el 31 de diciembre de 2020, como mínimo”, señala el escrito.

“La situación motivada por la pandemia de Covid-19, sumando al cambio de calendario de los torneos para las próximas temporadas, justifican la adopción de esta modalidad contractual excepcional, que redunda en beneficio de ambas partes de la relación laboral. Ello posibilita el mantenimiento de las fuentes de trabajo de un gran número de futbolistas, cuyos contratos tienen como fecha de finalización el 30 de junio de 2020”, argumenta el acuerdo marco.

Más de 2.000 futbolistas de todas las categorías del fútbol argentino (201 de Primera División) tienen contrato con vencimiento el 30 de junio próximo, por lo que esta decisión les permitirá negociar con los clubes una extensión por la mitad del plazo que estaba contemplado en los reglamentos y en el Convenio Colectivo de Trabajo (CCT).

La medida, además, tiene un importante efecto deportivo para los clubes, ya que aquellos que deban afrontar compromisos en lo que resta del año no se verán, si así lo desean, afectados por un éxodo masivo de jugadores a mediados de este año.

Debido a la pandemia y a la imposibilidad de ponerle una fecha concreta a la vuelta del fútbol, la AFA resolvió el pasado 28 de abril la suspensión de la temporada 2019-20 en todas las categorías, pero reservó el derecho a definir los ascensos de todas las divisiones en el campo de juego.

También proyectó la disputa de un torneo de Primera División en reemplazo de la Copa de la Superliga, que llevaba jugada sólo la primera fecha al momento de las suspensión del fútbol, para decidir la plaza de clasificación a la Copa Libertadores 2021 que entregaba esa competición.

Ese campeonato sustituto tendrá un formato adaptado al tiempo disponible de disputa y deberá combinarse con la realización de la Copa Argentina, que entrega otro cupo para la Libertadores y se encuentra en instancia de dieciseisavos de final.

El regreso del fútbol argentino no tiene fecha prevista, ni siquiera la vuelta de los entrenamientos, pero tanto las autoridades sanitarias como la propia dirigencia de AFA descartan que pueda producirse antes de septiembre como escenario de mayor optimismo.

Por esa razón, el convenio con Agremiados dispuso una segunda y última cláusula que habilita a jugar partidos oficiales en el receso veraniego de 2021.

“En caso de ser necesario para terminar con las competencias futbolísticas que puedan desarrollarse en la segunda mitad de 2020, se habilitará el receso veraniego a fin de que se disputen las eventuales fechas pendientes”, dispone la cláusula final del acuerdo.

Hay que mencionar que hubo un intento de no llegar a la situación de acorralar a los jugadores: desde AFA se le planteó a Agremiados sólo realizar una quita del 30% de los sueldos desde 500.000 pesos para arriba (en la A, esa cifra se da en 200 contratos). La medida iba a regir desde el 1° de abril hasta que los planteles volvieran a entrenarse. Si el gremio aceptaba, lo “ahorrado” iba a ayudar a saldar el resto de los salarios y a la posibilidad de extender los contratos que se vencían, según una nota publicada por el diario deportivo Olé.

Incluso, la alerta llegó a los futbolistas: el lunes 27/04, en otra reunión, los capitanes le plantearon a Sergio Marchi que no estaban enterados de su negativa al planteo dirigencial y temían una ola de desempleados, según reveló el diario Olé.

Por un lado, es cierto que los equipos no pueden desarmarse al 100%: en Primera, seguirán los promedios y los clubes comprometidos no podían relajarse. Sin embargo, en el Ascenso, los promedios fueron suprimidos y es muy fácil hacer la plancha: si en 2021 una institución juega con juveniles y saca 0 (¡CERO!) puntos, igual mantiene la categoría y no contrae deudas. Ayuda a que los clubes no quiebren pero atentaba contra el futbolista, según planteó el diario Olé.

Y lo que seguía ahora era un aprovechamiento del sistema: un club puede atrasarse dos meses en pagar el sueldo antes de que el jugador pueda intimar el pago, que era la recomendación que el gremio les iba a hacer. Pasa que para activar una carta documento era necesario contar con la anuencia del jugador. Se tenía que analizar cuántos decidían ir por la doble indemnización y quedar libres con un mercado de pases cerrado y en un contexto de crisis mundial, o bien mantenerse en su posición y cobrar a los premios. Por consiguiente, los dirigentes sabían que les podrían judicializar el reclamo e inhibirlos, pero que esa plata, cuando el futbolista la cobrara, le iba a llegar licuada por la inflación. A su vez, tampoco es lo misma una medida corporativa como la que había tomado todo el plantel de Huracán, a que los clubes decidieran con quiénes quedarse y a quiénes descartar, según ese medio.

Los jugadores le reclamaron a Marchi el hecho de que FAA se opuso de inmediato a la reducción de sueldos, pero además no le consultó a los capitanes, por lo que los dirigentes determinaron la finalización de la temporada sin que el tema de los contratos figurara en la agenda.

Ante la reacción de los futbolistas y el descontento por la manera de manejarse de Agremiados, el gremio le había dicho a los jugadores que intimaran de manera masiva a los clubes que tenían deudas, para así provocar alguna decisión hacia futuro, como la anulación de los descensos en el 2021.

Como los dirigentes anularon los descensos, lo que estimaron los jugadores es que los clubes utilizarían futbolistas de la cantera para afrontar la próxima temporada, por lo que muchos profesionales se hubiesen quedado sin trabajo.

Con ese objetivo, la institución de Núñez rescindió el contrato de Ignacio “Nacho” Scocco que duraba hasta el 30 de junio.  

El delantero, que en el último tiempo perdió la titularidad a manos de Rafael Santos Borré y Matías Suárez, ahora intentará reencontrarse en Newell’s con varias caras conocidas, como las de Maximiliano Rodríguez (reconoció públicamente que le envió mensajes para seducirlo y lograr su vuelta), Pablo Pérez y Mauro Formica.

De esta manera, de llegar a un acuerdo, el punta tendrá su cuarto ciclo en el club de la ‘Lepra’, donde suma 208 encuentros, 77 tantos (2004-06, 2012-13 y 2014-17). En dos de los anteriores pudo coronarse campeón: ganó el Apertura 2004 con Américo Rubén Gallego como director técnico y el Torneo Final 2013 con Gerardo “Tata” Martino.

En la actual temporada, Scocco lleva disputados 20 partidos (19 por Superliga y 1 por Copa Libertadores), con 6 goles y 1 asistencia.

Nacho llegó a River a mediados de 2017 y ganó 5 títulos: 2 Copa Argentina, 1 Supercopa Argentina, 1 Copa Libertadores (ante Boca en el mítico Santiago Bernabéu, casa del Real Madrid) y 1 Recopa Sudamericana. En total utilizó la banda roja cruzada en el pecho en 80 ocasiones, marcando 32 goles y brindando 4 asistencias.

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