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PASCUAS

La polémica de Jim McDermott y el Evangelio de Juan

No se puede hacer cada año la misma nota de Pascuas. El evento merece más creatividad y profundidad. La lectura del ensayo de Jim McDermott es una invitación.

Jim McDermott tituló su nota en la revista jesuita América, 'The Gospel of John has been used to justify anti-Semitism—so we should stop reading it on Good Friday' (El Evangelio de Juan se ha utilizado para justificar el antisemitismo, por lo que debemos dejar de leerlo el Viernes Santo). Por supuesto que, en el fin de semana de Pascuas, el título provocativo invita a la lectura. Por ejemplo:

  • "Durante el fin de semana, vi una serie de comentarios de usuarios judíos de Twitter que expresaban su preocupación por la próxima semana. La celebración cristiana de la Semana Santa trae consigo un aumento de comentarios antisemitas, amenazas y violencia, y lo ha hecho durante más de mil años. La justificación es siempre la misma: “Los judíos mataron a Jesús”."
  • "Por supuesto, esa lectura de la crucifixión es completamente errónea. Los Papas lo han denunciado, las principales publicaciones como 'The Daily Beast' y 'Slate' lo han desacreditado, al igual que muchos escritores y publicaciones judíos y cristianos. James Martin, SJ de América (editor general de la revista jesuita 'America'), escribió un artículo sobre el tema la semana pasada."
  • "Pero aun así, estaría justificado que se sintiera confundido acerca de la posición real de la iglesia sobre el tema, porque todos los años en nuestra liturgia del Viernes Santo, proclamamos públicamente la versión de la Pasión que una y otra vez identifica a los asesinos de Jesús como "los judíos”. Tenemos cuatro relatos de la Pasión para elegir, pero seguimos insistiendo en usar la versión que más se asemeja al argumento antisemita de que “los judíos mataron a Jesús”."

Omisión + error

McDemott comete una omisión inicial que lo lleva a cometer un error: galileo hijo de Zebedeo, Juan era nacido judío, igual que Jesús de Nazareth, quien intentó una rectificación del rumbo religioso de los judíos, fue rechazado por sus líderes religiosos, y el Sanedrín que lo juzgó y pidió su muerte, era la máxima autoridad religiosa de los judíos.

Un error lleva a otro: no sólo Juan menciona a líderes judíos interesados en la muerte de Jesús. El publicano Mateo, en su Evangelio, afirma en el capítulo 26:

  • "Entonces los principales sacerdotes, los escribas, y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás, y tuvieron consejo para prender con engaño a Jesús, y matarle. Pero decían: 'No durante la fiesta, para que no se haga alboroto en el pueblo'."
  • "Los que prendieron a Jesús le llevaron al sumo sacerdote Caifás, adonde estaban reunidos los escribas y los ancianos. Mas Pedro le seguía de lejos hasta el patio del Sumo Sacerdote; y entrando, se sentó con los alguaciles, para ver el fin. Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio, buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte, y no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se presentaban. Pero al fin vinieron dos testigos falsos (...)".

¿Será que McDemott no leyó al judío Mateo? ¿De qué religión era Caifás? Es interesante una investigación exhaustiva de la historia en estos tiempos de Pascua y confusión. Manos a la obra:

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El Evangelio de Juan trata acerca de Jesús, protagonista de la Pascua.

El Evangelio de Juan trata acerca de Jesús, protagonista de la Pascua.

El caso de Pablo

Una conclusión de todo el material disponible, al menos para este cronisa, consiste en que, para el Cristianismo de verdad, no solo los judíos mataron a Jesús sino que también murió a causa de todo humano, desde Adán al presente, porque de eso se trata la oferta de lo que se conoce como 'justificación por la fe'.

Ahora bien, en el período del 2do. Templo, que es el lapso que habitó Jesús de Nazareth, el Sanedrín se reunía en el Templo, en Jerusalén, en el llamado Salón de las Piedras Talladas, tenía 71 miembros, que incluían al Sumo Sacerdote de Israel, y resolvía toda pregunta relacionada con la interpretación de la Ley de Moisés. Esto no puede omitirse como parte del relato primario de los acontecimientos.

Pero hay algo más importante aún: los seguidores de Jesús eran considerados integrantes de una secta judía renovadora -hasta que varios años después, en Antioquía, ex capital del imperio de Seleuco, comenzaron a llamarlos "cristianos"-, perseguidos por hordas de judíos extremistas fundamentalistas tales como Saulo de Tarso, discípulo del gran maestro judío Gamaliel.

Y cuando Saulo de Tarso, tras su conversión, cambió de nombre y fue Pablo, muchos de sus debates más profundos fue con quienes él acusaba de 'judaizar' -introducir prácticas judías- el cristianismo. Hay libros enteros de la Biblia escritos por Pablo acerca de esta cuestión.

Y fueron dirigentes judíos quienes exigieron la muerte de Paulo, años después, y no lo consiguieron de inmediato porque él, en su condición de nacido en el puerto de Tarso, era ciudadano romano y sólo podía juzgarlo el César: el conflicto era intenso y permanente.

Muy importante: los cristianos eran pacíficos, y lo fueron hasta que Iglesia y Estado se mezclaron, en el Imperio Romano de Oriente, evento en el que nació la Iglesia Católica Apostólica, antes de su división o cisma entre la Ortodoxa y la de Roma. A partir de ese momento, la iglesia cristiana dominante tuvo ejército, templos oficiales, estructura de ingresos y perdió su propósito de acelerar el regreso de su Mesías.

Acerca de los usos y costumbres incorporados a partir de entonces, y que nada tienen que ver con lo que enseñaba Juan, mucho podrían explicar los tutores de McDemott, quienes lo contuvieron luego del fallecimiento de su hermana, y antes que él decidiera estudiar para religioso.

Pero la mención de Juan hacia los judíos nunca tuvo un propósito de violencia.

Juan es conocido como 'el apóstol amado'; y Jesús, según el relato, le prodigó un afecto tan particular que muchos decían que nunca moriría.

La violencia que muchos cristianos han prodigado a los judíos se relaciona con una distorsión de la religión consecuencia de la pérdida de sus valores originales, en parte por la tradición y la incorporcion de valores no espirituales.

Juan, el autor del Evangelio que cuestiona McDemott, practicaba la enseñanza de que al prójimo debía perdonarse "70 veces 7".

La distorsión del cristianismo que relizan los cristianos tiene su ejemplo más concreto en la violencia por estas horas ocurre entre Rusia y Ucrania, cuya referencia histórica común es la conversión al catolicismo ortodoxo del príncipe Vladímir I, en el año 987, tras pactar una alianza militar con el emperador bizantino Basilio II. Luego, la defensa de Ucrania la realiza la OTAN, conjunto de países cuyas sociedades también dicen abrazar el cristianismo. ¿Qué tiene que ver Juan con todo eso?

Otro tema

En su cruzada personal acerca del relato del Evangelio de Juan, McDemott aconseja leer el Evangelio de Lucas. La verdad es que no parece existir ninguna obligación ni preferencia de lectura. Sí es cierto que el médico e historiador Lucas no fue un testigo directo de los acontecimientos sino que compiló y reconstruyó el relato de terceros mientras que Juan sí fue un coprotagonista de los hechos.

Luego, la llamada Pascua no tiene que ver con los judíos sino que, según toda la lectura disponible, al menos para este cronista, tiene que ver con un llamado y una oportunidad individual, intransferible, de aceptar o no el sacrificio y resurrección de Jesús. Intentar transferir la autoría de la tragedía equivaldría a no asumir la responsabilidad propia, o sea rechazar el sacrificio, que es otra versión de la religión ritual y no testimonial, que era lo que cuestionaba Juan, por enseñanza de Jesús.

La realidad consiste en que la Pascua no tiene que ver con otros sino con uno mismo acerca de la relación propia con Dios porque la religión es una experiencia individual y no colectiva.

Cualquier otra cuestión, incluyendo el antisemitismo de algunos, carece de vínculo con el cristianismo. De todos modos, así como hay un Viernes Santo hay un Domingo de Resurrección, y ese es el punto a explorar, para no perdérselo. Intentar buscar culpables por la crucifixión es un ejercicio ruin e inútil.

McDemott menciona el libro 'Jesus Wasn't Killed by the Jews: Reflections for Christians in Lent' (Jesús no fue asesinado por los judíos: Reflexiones para cristianos en Cuaresma), de Jon M. Sweeney, a quien entrevistó.

Pero este texto parece tener otra historia: Jon Sweeney es hijo del pastor bautista Mark Sweeney aunque más tarde él se hizo católico apostólico romano, y más tarde se casó con la rabino Michal Woll, la 3ra. rabino de carrera, ordenada después de décadas de trabajo en medicina corporativa y clínica. ¿Algo de todo esto impulsó a Sweeney a escribir su ensayo? Nada tiene que ver con el testimonio de Juan.

Final

Jim McDermott es controversial y parece disfrutar con ello. Él integra la comunidad jesuita de la Universidad Loyola Marymount, se reconoce gay, es guionista y escritor habitual de televisión, cine y cultura pop, es el corresponsal en Los Ángeles de 'America', el multimedios de la Compañía de Jesús en USA, y ambiciona crear un espacio espiritual inclusivo para todos los católicos LGBTQ+, incluidos los sacerdotes homosexuales.

Sin embargo, su controversia más reciente no tiene que ver con el género autopercibido sino con su aproximación a la teología: con el artículo comentado, McDermott pareciera adherir, con entusiasmo, a esa opinión de que la religión debe adaptarse a las necesidades del individuo y no el individuo a las enseñanzas de la religión. En definitiva, Dios debería interpretar las carencias y las debilidades del creyente, y si no lo hiciera él es culpable del fracaso del humano. O sea que una persona imperfecta y limitada puede condicionr a un Dios eterno e infinito. Es una devaluación de la deidad para acercarlo más al creyente, tal como si el sacrificio en una cruz no fuese suficiente.

Esta línea de pensamiento conduce a otras conclusiones pero la más importante consiste en que la redención no consistiría en la superación sino en la autoaceptación. Por cierto que esta comodidad, nacida de la psicología y no de la teología, tiene como consecuencia un rechazo de la tarea del poder de lo que los cristianos llaman el Espíritu Santo en las personas que acepan el concepto de la Gracia.

No obstante, tampoco McDemott puede cargar con toda la responsabilidad: la religión que él aprendió prioriza la tradicion por sobre la Biblia. Todo es adaptable a las necesidades de los manipuladores de la tradición. Ahí parece estar el origen del problema.

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No hay sacrificio válido sin resurrección, es una enseñanza de Juan.

No hay sacrificio válido sin resurrección, es una enseñanza de Juan.

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