ANÁLISIS Sergio Massa > Unión por la Patria > Juan Grabois

PANORAMA

Humo blanco, cisne negro

El cierre de listas y la entronización de Sergio Massa dejaron 'heridos' y decepcionados cuyos comportamientos lucen difíciles de predecir.

El humo blanco de la selección de Sergio Massa como candidato presidencial de “unidad” de Unión por la Patria se disipó rápidamente y quedaron expuestos los heridos, cuyos comportamientos son difíciles de predecir de cara a los comicios. El acuerdo que cerraron los socios de la coalición oficialista que encumbró al ministro de Economía como postulante de la mayoría no dejó conformes a todos, más allá de las fotos de reconciliación con algunos de los damnificados. Daniel Scioli, a quien violentamente bajaron de su proyecto presidencial, armó un frondoso álbum con postales de paz con Cristina Kirchner, el propio Massa, que incluyó una sobreactuación para los fotógrafos en la vereda del Palacio de Hacienda, y hasta con Alberto Fernández, quien habría sido el receptor del mayor enojo por parte del embajador en Brasil. Siempre resiliente, Scioli se alineó detrás de la “unidad”, lo que fue celebrado por el flamante precandidato presidencial en un tuit.

Disimularon menos su descontento algunos intendentes disconformes con cómo aplicó Máximo Kirchner su lapicera del PJ bonaerense en el cierre de listas seccionales, o sea, las que llevan a los candidatos a la legislatura provincial. Protestó Mario Ishii (José C. Paz) por la selección “a dedo” de los inscriptos y pidió la remoción de las autoridades en marzo, aunque para esa fecha la renovación ya estaba prevista. En el fondo, Ishii, uno de los alcaldes que más veces recibió a Alberto Fernández en su distrito, lo que pedía era que Máximo, que privilegió a La Cámpora en las listas, no reelija en caso de que pretenda otro mandato al frente del capítulo bonaerense del partido peronista. A los tuits furibundos del intendente paceño se sumó la filtración del “borrador” de una carta adjudicada a un grupo de jefes comunales de la sexta sección, al sur de la provincia, disgustados con Máximo por haberlos excluido del armado. Cerca de los implicados le bajaron el tono a la misiva que nunca fue enviada y esperan verse con el jefe pejotista, quien confía que una conversación haga que todos los enojados fumen la pipa de la paz.

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Otros enojados son aquellos que en la noche del cierre de las listas se inscribieron confiados en que iban a disputar la PASO en varios distritos, pero se encontraron sobre el fin de semana que sus nóminas no fueron oficializadas. Es un trámite habitual en todo cierre, cuentan. Se esgrimen cuestiones técnicas. Las nóminas que bajaron habrían sido por pedido de los intendentes que no quieren competencia en sus comunas. Un caso es el de Natalia Peluso, quien quería disputarle la candidatura por la intendencia de Ituzáingo a Pablo Descalzo, el hijo del mandamás local, Alberto Descalzo, que esta vez no competirá. No prosperó. Los verdugos argumentaron falta de avales a la lista retadora. La lapicera de Máximo sí convalidó, en cambio, que Patricia Cubría, esposa de Emilio Pérsico, jefe del Evita, se mida con Fernando Espinoza en La Matanza. Se habla de una alianza entre La Cámpora y la organización social en ese distrito y con Espinoza como blanco a bajar. De hecho, en las horas previas al cierre de listas se amenazó con dejar a Verónica Magario fuera del binomio que lidera Axel Kicillof para su reelección en la gobernación bonaerense. Fue un misil -que no se disparó- directo al corazón del intendente matancero.

La anulación de listas tuvo un capítulo más ruidoso en Tigre, pago chico de los Massa. Allí, Malena Galmarini, jefa de Aysa y esposa del ministro de Economía, quiere desplazar al actual intendente Julio Zamora. Buscaba ser -al igual que su marido- la candidata de la “unidad”. Pero Zamora quiere reelegir. Para ello se anotó con 3 listas colectoras, lo que le dio argumentos a la junta electoral de UP para descalificarlo. Pero el episodio viene con otros antecedentes: Zamora denunció que varios de sus colaboradores -entre ellos su hermano- renunciaron al gabinete por presiones del massismo. Hasta le pidió el intendente al Presidente que velara por su integridad física. Para evitar que el conflicto escale y genere algún tipo de riesgo a la candidatura de Massa, Galmarini hizo un acting a través de Twitter en el que admite la lista Zamora y le pide a la junta electoral partidaria que acepte su precandidatura. Un dato adicional: Massa y Zamora tienen en Tigre un nivel de aceptación similar por parte de la opinión pública, de acuerdo a la encuesta que CB Consultora publicó a principios de junio.

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Imagen de Sergio Massa y Julio Zamora en Tigre, según la encuesta de CB.

Imagen de Sergio Massa y Julio Zamora en Tigre, según la encuesta de CB.

La firma de Cristian Buttié y otra, Proyección, fueron las primeras en publicar estudios de intención de voto tras el cierre de las listas. Tienen guarismos parecidos a nivel nacional. Ambas ubican a Massa como el candidato individual más elegido, uno de los objetivos que el ministro se trazó al pedir una lista de “unidad”. Ahora deberá confirmarlo en las urnas. Sin embargo, en el acumulado, el oficialismo se mantiene detrás de JxC, coinciden las mediciones, aunque el margen de error le da el beneficio del empate técnico. UP, de acuerdo a estas mediciones iniciales, reparte de otra forma las adhesiones que ya tenía. Eso quiere decir que la entronización de Massa todavía no atrae nuevos electores al espectro oficialista. Queda la campaña por delante. Otro elemento de relevancia que exponen los sondeos es un retroceso de Javier Milei al punto de que se desvanece el escenario de tercios con el que Cristina Kirchner proyectaba su estrategia electoral. Es una luz de alerta para el oficialismo, que podía aprovechar que la mayor parte de los votos de los que se proveía el diputado libertario eran desencantados de JxC, y ahora corre el riesgo de que vuelvan a ese redil cuando lo que parece reestablecerse es la polarización. Por ahora, la alianza opositora no estaría capitalizando esa fuga ya que, según explicó Buttié, esos electores se vuelcan hacia la indecisión.

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Intención de voto en un escenario de PASO nacional, según las encuestas de las consultoras CB y Proyección.

Intención de voto en un escenario de PASO nacional, según las encuestas de las consultoras CB y Proyección.

En el oficialismo se regodean con el nivel de conflictividad que hay en JxC. En estos días hubo cruces de alta intensidad entre las facciones que lideran Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich. Sin embargo, la dinámica interna en UP y sus propias fricciones -nada novedosas- serían un tema de primera magnitud para la estrategia electoral. Cristina Kirchner se asume ordenadora del espacio y en ese carácter se despachó fuerte contra Alberto Fernández por mantener hasta el final su insistencia de definir al candidato presidencial en una PASO. Desconoció, además, que haya sido el Presidente el que puso a Agustín Rossi, su jefe de Gabinete, como compañero de fórmula de Massa, mérito que le concedió a su hijo Máximo. Quiso desmentir así que la fórmula oficialista prescinde de kirchnerismo en sangre, también que se conformó a pesar de ella. Además explicó que el ministro de Economía no representa a su espacio, que ese en todo caso es ‘Wado’ de Pedro, efímero candidato presidencial que no pudo serlo por el veto presidencial, sostuvo la Vice en un acto en Aeroparque que pretendía ser el de la bendición al candidato presidencial oficialista, que quedó, en cambio, bastante descolocado en la escena.

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Cristina y Massa por primera vez juntos desde la oficialización del ministro como candidato presidencial.

Cristina y Massa por primera vez juntos desde la oficialización del ministro como candidato presidencial.

En ese desconcierto asoma un factor que tal vez esté siendo subestimado en el comando de campaña de Massa y CFK: los kirchneristas que no quieren al ministro. El dirigente barrial Alejandro ‘Pitu’ Salvatierra suele mencionar la resistencia que hay a Massa en las “bases” militantes K. Afirman que no están dispuestas a votarlo. Aunque se naturaliza que la que lidera Massa es una lista de “unidad”, eso no es cierto. Juan Grabois encabeza su propia nómina con la que le disputará una PASO al ministro, a quien emparenta conceptualmente con la oposición. La lista disidente fue una concesión en pos de retener dentro del caudal de UP ese voto más duro que, en caso contrario, se iría a la Izquierda o al abstencionismo.

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Grabois, que se sacó una foto con Zamora en Tigre, acepta la máxima peronista de que si pierde, acompañará. Ya lo dijo. Pero el problema podría ser otro. La encuesta de Proyección le adjudica al líder de la UTEP una intención de voto de 2,5%. Pero la de CB le da una de 5%. Por su parte, el periodista oficialista Roberto Navarro contó en su programa de radio que tuvo acceso a otra medición -no dijo a qué consultora correspondía- que le otorga a Grabois una intención de voto del 11,5%, con Massa reducido al 17%. Navarro mandaba una señal de alerta, tal vez para provocar un acuerdo que contenga a Grabois y encolumne todos los votos kirchneristas detrás de Massa. Si se confirma que Grabois puede reunir más votos de los que se prevé, Massa corre el riesgo, no de perder la PASO unionista -eso no lo proyecta nadie- pero sí de no ser el candidato individual más votado en la noche de las primarias, algo que estaba en el fondo del pedido de la lista de unidad. De ocurrir, sería un verdadero cisne negro.

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