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CARTAGENA

El obispo se apropia de los salarios de los sacerdotes

El Obispo de Cartagena se queda con el salarios de los sacerdotes y les obliga a cobrar a sus fieles para pagar sus alimentación.

Según afirma una leyenda convertida en tradición, fue el apóstol Santiago quien en su travesía por el Mediterráneo, rumbo a Hispania desembarcó en la dársena de Santa Lucía, Cartagena.

Entre muchos cristianos iniciales, había interés por Hispania romana. El apóstol Pablo escribió estar muy interesado en ir hacia la península pero terminó prisionero y ejecutado en Roma.

La presencia de comunidades cristianas en la provincia Cartaginense, de Hispania, se documenta desde principios del siglo IV.

Cartagena le concedió al Vaticano un papa, Roderic Llançol i de Borja o Borgia luego conocido como Alejandro VI, sobrino del papa Calixto III y padre de Juan, César, Lucrecia y Jofre Borgia, aunque no fueron sus únicos hijos.

El actual obispo es José Manuel Lorca Planes, quien integra la Conferencia Episcopal Española pero muy polémico cuando en enero 2021 se hizo vacunar haciéndose por capellán de una residencia de ancianos pero fue denunciado en forma anónima.

Otro escándalo

Ahora, la web Religion Digital expuso el caso de Francisco Parra, sacerdote de la Iglesia de Cristo Rey de Lorca, en Murcia, quien entregó las llaves de la parroquia porque dijo que no podía exigirle a sus feligreses, todos del barrio obrero La Viña, que se hicieran cargo de sus gastos personales.

Quien firma la crónica, José Manuel Vidal, afirmó, en la citada web, que fue la cadena radial Ser la que informó el 28/10/2021 que Parra abandonaba la parroquia por ese motivo: el Obispado le había comunicado a Parra que él tendría que obtener los 550 euros de su salario con el cobro de servicios eclesiásticos a los devotos. Es decir que Parra debía autosustentarse con lo producido por la Iglesia de Cristo Rey de Lorca.

De acuerdo a Vidal, él consultó a otros sacerdotes de la diócesis Cartagena-Murcia, quienes le confesaron: “Los curas estamos siendo víctimas de una especie de 'robo' piadoso por parte de nuestro obispo”.

Sin embargo, la diócesis de Cartagena, tal como todas las demás diócesis de España, recibe cada mes el sueldo íntegro de todos sus sacerdotes, asignado por la Conferencia episcopal.

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Obispo José Manuel Lorca Planes y el sacerdote Francisco Parra.

Obispo José Manuel Lorca Planes y el sacerdote Francisco Parra.

En el reparto del llamado Fondo Común Interdiocesano, esa partida se describe así: “b. Módulos en función de los sacerdotes. Unos módulos calculados en función del número de sacerdotes de cada diócesis y su dependencia total o parcial del presupuesto diocesano”.

En concreto, la diócesis de Cartagena recibe por este concepto casi 6 millones de euros anuales y, según sus propias cuentas se gasta en “retribución del clero” 5.397.885 euros. Si, como dicen los curas murcianos, a la mayoría de ellos no les paga el obispado, ¿a dónde va ese dinero y por qué sigue figurando esa partida en las cuentas presentadas por la diócesis como retribución del clero?

"De hecho, uno de los pasatiempos de los curas murcianos cuando se juntan es calcular el dinero que el obispado ha ingresado por cada uno de ellos a lo largo de sus años de ejercicio ministerial.

Bromas aparte, la cruda realidad es que los curas de Cartagena-Murcia se vean enfrentados a este dilema: O cobran a sus feligreses o no comen. Y, de hecho, en la pandemia, cuando se cerraron los templos, muchos curas pasaron necesidad, mientras otros optaron por buscarse un trabajo civil, para subsistir dignamente."

El obispado sólo paga a los curas que no tienen parroquia.

El sueldo medio que se asignan los curas murcianos que viven de sus parroquias es de 800 euros al mes. Y, por supuesto, sin pagas extraordinarias ni vacaciones, excepto los de las parroquias más ricas y pudientes de la diócesis.

Y si a alguno de ellos se le ocurre protestar en el obispado, inmediatamente le dicen que “a ver si te hiciste cura para ganar dinero”.

Además, “cuando ya eres viejo y te has quedado sólo, te dicen que te vayas a una residencia de ancianos de las monjas, porque han tenido la desvergüenza de vender la antigua residencia sacerdotal”, explica un cura jubilado.

“El problema del clero es que no tenemos sindicatos, porque en el ámbito laboral civil a nuestro obispo le llamarían explotador y otras lindezas por el estilo”, dice uno de los sacerdotes con el que hablamos.

Otro cura añade: “Seguimos adelante, porque creemos en Cristo y queremos a nuestra gente, a pesar de que los que nos debieran cuidar lo único que hacen es aprovecharse de nosotros”.

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