POLÍTICA

EL ESCENARIO QUE VIENE

La duda del lunes: el vínculo entre los Fernández

Reconfirmado el resultado de las elecciones primarias, la gran duda a partir del lunes vuelve a ubicarse en el vínculo entre "el elegido" y la exmandatario Cristina Fernández. Pues, si bien durante la campaña electoral, Alberto Fernández se esforzó por dejar en claro que no será su "títere", también le resultó imposible disimular su fastidio ante la insistente pregunta, que comenzará a develarse a partir de este 10 de diciembre, y lo acompañará al menos durante los primeros meses de gestión.

El candidato a presidente y ganador de las elecciones a presidente del kirchnerismo, Alberto Fernández, negó durante su campaña que vaya a ser "un títere" de Cristina Fernández de Kirchner, futura vicepresidenta y quien lo eligió para acompañarla en el intento (exitoso) por lograr una nueva gestión al frente del país.

Quien fuera ministro del kirchnerismo pero quien también renunció al cargo en su momento, aseguraba que no se convertiría en tal pero aclaró también que no tiene "la capacidad para disfrazar de buena" a la ex mandataria.

"Ni yo soy (Héctor) Cámpora ni Cristina es (Juan Domingo) Perón. Ella lo sabe porque un día renuncié y estuve diez años confrontando políticamente", afirmó al rechazar cualquier paralelismo con el slogan "Cámpora al gobierno, Perón al poder", prólogo de la tercera presidencia del líder justicialista.

El ex jefe de Gabinete sostuvo que le "llamó la atención" la propuesta de la actual senadora nacional para que él encabece una fórmula junto a ella. Fernández explicó que aceptó la idea porque, "más allá del cariño" que le tiene a la líder de Unidad Ciudadana, también quería "ayudar al proyecto". "Cuando me lo dijo, le pedí que lo piense porque era algo muy distinto a lo que venía planteándome, pero bueno, a veces las cosas deben hacer así", señaló.

Cierto es que el gran desafío de Alberto fue mostrarse "distinto" de Cristina, pero a la vez, "lo mismo". No era menor, pues era prácticamente una contradicción. 

Se esforzó en aclarar también que "en un Gobierno, el que toma las decisiones es el Presidente" y ratificó que no se arrepiente de las críticas que le hizo a su actual compañera de fórmula cuando era jefa de Estado.

"Cuando tuve diferencias con Cristina, me fui; cuando tuve que criticarla, la critiqué; y cuando tuve que reencontrarme, me reencontré", sintetizó.

Precisó que ambos han "tenido muchas diferencias", pero que "gracias a Dios" se pudieron "reencontrar en el afecto".

"Hasta la semana pasada era el tipo que influía en Cristina y era capaz de disfrazarla de buena y ahora resulta que soy el títere de ella. No soy ni una cosa ni la otra", aseguraba.

"Que Cristina me acompañe es esencial para mí, si no, no sé qué hubiera hecho. Ella cree que yo sirvo más para este momento que ella. Pero que esté conmigo ayuda mucho porque es como tener a (Lionel) Messi y que yo sea el 9 que hace los goles", agregó.

Por último, Fernández pidió, en ese momento, a los periodistas que le permitan "seguir haciendo su vida de la misma manera" y destacó que cuando fue jefe de Gabinete nunca tuvo chofer.

Muchos aseguran que Fernández confía en construir una estructura de poder con dirigentes de su confianza y el apoyo de los gobernadores peronistas. 

Como fuere, la incógnita lo acompañará al menos en los primeros tramos de su recorrido por el poder, hasta que se despeje ese largo e incierto camino que comenzará el 10 de diciembre.