El escándalo por el presunto fraude masivo en el examen de residencias médicas suma nuevas pruebas y testimonios que agravan la situación. En las últimas horas, se filtraron chats entre aspirantes que revelan que las pruebas se vendían por hasta 2.000 dólares, y que incluso se comercializaban sin las respuestas correctas para no despertar sospechas.
FRAUDE MASIVO
A cuánto vendían el examen de residencias médicas para aprobar sin estudiar
Se filtraron chats de estudiantes que admitían que compraron el examen de residencias médicas de la UBA. Bronca entre quienes rindieron legalmente.
La conversación entre estudiantes de Medicina, a la que accedió TN (Telenoche), confirma que el acceso privilegiado al examen no solo existió, sino que tenía un precio.
Examen por 2 mil dólares
“El otro día hablaba con un colombiano que trabaja conmigo, que no se presentó, pero me dijo que su amigo lo compró por 2.000 dólares”, escribió un aspirante en un grupo de WhatsApp.
En otro mensaje, se suma una descripción todavía más detallada del presunto mecanismo:
“Hay capturas de un grupo que también dicen que lo compraban por ese precio y los venden sin respuestas para que no se saquen 100, pero da igual”.
Los datos vuelven a generar indignación entre quienes se prepararon durante meses para rendir una de las pruebas más exigentes del sistema de salud argentino. El acceso a las residencias médicas marca el inicio de la formación profesional especializada, y el examen es considerado un filtro clave en ese camino.
Residencias médicas y el ojo puesto en los extranjeros
El malestar se multiplicó entre los estudiantes que aprobaron por mérito propio. Uno de ellos denunció que este año las notas de médicos extranjeros fueron “descomunales” y que incluso hay casos de personas con bajo rendimiento académico que obtuvieron puntajes casi perfectos.
“Hay médicos con promedio 4 en la carrera que hicieron 99 preguntas de 100. Si te fijás el ranking, las mejores notas son de médicos extranjeros”, relató a Telenoche.
Otra fuente describió comportamientos inusuales durante el examen, como personas que “iban nueve veces al baño en un tramo de cuatro horas”, lo que genera aún más sospechas de fraude en el mismo momento de la evaluación.
Frustración de los que rindieron en regla
Más allá de las irregularidades, lo que más indigna entre quienes se prepararon honestamente es el efecto colateral: sus propios resultados están bajo la lupa. Así lo expresó uno de los jóvenes que obtuvo una de las mejores calificaciones:
“Hace un año que estudio de lunes a domingo, 12 horas por día. En vez de felicitarme por quedar entre los mejores, me dicen que no me creen y que voy a tener que rendir de nuevo”.
Otra postulante lo resumió con bronca: “Se estaban organizando por grupos de WhatsApp para copiarse. Si el examen se filtró, fue porque alguien desde adentro lo permitió. Y si se copiaron en el lugar, es porque no hubo supervisión suficiente”.
Además, varios aspirantes coinciden en un mismo punto: el fraude no habría sido posible sin negligencia institucional. Y por eso piden que se investigue más allá de los estudiantes, para determinar si hubo complicidad o descontrol por parte de las autoridades organizadoras.
El Gobierno anula los resultados y tomará un nuevo examen
En respuesta al escándalo, el Gobierno anunció oficialmente que se anula el orden de mérito y que se tomará un nuevo examen para los 268 aspirantes que obtuvieron más de 86 puntos. Así lo confirmó el vocero presidencial, Manuel Adorni, en conferencia de prensa desde Casa Rosada.
“A raíz de una investigación que relevó resultados sospechosos incongruentes con los antecedentes académicos y promedios de carrera, el Ministerio de Salud dispuso suspender el orden de mérito vigente y convocar a una nueva instancia evaluadora”, explicó.
La denuncia fue impulsada por un grupo de aspirantes y llegó a través de la Universidad de Buenos Aires. En paralelo, también se detectaron movimientos anómalos que habrían encendido las alertas técnicas: puntajes altísimos en candidatos sin antecedentes académicos sólidos y patrones que indicaban una posible filtración previa del examen.
A la espera de definiciones sobre el nuevo cronograma, los aspirantes exigen garantías de transparencia, pero también una reparación simbólica: que el esfuerzo genuino no sea igualado al oportunismo de quienes, según quedó expuesto, pagaron miles de dólares para sacar ventaja.
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