En medio de la discusión sobre la necesidad de una reforma monetaria en Argentina, surgió el proyecto de implementar una nueva moneda llamada Argentum, que se debatiría este año en el Congreso de la Nación con la idea de implementarla el 1 de enero de 2026.
EL LADO B
El lado B de Argentum, ¿la moneda cumplirá su objetivo?
El proyecto para crear el Argentum busca simplificar cuentas, pero genera dudas sobre inflación, costos, confianza y tipo de cambio.
Esta idea la presentó el diputado Ricardo López Murphy, del espacio Republicanos Unidos, el 02 de julio pasado. El Argentum le quitaría tres ceros al peso argentino, la moneda de curso legal actual.
Aunque sus promotores destacan ventajas como la confiabilidad y una mayor facilidad en las operaciones, surgen dudas sobre los posibles riesgos que acarrearía.
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Falta de credibilidad en la moneda
Algunos de los problemas que surgen del Argentum es que no se sabe hasta qué punto puede resolver los problemas del peso. Cambiar de moneda no implica que surja la confianza sin una política económica clara detrás que la apalanque.
De todas maneras, el proyecto de López Murphy plantea: "Eliminar ceros de la moneda no resuelve problemas económicos de fondo, pero sí es una herramienta técnico-administrativa que permite ordenar el sistema monetario, simplificar cuentas, evitar errores y reforzar la confianza de la gente en el dinero que usa todos los días, sin afectar el poder de compra ni los derechos adquiridos".
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Dolarización de facto
En Agentina, el último cambio de moneda fue en 1992, cuando se pasó del Austral al Peso Argentino, con la diferencia de que en ese momento se le adjudicó un precio fijo con respecto al dólar (uno a uno), cuestión que no estaría incluida en el Argentum. "Esta propuesta sigue la misma lógica (del cambio del Austral al Peso), proponiendo sacar tres ceros a través de la creación de una nueva moneda legal, el ‘Argentum’, sin modificar el valor real de bienes, servicios, contratos u obligaciones”, señala el documento presentado en el Congreso.
Sin embargo, los argentinos están muy conectados con el tipo de cambio respecto al dólar, por lo que al cambiar una moneda fluctuante por otra del mismo estilo no genera una modificación en la percepción de la población, como sí lo hizo el peso durante la convertibilidad, cuando el cambio de moneda implicaba un ancla cambiaria. Una vez más, falta una política detrás para que el Argentum genere confianza o algún otro incentivo.
Esto se suma a la promesa de campaña del presidente Milei de dolarizar la economía, cosa que no sucedió hasta el momento por la imposibilidad práctica de realizarlo y las consecuencias negativas que generaría, demostrado por casos similares en la región.
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Costos de implementación
Algunos objetores señalan que el cambio sería insuficiente, ya que no implica un plan económico detrás del cambio de moneda, sino simplemente una cuestión “de maquillaje”. Y aunque sí se destaca la quita de ceros de los precios para facilitar los pagos y las operaciones contables, el cambio de moneda tiene un alto costo de impresión de nuevos billetes, de reducción del uso del peso argentino hasta dejarlo fuera de circulación, que se estipula a fines de junio 2026, y cambios de sistemas operativos y contables de organismos estatales, empresas privadas e instituciones.
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Inflación y devaluación
Cambiar de moneda sin una política económica detrás no implica ni mayor seguridad ni mayor valor de la moneda. El uso de Argentum por sí solo puede terminar en inflación y devaluación tal como si se continua con el peso argentino.
"El contexto actual requiere estabilidad y confianza para que la economía crezca. Por eso, la creación del ‘Argentum’ se plantea como una medida técnica, que respeta los derechos adquiridos y busca mejorar el funcionamiento del sistema monetario argentino", concluye el proyecto. ¿Funcionará?











