DILEMA 2016

El Gran Bonete: El mayor gasto público no llega al salario ni al consumo ni a las fábricas, ¿quién lo tiene?

El panorama cotidiano es inentendible para el común de los mortales y muy confuso para los legos que deberían explicárselo a los lectores que están dispuestos a dedicar un rato frente al papel. Cierra un año en el que empieza a reaparecer una cantidad de dólares escabullidos de la vista de las instituciones que cualquiera imagina que podría ser útil para darle un envión a la desanimada economía del ajuste macrista. El gobierno emite a todo vapor billetes, deudas, promesas, para cubrirla de parches sociales, laborales, de subsidios, que a nadie alcanza pero que hacen recrudecer el clima de protesta, aunque se diga que se haga todo para alejar los riesgos de un estallido de fin de año. Si antes al electorado se lo corría con un eventual regreso del neoliberalismo, ahora lo asustan con el populismo, a lo que un poderoso medio prooficialista como Clarín le agrega “el Báez nuestro de cada día” para repiquetear ante la opinión pública que la corrupción se termina llevando todo.

Hay días, y no son pocos, que los medios gráficos que tienen la misión de informar a la población sobre lo que sucede en forma seria y veraz sobrevuelan, como que queda documentado en ediciones impresas, por estratósferas inalcanzables para el lector común. Este lunes 21/11 ha sido uno de ellos.

Los especializados en economía estuvieron de parabienes al resolver la portada de la jornada siguiente al inanimado, para los mercado, fin de semana, porque tenían cantado el tema: el cierre para depositar el efectivo del blanqueo y el margen para seguir tribulando sobre el consumo que no reacciona, ni siquiera el índice de compras de fin de año por más que se le carguen bonos compensatorios, o aguinaldos aliviados de deducciones por el impuesto a las ganancias. Al haber mucha plata en circulación pero muy poca volcada al giro comercial, no se generan suficientes pedidos a fábrica para reposiciones, con lo que las máquinas siguen paradas y los trabajadores en estado de alerta en sus bolsillos, sin saber si en las próximas movilizaciones de protesta conjuntas entre las CGT´s y las organizaciones sociales se alinearán en las columnas de los ocupados o en las de los desocupados.

Aunque en ninguna portada figure, los números de la actividad automotriz del año darían para una tesis aspirante al Nóbel: se patentaron más vehículos 0 Km, salieron muchos menos de las terminales y se venden cada vez menos usados. Este verdadero aquelarre justo afecta a una de las industrias que más mano de obra ocupa y a un “bien”, como les gusta llamarlo a los que se queman las pestañas con las ciencias económicas, que en los balances es de capital y en la vida cotidiana es de consumo.

Los clasificados como diarios de interés general no tuvieron en este arranque de semana demasiadas opciones: Clarín volvió a sus obsesivos enfoques de la realidad a través del turbio prisma de la ex, Cristina Fernández de Kirchner, o en el caso puntual de la fecha, del inefable Lázaro Báez, a quien entre las tasaciones judiciales y mediáticas pronto veremos en los rankings de Fortune.

La Nación, en cambio, eligió otra obsesión política, la de volear dinero como si fueran semillas para evitar que se repita un fin de año tétrico como otros ya vividos, sobre todo de nefastas consecuencias como cuando tocó estar a un presidente no peronista en la Casa Rosada.

Si en el gobierno hubieran visto la tapa de Página/12, tal vez replantearía este rapto de generosidad monetaria que significa la indiscriminada inyección de M1 (como gustaría llamar a los billetes el titular del BCRA, Federico Sturzenegger) a estatales, beneficiarios de planes sociales y empleados privados. Según refresca el periódico “progre”, ya desde abril los monjes de las finanzas públicas le venían soplando al oído a su jefe que la fábrica de moneda estaba conectada a las dichosas Lebacs (Letras del BCRA) heredadas de Alejandro Vanoli y predecesores, pero multiplicadas por la nueva conducción, aunque con cara de asco, y la tubería desembocaba en la rentabilidad de los banqueros, que Página/12 estima en 57.000 millones, 44% más que el año pasado. Esa hipotética ganancia no se derrama en el consumo, ni en la inversión, ni en el blanqueo sobre cuyo resultado parcial en el cierre de hoy los especialistas dividen sus estimaciones: US$ 7.000 millones para Ámbito Financiero y 8.000 millones según El Cronista Comercial, sin que siquiera queden al alcance de la receta de gravar la renta financiera que aparece en todas las propuestas redistributivas.

Si se quisiera adaptar un entretenimiento tipo el Pasapalabras de Iván de Pineda que emite Canal 13 a un Pasanúmeros, la diferencia de cálculos sobre el blanqueo podría cubrirse con las costillas que a ojo de buen cubero le cuenta Clarín a uno de los presos “heredados” de nombre bíblico, Lázaro. La otra es Milagro.

De todos modos, Ámbito recuerda que hay repechaje, porque el gobierno se concentrará en rastrear los bienes no declarados.

La Nación rescata en la grilla de títulos una renovada y más apocalíptica profecía del ex ministro de Economía de Néstor Kirchner y guía sino espiritual por su veteranía, materialista, del Frente Renovador, Roberto Lavagna: “Este modelo de ajuste y deuda termina en un colapso”. Dado el paralelo que había trazado con el de la dictadura militar, capitaneado por uno de los nominados como “patrón del mal” entre los economistas, José Alfredo Martínez de Hoz, y aceptando imaginar por un momento que los consumidores asuman el rol de los desaparecidos de entonces, sería de esperar que no nos estrellemos en otra guerra como la de Malvinas. Una mente creativa como la de Javier González Fraga dibuja un túnel como el del tren fantasma, en el que se iluminan, en una de las curvas que representa al 2018, los populistas. Un carrito al que los inversores, espantados, no quieren subir ni locos, temor que el proyecto de emergencia social que los K pasaron victorioso por el Senado y ahora se tratará, aunque con pocas chances en Diputados, atiza en esa alucinante fogata de cuyas cenizas se supone que emergería un millón de empleos.

Al ritmo de Gilda

En el retiro espiritual que armó para su equipo de gobierno a fin de que los hasta hace poco Ceos no extrañen los rituales empresariales, Mauricio Macri debería hacer montar un tótem y bailarle alrededor, aunque fuese con música de Gilda, a ver si provoca la esperada lluvia de dólares con la que contaba y se retira la de agua que inunda la llamada zona núcleo, restándole divisas y trabajo a los productores que su gestión había logrado conmover.

Si la brujería no le surte efecto, no tendrá más remedio que dejar de concebir la economía como un derrame y buscar alguien menos discursivo que su delfín Marcos Peña pero que se especialice en sintonía fina. Si se acordara de su propia exitosa época de presidente de Boca Juniors, debería convencer a su ego que, mal que le pese, necesita encontrar un Carlos Bianchi que le haga sumar estrellas al escudo de una institución que, parangonándola con la de aquellos tiempos en palabras del inefable “Bambino” Veira, viene de ser un cabaret.

La edición de este lunes 21/11 de BAE Negocios, contra lo que podría imaginarse al provenir de un grupo empresario de pasado kirchnerista, le aporta al gobierno una especie de pronóstico extendido del tiempo como el que ocupa cada vez mayor espacio en los noticieros de la televisión: que después del verano viene la mejora, ”recién” pero viene. La acotación que acompaña señala problemas de gestión para ejecutar las partidas presupuestarias. Entre revisar todas las obras contratadas durante los anteriores gobiernos de Nación, provincias y municipios, sospechadas de constituir un sistema de coimas, y el temor de los nuevos funcionarios de poner el gancho que normalice las tareas, tampoco la inversión pública arranca.

El Cronista Comercial da por perdido el 3er. trimestre y entreabre una puertita de esperanza que casi se le cae de la tapa: que “recién” a fines de 2017 Brasil tendrá un repunte que impactará en Argentina. La UIA no tiene paciencia para esperar tanto y, según el remozado matutino especializado, se apresta a ir a reclamarle también al gobierno, no se sabe si integrándose a la próxima marcha conjunta que organicen las cúpulas de sindicalistas y organizaciones sociales.

A los seguidores de Clarín y a los que no lo son pero atisben la portada de este lunes se les hará agua la boca cuando vean al foto de una pizza de 5 cuadras, aunque haya sido horneada con fines solidarios, lo cual demuestra una vez más que las buenas acciones también pueden ser gratas.

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