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SÍNTOMAS COGNITIVOS

Hallan anomalías en el líquido cefalorraquídeo post Covid

El líquido cefalorraquídeo ofrece pistas sobre la "niebla mental", considerada un efecto secundario post COVID-19.

El hallazgo puede proporcionar información sobre cómo la enfermedad causada por el SARS-CoV-2 puede afectar el cerebro.

Los investigadores del Centro Médico Weill Cornell (Nueva York) tomaron a 32 adultos: 22 participantes tenían síntomas cognitivos y 10 sirvieron de grupo control. Todos habían tenido COVID-19 pero no habían requerido hospitalización.

Tras analizar el líquido cefalorraquídeo de los participantes que dieron su consentimiento para la punción lumbar, encontraron que 10 de 13 participantes con síntomas cognitivos tenían anomalías.

Sin embargo, las muestras de los participantes sin síntomas cognitivos posteriores a la infección por coronavirus eran normales.

Los participantes con los síntomas cognitivos presentaron problemas de funcionamiento ejecutivo, dijo la autora principal Joanna Hellmuth a Medical Xpress.

Se manifiestan como problemas para recordar eventos recientes, inventar nombres o palabras, mantenerse concentrado y problemas para retener y manipular información, así como una velocidad de procesamiento más lenta Se manifiestan como problemas para recordar eventos recientes, inventar nombres o palabras, mantenerse concentrado y problemas para retener y manipular información, así como una velocidad de procesamiento más lenta

La "niebla mental" se considera un efecto secundario post COVID-19, que afectó a alrededor del 67% de 156 pacientes de un reciente estudio publicado este mes.

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Líquido cefalorraquídeo post COVID-19

Los exámenes del líquido cefalorraquídeo revelaron niveles elevados de proteína, lo que sugiere inflamación y la presencia de anticuerpos inesperados que se encuentran en un sistema inmunitario activado.

Algunos se encontraron en la sangre y el líquido cefalorraquídeo, lo que implica una respuesta inflamatoria sistémica, o eran exclusivos del líquido cefalorraquídeo, lo que sugiere inflamación cerebral.

"Es posible que el sistema inmunitario, estimulado por el virus, pueda estar funcionando de una manera patológica no deseada", sugirió Hellmuth.

Los investigadores también encontraron que los participantes con síntomas cognitivos tenían un promedio de 2,5 más factores de riesgo cognitivo, en comparación con los participantes sin síntomas.

Estos factores de riesgo incluían diabetes e hipertensión, que pueden aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular, deterioro cognitivo leve y demencia vascular; y antecedentes de trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), lo que puede hacer que el cerebro sea más vulnerable a los problemas del funcionamiento ejecutivo.

Otros factores incluyeron ansiedad, depresión, antecedentes de consumo excesivo de alcohol o uso repetido de estimulantes y problemas de aprendizaje.

"Si las personas nos dicen que tienen nuevos problemas de pensamiento y memoria, creo que deberíamos creerles en lugar de exigirles que cumplan con ciertos criterios de gravedad", opinó Hellmuth.

La investigación se publicó ayer 18 de enero en Annals of Clinical and Translational Neurology.

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