LATINOAMÉRICA

ENTRE LAS CUERDAS

Bolsonaro: ¿la calma que antecede al huracán?

Un nuevo año está por comenzar y el líder brasilero debe analizar por demás las decisiones a tomar ya que van a ser estas las que resulten en un proceso de destitución o, por el contrario, en una posible reelección en 2022.

El líder brasilero llegó en enero de 2019 al poder con una gran fuerza política después de haber sido elegido por más del 55% de los votantes. Según una encuesta publicada por el periódico Folha de Sao Paul, la tasa de aprobación del gobierno de Jair Bolsonaro es la más alta desde el inicio de su mandato, siendo del 37%. A pesar del pésimo manejo de la pandemia por el coronavirus, el presidente ha sabido aprovechar esta crisis haciendo hincapié en la primacía de la economía por sobre la salud.

Sin embargo, a Bolsonaro le depara un futuro bastante oscuro. A diferencia de sus antecesores, quienes incrementaron sus números de alcaldías gobernadas por sus partidos luego de asumir, el presidente brasilero no supo aprovechar las elecciones municipales del pasado mes de noviembre para reforzar su estructura territorial.

Luego de haberse alejado del partido que lo llevó al poder, el Partido Social Liberal (PSL), el jefe de estado no tuvo la capacidad necesaria para formar una nueva agremiación y no quedar, de ese modo, en una posición de fragilidad ante los partidos de derecha y centro de derechas que lograron imponerse en estas últimas elecciones. Desafortunadamente para Bolsonaro, las principales ciudades del país quedaron fuera de lo que se denomina como “bolsonarismo”. La oportunidad que se le presenta al presidente es unirse a un partido centrão, el cual controla dos tercios de las bancas del Congreso. Es así que ganaría un fuerte apoyo institucional pero, por otro lado, sus partidarios anti-parlamentarismo se alejarían.

No debe pasar desapercibido el grave contexto sanitario en el que se encuentra el país latinoamericano. Siendo el tercer país con más casos confirmados por coronavirus y el segundo con mayor cantidad de muertos, superando a China, Brasil todavía no tiene una fecha prevista para empezar a vacunar a su población y  el presidente Bolsonaro se rehúsa a comprar la vacuna Coronavac, de origen chino que se está produciendo en su país. Esto llevó a que João Doria, gobernador de San Pablo y principal adversario político, presente una campaña de inmunización para su estado prevista para el 25 de enero del próximo año, aumentando así su imagen positiva como potencial candidato a la presidencia en 2022. Bolsonaro está entre las cuerdas. En caso de tomar la decisión de comprar la Coronavac, esto no sería visto con buenos ojos por parte de su electorado más radical y anti-chino.

En suma, el desempleo en Brasil alcanzó un record histórico en noviembre del corriente año. De acuerdo con el estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE), 14,1 millones de personas se encuentran sin trabajo, el 14,6%. La tasa de desempleo subió en 10 de los 27 estados brasileños y se mantuvo estable en los demás. Como consecuencia, el gobierno decidió adoptar la ayuda de emergencia, correspondiente a 600 reales al mes (98 euros). Gracias a esto, 50 millones de brasileños no se vieron ahogados por la crisis que ocasionó la pandemia y aumentó la popularidad del presidente entre los más pobres. Sin embargo, Bolsonaro anunció que a finales de año esta ayuda se retiraría.

Por último, el líder brasilero se vio afectado en primera persona por las elecciones presidenciales de USA que le concedieron la victoria al demócrata Joe Biden. Consecuentemente, Bolsonaro perdió al aliado más importante en el escenario internacional, Donald Trump.

El objetivo primordial que tiene el presidente brasilero es evitar cualquier proceso de destitución y, lograr de esta manera, la reelección en 2022, por lo que debe calcular de sobremanera cualquier decisión a tomar en estos cuatro planos.