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Y no, Merkollande no es Merkozy

Se terminaron las cumbres europeas de resolución automática. Este miércoles (23/05), los líderes de la UE han fijado nuevas prioridades para la agenda de crecimiento que aprobarán en la cumbre de junio, en una encuentro informal que ha servido para constatar la ruptura del eje franco-alemán en torno a los eurobonos y el consenso para abrir una nueva etapa en la unión monetaria.

 

CIUDAD DE BUENIOS AIRES (Urgente24). Finalmente se constató, se escenificó. Merkollande no es Merkozy. Con la llegada de la crisis, la relación entre los líderes de los pilares de la UE, Angela Merkel por Alemania y Nicolas Sarkozy creció tanto que en la UE apenas había margen para el debate. Cumbre tras cumbre, el resultado se conocía de antemano porque el eje franco-alemán imponía su ley de austeridad a ultranza. 
 
Esa situación parece haberse dejado atrás desde este miércoles (23/05) donde la confusión reinaba en Bruselas. Por primera vez en 2 años, Berlín y París acudieron a un encuentro del máximo nivel sin una agenda consensuada. El distanciamiento provocó una fractura evidente en el seno de la Unión por la aprobación de los eurobonos, considerados tanto el “bazuca” para terminar con la crisis como el nuevo objetivo vital de Europa.
 
Mas allá del cambio de roles que parecen haber experimentado distintos jefes de estado y gobierno europeo, la cumbre informal europea no trajo muchas novedades. Sin tomar resoluciones de fondo salvo la no emisión inmediata de eurobonos o project bonds, apenas si pasaron revista a la agenda del corto plazo para Europa. 
 
Entre ellas, los llamamientos de Mariano Rajoy, quien insistió en la necesidad de colaboración del Banco Central Europeo (BCE) para garantizar liquidez y sostener las deudas públicas. En contra de lo previsto, el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, no hizo ningún guiño durante su rueda de prensa a las peticiones de Rajoy, y el máximo responsable de BCE, Mario Draghi, no dio ninguna indicación sobre una posible actuación de la institución como demanda una España acosada en los mercados.
 
Eso sí, aseguró que el Banco continuará haciendo "todo lo que sea necesario" para salvaguardar la estabilidad de la zona del euro y apuntó a vías alternativas para disponer de liquidez.
 
En este contexto, y aunque era de prever, la diferencia expuesta por la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, en torno a la posible emisión de deuda común en la eurozona fue el gran centro de atención de la cumbre.
 
Las diferencias en el doble motor europeo tienen un responsable claro: Hollande. El flamante nuevo presidente francés se estrenó ayer en una cumbre en Bruselas. Y lo hizo de manera frontal: reclamó la unificación de la deuda europea para tranquilizar definitivamente a los mercados. Sabía que la propuesta es un auténtico tabú para Alemania, pero abogó por poner todas las opciones “sobre la mesa” sin caer en el enfrentamiento. Hollande, que también mira de reojo a las elecciones legislativas galas del mes próximo, siguió al milímetro el enfoque que se le había dado a la cita. 
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El líder galo no solo mostró su autoridad con los eurobonos. También exigió sin ambages que Europa se mueva ya para impulsar el crecimiento y no solo confíe en el éxito “a largo plazo de las reformas estructurales”. “Lo que digo es que hay que actuar de inmediato porque de lo contrario no alcanzaremos los objetivos de déficit y se crearán dudas en los mercados”, auguró. No lo mencionó explícitamente, pero en Bruselas reapareció una idea por la que ya peleó Sarkozy. Se trataría de otorgar una licencia bancaria al fondo de rescate, lo que le permitiría contar con recursos casi ilimitados a través del BCE. De esta manera, se podría calmar finalmente a los inversores convenciéndolos de que la Eurozona se defenderá con todas sus armas.
 
El mandatario galo aseguró que no ha estado solo en la defensa de los eurobonos y que a diferencia de él, Merkel no considera la mutualización de la deuda como un elemento de crecimiento, sino con la perspectiva a largo plazo de integración.
 
"Yo tengo otra concepción. Son la ocasión de mutualizar una deuda no pasada sino futura, para que los países puedan acceder más fácilmente a la financiación en el mercado", recalcó.
 
Merkel, quien admitió esas diferencias con Hollande, cree que los eurobonos no contribuyen a apuntalar el crecimiento y que los tipos de interés unificados que generó la introducción del euro no han contribuido a mejorar la competitividad en todos los Estados miembros.
 
Pese a esas discrepancias en el eje franco-alemán, hubo un "consenso general" sobre la necesidad de "elevar el área de la moneda común a un nuevo nivel", es decir fortalecer la unión económica para hacerla más acorde a la unión monetaria.
 
Van Rompuy preparará las bases y el método para esa transformación de cara a la cumbre del 28 y 29 de junio junto a los presidentes del BCE, de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker.
 
Por ahora no se descarta ninguna vía para proceder a esa mayor integración entre las economías del euro.
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"Haremos todo lo que tengamos que hacer en el marco de los actuales tratados", señaló el presidente del Consejo Europeo, quien no descartó ir más allá y recordó que la UE cuenta con vías amplías a su disposición, como podrían ser nuevos tratados intergubernamentales.
 
El político belga subrayó que por ahora es "demasiado pronto" para entrar en detalles, aunque citó los eurobonos como un ejemplo de los instrumentos que están sobre la mesa de cara a esa reforma a largo plazo del funcionamiento de la eurozona. Otros asuntos que algunos países plantearon, detalló, fueron una supervisión y resolución bancaria más integrada y la puesta en marcha de un sistema común de garantías de depósitos.
 
Para el corto plazo, las recetas de crecimiento de la UE se centran en un aumento del capital del Banco Europeo de Inversiones (BEI), que se pretende aprobar en junio, y en el uso de bonos para financiar proyectos de infraestructura clave. Los "project bonds" eran la segunda opción que traía Hollande a la mesa para mutualizar la deuda europea.  
 
Los líderes reafirmaron además su compromiso de salvaguardar la estabilidad financiera y la integridad de la eurozona.
 
En este sentido, los líderes volvieron a defender que Grecia continúe en el euro y siga recibiendo solidaridad europea a través de la ayuda financiera. Eso si, siempre que el gobierno que salga de las elecciones del próximo 17/06 cumpla con los compromisos contraídos.
 
Para mantener la perspectiva, cabe recordar que ayer (23/05), el tesoro alemán colocó 4.500 millones en títulos a 2 años a un interés del 0,07 %. Estos porcentajes permiten a Berlín obtener fondos de forma casi gratuita frente a las angustias que pasan otros socios como España al subastar sus bonos. En el pulso por forjar un Tesoro común, Alemania goza del respaldo de Austria, Holanda y Finlandia, todos ellos en una saneada posición.
 

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