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Obama recupera un amigo francés

La semana pasada, la Casa Blanca mando un equipo de funcionarios a París a reunirse con los asesores más cercanos de François Hollande. Ahora Obama recibe en Camp David -y en clave intimista- al recientemente asumido presidente recordando que Francia es el aliado más antiguo de USA. Y el más reciente. El objetivo es Merkel.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). George Washington, fue nombrado jefe del ejército americano para combatir a los ingleses y Francia rápidamente se apresta a intervenir apoyando al ejército de las 13 colonias con el fin de restar a Inglaterra gran parte de su poder e influencia colonial. La guerra dura 7 años, hasta 1783, en que se firma la Paz de Versalles. Inglaterra reconoce oficialmente la independencia de USA, en Francia.
 
Casi 230 años más tarde, USA y Francia parecen unirse nuevamente en una nueva cruzada, esta vez contra el “colonialismo de la austeridad” que fomenta la canciller Ángela Merkel en Europa. Atras quedó el deterioro de las relaciones de las épocas de George W. Bush cuando en USA se proponía dejad de decirle "french fries" a las papas fritas para denominarlas "freedom fries" (papas de la libertad" tras el rechazo francés a apoyar la guerra del Golfo. 
 
Hoy el enemigo común es la crisis. Hasta ahora, diferían la manera de encarar la solución. USA, se sabe, pregona y practica la salida de la crisis a base de paquetes de estímulo para la economía, a contramano de Merkel que entiende que sin recortes y equilibrio fiscal, no puede haber genuino crecimiento. Su principal socio europeo Nicolas Sarkozy ha dejado el poder y con ello el teje de alianzas ha recomenzado. 
 
Obama puede encontrar en el nuevo presidente socialista de Francia, François Hollande, un nuevo valioso amigo. En principio, tiene más sintonía que con Sarkozy. 
 
No hay duda que la cumbre del G8 que comienza este viernes (18/05) en Camp David estará dominada por la última entrega de la terrible y fascinante tragedia griega. Obama necesita urgentemente que se estabilice Europa. No vaya a ser que el espiral se escape de control y cruce el Atlántico, especialmente en un año electoral. Con la nueva importación de la crisis del Viejo Continente, bien se puede colar la “oficialitis” que viene tumbando oficialismo tras oficialismo en Europa. 
 
Hollande es aún un tanto desconocido en Washington, si bien la Casa Blanca envió un equipo a París la semana pasada para conocer a sus asesores más cercanos. La sensación es que gustó lo que vieron. Sin duda el trato personal importa y mucho. Pero a Obama le gustan más las ideas que lo protocolar y parecería que Hollande va en el mismo sentido. En la superficie, además, parecen aliados ideológicos.
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La mayoría de los principales líderes europeos con los que Obama ha tenido que lidiar han sido de centro-derecha. Por lo tanto Hollande, viniendo de la centro-izquierda, viene como una bocanada de aire fresco.  La Casa Blanca no es ambigua al momento de apoyar su agenda. 
 
Ben Rhodes, asesor de seguridad nacional, aclaró que es lo que el gobierno está mirando de Europa: 
 
"Hemos visto no sólo en el presidente Hollande, sino tabeen en muchos líderes diferentes dentro de Europa, que reconocen la importancia de perseguir el crecimiento al mismo tiempo que se fijan los objetivos de austeridad, por lo que creo que sienta las bases para un buen dialogo", dijo .
 
Dijo que el mayor énfasis en el crecimiento fue positivo, pero ¿qué quiere decir?
 
"Cosas como un pacto de crecimiento, que la canciller Merkel ya parece haber admitido como necesario, tal vez algún tipo de estímulo para Grecia, por lo que creemos que todos estos son elementos del conjunto de medidas que pueden ayudar mucho a los europeos a salir de la crisis en la que están y contribuir a la recuperación global".
 
Sin duda no será Obama y Hollande contra el resto. Después de todo, Hollande no es el único recién llegado. Esta será también la primer reunión del G8 para el italiano Mario Monti. Monti es visto por Washington como alguien que conduce a su país en una dirección creíble, y que puede ser una fuente de nuevas ideas.
 
Las demandas más vocales para más acción provienen del primer ministro británico, David Cameron. Ha sido muy franco sobre la necesidad de llevar la crisis a algún punto, de una manera u otra. Defendiendo su programa de austeridad, él también está hablando de crecimiento, más "apoyo colectivo y responsabilidad colectiva" y una nueva política monetaria para la zona euro.
 
El presidente Obama, dice la Casa Blanca, quiere proporcionar el liderazgo, y subrayar que es imprescindible que haya una solución global a la crisis.
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Lo hará de una manera bastante agradable, un entorno íntimo. En Camp David el espacio es limitado, con una cabaña por líder y reuniones en torno a una mesa de comedor. Intimista al máximo.  
 
El G-8 solía ser un foro informal para que las principales economías del mundo “se relajasen” como método de mejor encarar los problemas desde otra perspectiva y sin las presiones del minuto a minuto, como una suerte de respiro espiritual, sin agenda o asesores. Obama quiere volver a eso. 
 
En este ambiente íntimo, Angela Merkel, podría encontrase bajo mucha presión, eso si, educada y muy sutil. Pero real y en carne propia. 
 
Los estadounidenses nunca he terminado de comprender el por qué Alemania no ha tomado su consejo y permitido que el Banco Central Europeo se comporte más como la Reserva Federal. Varias veces en el pasado han hecho el argumento solo para ser rechazado. Ahora, con una nueva composición en la sala, volverán sobre el particular. Como muy diplomáticamente lo puso Ben Rhodes: 
 
"Es un reto europeo en la eurozona y va a exigir una solución europea, es lo que siempre hemos dicho”.
 
"Se puede observar las lecciones de nuestra propia crisis en la que se requirió una acción muy enérgica por parte del gobierno para enviar un mensaje a los mercados que íbamos a hacer frente a la crisis, que íbamos a recapitalizar los bancos, que se va a conseguir el crecimiento y se creará empleo".
 
"Lo que podemos hacer es compartir las lecciones de nuestra propia experiencia".
 
No habrá que esperar declaraciones finales tras la reunión. Probablemente no haya nada calificable como “noticia”. Después de todo, es una reunión de amigos. Bueno, casi todos amigos. Se cocinará en Camp David, pero la solución deberá surgir de la próxima cumbre europea la semana entrante. 

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