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PUTSCH DE MÚNICH

Derrota de Adolf Hitler, inicio de Mein Kampf

8 y 9 de noviembre de 1923, Putsch de Múnich, intento de Adolf Hitler de tomar por asalto el poder en Baviera para organizar una marcha sobre Berlín.

Putsch de Múnich o Putsch de la Cervecería es el fallido intento de golpe de Estado del 8 y 9 de noviembre de 1923 en Múnich, Alemania, ejecutado por miembros del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP), lo que llevó a prisión a Adolf Hitler y Rudolf Hess, entre otros.

La Bürgerbräukeller era una cervecería muy popular. Hitler había asumido el liderazgo del NSDAP en 1921, partido político que rechazaba las condiciones del Tratado de Versalles de 1919, nada inteligente final de la 1ra. Guerra Mundial impuesto por Francia e Inglaterra.

En septiembre de 1923, Hitler anunció 14 reuniones con dirigentes de la derecha alemana y el primer ministro bávaro Eugen Ritter von Knilling declaró el estado de emergencia.

En 1922 había ocurrido la Marcha sobre Roma, de Benito Mussolini, y Hitler creyó posible imitarla desde Múnich, declarando Estado rebelde a Baviera, para luego avanzar hasta Berlín contra el gobierno de la República de Weimar.

La SA

NSDAP tenía una sección paramilitar desde 1920, organizada por Ernst Röhm, rebautizada Sturmabteilung (SA) en octubre de 1921.

La SA fue una de las organizaciones que participó en la violencia de motivación política en la República de Weimar, cuyo momento máximo fue el asesinato de Walther Rathenau (24/06/1922).

Hitler participaba en las acciones de la SA e inclusive por un choque con la liga independista bávara Bund Bayern und Reich, él fue condenado a 3 meses de prisión en enero de 1922 por atentado a la libertad de reunión y por asalto y agresión pero logró acortar la pena por buena conducta.

Según un informe policial, el NSDAP tenía 35.000 afiliados en Múnich y 150.000 en toda Baviera. La Bund Bayern und Reich contaba por 60.000 pero mejor adiestramiento militar que el NSDAP.

Hitler reforzó la organización incorporando a

  • Julius Streicher, jefe de una organización nacionalista de Franconia,
  • Hermann Göring, quien tomó el mando en 1922,
  • Max Erwin von Scheubner-Richter, y
  • Max Amann, Ernst Hanfstaengl, miembro de la alta burguesía de Múnich, quien aseguró la financiación del partido.
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Adolf Hitler en una gira de 1923.

Adolf Hitler en una gira de 1923.

La coyuntura

La ocupación franco-belga de Renania y del Ruhr por la mora en el pago de las indemnizaciones bélicas impuestas a Alemania en el Tratado de Versalles reforzó la ola nacionalista en general.

Hitler temió perder el liderazgo del rechazo a Versalles y tuvo una actitud contradictoria pero de todos modos el NSDAP aumentó 35.000 afiliaciones entre febrero y noviembre de 1923. Desde entonces se hablaba de que el NSDAP podía provocar un golpe de Estado.

La crisis económica y la hiperinflación favorecieron al NSDAP:

  • el 2 en enero de 1923, un dólar estadounidense equivalía a 17.972 marcos alemanes,
  • pero en agosto ya cotizaba a 4.620.455,
  • en septiembre a 98.860.000,
  • en octubre por 25.260.280.000 y
  • en noviembre a 4.200.000.000.000.

El NSDAP ya era el partido político más importante de Baviera por su rol de catalizador y su capacidad de radicalización y el mejor organizado para movilizar a sus simpatizantes.

Hitler estableció alianzas con otras organizaciones nacionalistas para impedir por la fuerza el desfile de la izquierda durante el 1° de mayo, Día del Trabajo.

El plan fracasó porque la policía impidió la acción de las milicias. Pero había 'mar de fondo'.

Para evitar un alzamiento, el Gobierno bávaro nombró un triunvirato:

  • Gustav von Kahr,
  • Otto von Lossow, y
  • Hans Ritter von Seisser.

El Gobierno de Baviera estaba fracturado y se acumularon las divisiones domésticas. El jefe del Ejército, Hans von Seeckt, acusó al Gobierno bávaro se entrometerse en las Fuerzas Armadas. Se acusó a Von Seeckt de pretender imponer en en Berlín una dictadura "legal" para mitigar la crisis pero no logró consenso suficiente.

Adolf Hitler y Erich Ludendorff habían participado el 1 y el 2 de septiembre en Nuremberg en el 'Deutscher Tag', en el que unos 100.000 paramilitares nacionalistas desfilaron durante más de 2 horas.

Tras el desfile, el NSDAP, la Bund Oberland y la Reichsflagge se unieron, por iniciativa de Ernst Röhm, en la Deutscher Kampfbund (Liga de Combate Alemana), cuyo mando otorgaron a Hermann Kriebel, mientras que la gestión quedó en manos de Max Erwin von Scheubner-Richter y la dirección política en Hitler.

El rumor de una 'marcha sobre Berlín' se extendió el 3 de noviembre.

Von Seeckt comunicó al Ministerio del Interior que él no reprimiría al Ejército bávaro.

Von Kahr declaró que Baviera era la "fortaleza de la germanidad amenazada".

Había negociaciones con los paramilitares Cascos de Acero, de Berlin, para derrocar al Gobierno federal. Pero no hubo acuerdo.

Hitler convenció al general Von Lossow, quien decidió respaldar las acciones del NSDAP.

Hitler se reunió con Friedrich Weber, jefe de la organización paramilitar Oberland, y varios generales. No hubo acuerdo.

Von Kahr, Von Lossow y Seisser se reunieron el 5 de noviembre con los responsables de las milicias nacionalistas Kampfbund, sin la presencia de Hitler. Coincidieron en impedir por la fuerza todo intento de golpe en Baviera, y lo reiteraron el día 8: el derrocamiento debía originarse en Berlín y no en Múnich.

Temiendo que lo abandonasen los paramilitares o que tomaran las delantera las autoridades bávara, Hitler, apoyado por el general Erich Ludendorff, decidió dar un golpe el 9 de noviembre, aniversario de la proclamación de la república en 1918.

Preparó el golpe (putsch) entre el 6 y el 7 de noviembre, se reunió con Ludendorff, Göring, Scheubner-Richter y Kriebel, responsable militar de la Kampfbund: tenían 4.000 hombres para enfrentar a 2.600 policías y soldados, mejor armados y con reservas.

El golpe debía ejecutarse en Múnich, y otras ciudades bávaras: Ratisbona, Augsburgo, Ingolstadt, Núremberg y Wurzburgo.

Los grupos nacionalistas debían apoderarse de

  • las estaciones de ferrocarril,
  • las centrales de telégrafo y teléfono,
  • las estaciones de radio,
  • los edificios públicos,
  • las comisarías,
  • detener a los dirigentes socialistas y comunistas,
  • detener a los sindicalistas.

Hubo más rumores. El general Otto von Lossow ordenó a la Reichswehr aplastar todo intento de golpe de Estado y mencionó específicamente a Hitler como instigador.

Pero el jefe de Policía, Hans Ritter von Seisser, dijo que creía en la palabra del general Ludendorff y no tomó medida alguna.

En cuanto a Von Kahr, creía que Hitler y Ludendorff no actuarían sin advertirle, y solicitó medidas de seguridad discretas y mínimas.

Von Kahr llegó a la cervecería muniquesa Bürgerbräukeller hacia las 19:00 del 8 de noviembre, acompañado de Von Lossow y Von Seisser.

El dispositivo de seguridad era escaso: 12 agentes de la policía criminal en el interior del local, 30 de la policía de reserva en el exterior y otro grupo a varias calles de distancia.

La sala de la cervecería se llenó y las puertas se cerraron a las 19:15, con 3.000 personas cuando llegó Hitler poco después de las 20:00, sorprendido por la afluencia de público frente al local, y pidió a la policía dispersar a los curiosos.

Los primeros camiones con efectivos de las SA llegaron hacia las 20:10.

Von Kahr inició su discurso pasadas las 20:30. Un grupo de hombres armados, encabezado por Hitler quien portaba una pistola, irrumpió en la sala y colocó una ametralladora en la entrada.

Para acallar el bullicio, Hitler disparó al aire: "¡La revolución nacionalista ha comenzado!". Él comenzó a hablar a las 20:45:

Ha estallado la revolución nacional. 600 hombres armados ocupan la sala. Si no se restablece la calma de inmediato, se colocará una ametralladora sobre la galería. El Gobierno bávaro queda destituido y se ha formado un gabinete provisional. Ha estallado la revolución nacional. 600 hombres armados ocupan la sala. Si no se restablece la calma de inmediato, se colocará una ametralladora sobre la galería. El Gobierno bávaro queda destituido y se ha formado un gabinete provisional.

Él dijo que los cuarteles de la Reichswehr y de la policía regional habían sido ocupados y que el ejército marchaba con el estandarte de la cruz gamada. No era cierto.

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Adolf Hitler con compañeros del Putsch de Múnich.

Adolf Hitler con compañeros del Putsch de Múnich.

Hitler llevó a Von Kahr, Von Lossow y Von Seissler a una sala lateral y les explicó que pretendía asumir la presidencia del nuevo Gobierno:

  • Ludendorff —quien no había llegado a la cervecería—, jefe de las Fuerzas Armadas,
  • Von Lossow, ministro de la Reichswehr (ejército de la República de Weimar);
  • Von Seisser, jefe de Policía;
  • Von Kahr, regente de Baviera.

La meta era organizar la marcha sobre Berlín.

El triunvirato y los golpistas negociaron en un ambiente de gran tensión. Aunque no había logrado el acuerdo, Hitler volvió a la sala principal 15 minutos después y declaró que en 10 minutos habría un acuerdo y regresó a la reunión.

Göring fue encargado de mantener el orden. Luego llegó Ludendorff, quien expresó su conformidad con el plan de Hitler:

Se trata de la patria y de la gran causa nacional del pueblo alemán, por lo que no puedo hacer otra cosa que aconsejarles que se se unan a nosotros, colaboren. Se trata de la patria y de la gran causa nacional del pueblo alemán, por lo que no puedo hacer otra cosa que aconsejarles que se se unan a nosotros, colaboren.

Von Lossow, Von Seisser y Kahr aceptaron la propuesta.

Hitler enardeció a los presentes con una arenga contra los "criminales de noviembre".

En el local quedaron como rehenes, por indicación de Hitler a Rudolf Hess,

  • Von Kahr,
  • Von Lossow y
  • Von Seisser.

Se declaró un gobierno provisional. Los cuarteles de la Reichswehr y los de la Policía fueron ocupados.

Pero la desorganización empezó a socavar la operación.

Hacia las 22:00, Ernst Röhm ocupó el Wehrkreis (cuartel general de la región militar) pero demoró 90 minutos en despachar un destacamento a apoderarse de la central telefónica, lo que permitió a las autoridades solicitar auxilio a las fuerzas militares acuarteladas en el resto de Baviera.

Hitler, que confiaba en el apoyo de la Reichswehr y de la población, descuidó la ocupación de la central telefónica, de las estaciones de ferrocarril, de los ministerios y de los cuarteles, que quedaron en poder de las autoridades bávaras.

Hitler salió de la cervecería para tratar de apoderarse de armamento y Ludendorff autorizó a Von Kahr, Von Lossow y Von Seisser a abandonar el lugar y volver a sus casas.

Los 3 se pusieron de inmediato en contacto con el Ejército, la policía y los medios de comunicación para denunciar el golpe de Estado.

El 3er. batallón de las SA tenía 3.000 fusiles en el monasterio franciscano de la plaza de Santa Ana, pero casi no intervino.

Los paramilitares de la Oberland, no neutralizaron el cuartel del 19no. Regimiento de Infantería, donde se refugiaron Von Kahr, Von Lossow y Von Seisser para hablar por todas las radios alemanas durante la madrugada. Tampoco bloquearon el de ingenieros.

La mayoría de los cadetes de la escuela militar de infantería se sumaron al golpe, pero no la 7ma. División.

Von Lossow movilizó a varias unidades del Ejército bávaro.

Al amanecer del 9 de noviembre, la situación no era la prevista. Las fuerzas armadas y la policía se mantenían leales a las autoridades. En el resto de Baviera los conatos de rebelión habían fracasado rápidamente o ni siquiera habían llegado a producirse.

Todo se concentraba en Múnich. Cerca del mediodía, Hitler y Ludendorff, convencidos de que la Reichswehr no dispararía al 'estratega de la Guerra', reunieron a 2.000 partidarios y se dirigieron hacia el centro de la ciudad.

Una multitud aclamó a la columna, que logró desbaratar una primera barrera policial en el puente sobre el Isar.

Sin embargo, una vez arribada la marcha a la entrada de la Odeonsplatz, justo a la altura del monumento a los generales alemanes de las guerras patrias se encontraron con un grupo de policías que les bloquearon el paso.

Ambos grupos de hombres armados quedaron frente a frente durante unos segundos, hasta que de pronto sonó un disparo y comenzó un tiroteo. Hitler y Göring fueron heridos. Nunca se supo quién disparó primero. Entre los fallecidos, 5 de la Stosstruppe, guardia del Führer, más tarde rebautizada SS.

Hitler se refugió en casa de un amigo, Putzi Hanfstaengl, donde dicen que planificó suicidarse, pensando que sería fusilado. Pasó 2 noches escondido en el ático y a la 3ra. noche, llegó la Policía y lo llevó a la prisión de Landsberg, donde supo que iba a ser juzgado por alta traición.

"El putsch de la cerveceria"

Consecuencias

Sin embargo, Alemania iba hacia el nacionalismo: tanto los fiscales como los jueces simpatizaban con los acusados. Se evitó que algunos testigos cruciales declarasen y se dejaron de presentar algunas pruebas fundamentales.

Hitler asumió la total responsabilidad del pronunciamiento:

No he acudido ante el tribunal para negar nada ni evitar mis responsabilidades. [...] [Este golpe] lo he llevado a cabo solo. En última instancia, soy el único que lo deseaba. Los demás acusados únicamente han colaborado conmigo al final. Estoy convencido de no haber deseado nada malo. Cargo con la responsabilidad de todas las consecuencias. Pero debo decir que no soy un criminal y que no me creo tal, todo lo contrario. No he acudido ante el tribunal para negar nada ni evitar mis responsabilidades. [...] [Este golpe] lo he llevado a cabo solo. En última instancia, soy el único que lo deseaba. Los demás acusados únicamente han colaborado conmigo al final. Estoy convencido de no haber deseado nada malo. Cargo con la responsabilidad de todas las consecuencias. Pero debo decir que no soy un criminal y que no me creo tal, todo lo contrario.

3 días después, Hitler y otros conspiradores fueron arrestados, acusados de traición. Otros escaparon a Austria.

Las oficinas del NSDAP fueron cerradas, y su periódico, el 'Völkischer Beobachter' (El Observador del Pueblo), fue secuestrado y prohibido.

Hitler fue tratado con clemencia: condenado a 5 años de prisión, cumplió sólo 9 meses y se le permitió recibir visitantes.

Hitler evitó la deportación a Austria, prevista en la Ley de Protección de la República que, según los jueces, no debía aplicarse a un hombre como Hitler "que piensa y siente como alemán".

El tribunal justificó la clemencia argumentando que a los golpistas "los había guiado un espíritu puro de patriotismo y la voluntad más noble".

El NSDAP fue prohibido el 9 de noviembre.

Ludendorff fue absuelto.

Ernst Röhm y Wilhelm Frick fueron liberados.

Göring se hizo adicto a la morfina y otras drogas por la herida de bala en una pierna y el tratamiento que recibió.

Sin embargo, ilegalizado, sin jefe, con una dirección interina confiada a Alfred Rosenberg, privado de autoridad, desgarrado por disensiones internas entre fracciones encabezadas por Ernst Röhm y Julius Streicher, el NSDAP sufrió una decadencia y estuvo a punto de desaparecer.

A partir de entonces, Hitler se enfocó en crear un partido de masas para intentar hacerse con el control de Alemania de acuerdo a la Constitución.

Robert O. Paxton:

El golpe fallido de la cervecería fue sofocado de forma tan ignominiosa por los jefes conservadores bávaros que Hitler se juró no volver a intentar hacerse con el poder por la fuerza. Esto comportaba que los nazis tendrían que respetar, aunque fuese someramente, la legalidad constitucional, si bien no abandonaron del todo la violencia, que era un elemento central de su poder de atracción, ni las alusiones a objetivos más amplios que pretendían alcanzar tras adueñarse del poder. El golpe fallido de la cervecería fue sofocado de forma tan ignominiosa por los jefes conservadores bávaros que Hitler se juró no volver a intentar hacerse con el poder por la fuerza. Esto comportaba que los nazis tendrían que respetar, aunque fuese someramente, la legalidad constitucional, si bien no abandonaron del todo la violencia, que era un elemento central de su poder de atracción, ni las alusiones a objetivos más amplios que pretendían alcanzar tras adueñarse del poder.

Hitler disponía de una celda amplia y amueblada en la prisión de Landsberg, en la que recibió a más de 500 visitantes durante los 9 meses que estuvo preso.

Por sugerencia de Max Amann, dictó a Emil Maurice y a Rudolf Hess su obra que se publicó en 1925: 'Mein Kampf' (Mi Lucha).

Según el historiador Ian Kershaw, el año que debería haber supuesto la desaparición definitiva de Hitler de la política alemana fue por el contrario el de su triunfo absoluto en el movimiento völkisch y el del comienzo de su ascenso hacia el poder en Berlin.

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