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Recuerdo de un equipaje pesado

El gol de la valija que retrasó la victoria de Nacional

La pelota rebotó en un maletín y entró al arco. El resultado del gol de la valija se definió medio año más tarde.

El fútbol uruguayo fue testigo de un hecho insólito un 27 de mayo de 1934. Nacional y Peñarol se enfrentaban en el Estadio Centenario de Montevideo por el título uruguayo de ese año cuando se dio el conocido “gol de la valija”.

Un gol con asistencia de una valija

El clásico uruguayo venía empatado sin goles, hasta el comienzo del segundo tiempo. A los 70 minutos del partido, un jugador de Peñarol lanzó un pelotazo que salió desviado, pasando a un lado del arco tricolor. Ahí, la pelota rebotó en una valija de madera de Juan Kirschberg, el quinesiólogo de Nacional, y volvió a la cancha.

El delantero de Peñarol Braulio Castro aprovechó la confusión para recibir el rebote y meter un gol al arco del Nacional.  Lo que pasó después es realmente confuso porque hay dos versiones: una dice que el árbitro no vio bien por la distancia y validó el gol; otra, que el árbitro nunca cobró el gol e indicó saque de arco.

valija
La pelota rebotó en el maletín del quinesiólogo del Nacional y terminó en gol de Peñarol. Los tricolores se quejaron y tres terminaron expulsados.

Sea como haya sido, los jugadores de Nacional estaban furiosos. José Nasazzi (capitán del equipo), Juan Labraga y Ulises Chifflet fueron los más violentos y terminaron expulsados. El árbitro amedrentado no quiso seguir dirigiendo y se retiró a los vestuarios. Mientras, uno de los jueces de línea terminó suspendiendo el partido por la falta de luz natural (recordemos que el estadio aún no tenía reflectores).

¿Y ahora… cómo sigue la historia?

¿Qué hacer con un partido suspendido, con jugadores expulsados y con 20 minutos restantes? La respuesta: volver a citar a ambos equipos en el mismo estadio para disputar esa última media hora. Pero este nuevo encuentro tuvo algunas particularidades: fue a puertas cerradas, no se contabilizó el “gol de la valija” y Nacional jugaba sin los jugadores expulsados.

El marcador no se modificó en todo el encuentro -llamado “la hazaña de los 9 contra 11”-, ni siquiera en el tiempo complementario de 30 minutos. Como en esa época la definición por penales no existía, el modo de elegir un ganador era con un nuevo partido.

Los minutos restantes se disputaron en la llamada “hazaña de los 9 contra 11” en el mismo estadio. El partido terminó sin goles, por lo que se definió con otro duelo.

La revancha se dio una semana después, y esta vez Nacional contaba con todos sus jugadores. En esta ocasión, Peñarol abrió el marcador con dos goles, pero Héctor Castro les quitó la ventaja con tres goles. El encuentro, que se dio seis meses después del conflicto que inició todo, terminó así 3-2 con victoria tricolor.

En cuanto a la valija, que tantos problemas le generó a este clásico montevideano, hoy es una reliquia que todos pueden visitar. Está expuesta en el museo del Gran Parque Central junto con las dos pelotas que se usaron en los partidos.

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