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PANORAMA

No le alcanza con las Fuerzas del Cielo al presidente testimonial

Los problemas de gestión que vienen de arrastre y estallaron en la última semana exponen la calidad del equipo de un Presidente cada vez más ausente.

Los acontecimientos de los últimos días ponen en entredicho una de las principales convicciones de Javier Milei. El Presidente suele repetir en sus apariciones un axioma en el que deposita su confianza. No se trata de un principio político ni económico, sino religioso. “La victoria en la batalla no depende de la cantidad de soldados sino de las fuerzas del cielo”, reza el pasaje del libro I de Macabeos del Antiguo Testamento que el Presidente repite desde la campaña. Así, Milei estableció que cualquier tarea emprendida por él y su grupo tiene como respaldo final un poder superior, acaso divino, que se impondrá ante la adversidad sin importar de cuánto recurso humano se disponga. Esa convicción, que se convirtió en un credo para los libertarios -incluso para los más nóveles, como Daniel Scioli- entró en un tembladeral. Los problemas de gestión que vienen de arrastre y estallaron en la última semana exponen que al gobierno mileista no le alcanza ese poder providencial “para ganar la batalla” y que sí importan los “soldados”, entendido como los funcionarios que colaboran con la administración del país, no tanto por su cantidad como por su calidad y efectividad.

Milei echó a Nicolás Posse a principios de la semana a pesar de que en los días previos había supeditado cualquier cambio de esa magnitud al desenlace en el congreso de la ‘Ley Ómnibus’, que se votará en el Senado recién el 12/06. Con su salida, que se daba por descontada en la víspera, Posse obtuvo el récord de haber sido el jefe de Gabinete que menos tiempo duró en el cargo desde que se instauró en la reforma constitucional de 1994 si se excluyen los mandatos de emergencia derivados de la crisis de 2001, incluido el de Eduardo Duhalde. De acuerdo a un trabajo de la Universidad Austral, Posse fue ministro coordinador durante 169 días y se encuentra en el fondo de una tabla que lidera Alberto Fernández, quien ocupó ese lugar durante el mandato de Néstor Kirchner y parte del de Cristina Kirchner.

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Los motivos de la salida de Posse no fueron esclarecidos formalmente por la Casa Rosada. De forma insólita, hubo 2 comunicados “oficiales”. El desplazado funcionario primereó con un texto en el que adjudicaba su salida a “diferencia de criterios y expectativas en la marcha del Gobierno y tareas encomendadas”. Cerraba con “Fin.”, lo que fue leído como una chicana al vocero Manuel Adorni, que suele terminar con esa palabra sus intervenciones en la red social X. El despacho emitido por el saliente jefe de Gabinete luego fue borrado. En paralelo la Casa Rosada emitió otro comunicado en el que no especificó razones del desplazamiento y se dedicó a destacar al reemplazante, Guillermo Francos. Tal vez se trate de un detalle semántico menor, pero llama la atención que en el comunicado de Posse se informa que el Presidente le “aceptó la renuncia”, mientras que el de la Casa Rosada se indica que el saliente funcionario “presentó” la dimisión.

Lo que abundan son versiones cuyo origen se ubicaría en el Gobierno. La falta de celeridad en la gestión, de compromiso con las negociaciones de los proyectos en el Congreso y de voluntad para defender al Ejecutivo (nunca dio una conferencia de prensa ni una entrevista y en su informe en el Senado se limitó a leer respuestas que escribían asesores) aparecen entre las explicaciones informales de la expulsión. ¿Es suficiente para que el Presidente le suelte la mano a una persona con la que mantuvo un vínculo desde hace 20 años? ¿Qué fue lo que rompió la confianza? Ahí aparecen los rumores sobre un supuesto uso indebido por parte de Posse del aparato de Inteligencia, con objetivo en otros integrantes del Gabinete. Dejan trascender que la hermana presidencial, Karina Milei, fue blanco de esas presuntas maniobras ilegales. Lo habría sido también la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello. Señalan como prueba una mención que Posse le habría hecho a Pettovello sobre un viaje a Punta del Este que la ministra mantenía en secreto, aunque suene más al resultado de un chisme de pasillo que de una sofisticada maniobra de espionaje clandestino. En cualquier caso, el Gobierno no hizo una denuncia judicial. Francos desestimó las sospechas y las redujo a “rumores”.

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El comunicado emitido por Posse antes de dejar la jefatura de Gabinete.

El comunicado emitido por Posse antes de dejar la jefatura de Gabinete.

El encumbramiento del ministro del Interior como el jefe de sus pares es otro reconocimiento de que con las “fuerzas del cielo” no alcanza para gobernar la Argentina. Con una extensa trayectoria en la política, Francos es un cultor de la ‘rosca’ y el ‘toma y daca’, con sangre de ‘casta’ corriendo por sus venas. Con su ascenso, Milei termina por admitir que su ‘batalla cultural’ tiene un límite infranqueable. Solo con negociación a la vieja usanza -cedió y cedió-, el flamante jefe de Gabinete -que mantiene además el control de la cartera de Interior- logró destrabar en reuniones extra comisión el dictamen para que la ‘Ley Ómnibus’ sea tratada finalmente en el Senado. El purismo del relato libertario que intenta preservar el estratega Santiago Caputo retrocede ante una realidad que demanda otras herramientas. O mejor dicho, las mismas herramientas de siempre. "Se impone el formato más clásico de la política por sobre la idea de que cualquier persona sin experiencia, sin conocer cómo se practica una actividad que tiene un saber específico, puede venir a ejercer ese cargo y hacerlo bien porque tiene una gestión en el sector privado. En esta experiencia no funcionó", observó el analista político Facundo Nejamkis.

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Guillermo Francos. El ministro del Interior ascendió a jefe de Gabinete.

Guillermo Francos. El ministro del Interior ascendió a jefe de Gabinete.

Milei promovió a Francos antes de embarcarse en su enésimo viaje sin agenda de Estado. El Presidente fue a San Francisco, California, para encontrarse con los popes de la industria tecnológica mundial. Se fotografió con Mark Zuckerberg, de Meta (Facebook, Instagram, Whatsapp), y el CEO de Apple, Tim Cook, entre otros. El Gobierno sostiene que se trata de reuniones para seducir inversiones, aunque todo siempre luzca como episodios cholulezcos del Presidente, a quien le advierten por derecha (Miguel Ángel Broda) y por izquierda (Emmanuel Álvarez Agis) que estos multimillonarios tech más que invertir buscan negocios en lugares con baja presión fiscal. Milei les promete todo eso (y quién sabe qué más) para tentarlos a instalar un ‘Silicon Valley’ en estas pampas. A la vuelta, el Presidente pasó por El Salvador para asistir a la jura de Nayib Bukele, que ganó su 2do mandato con casi el 85% de los sufragios, lo que le permite un control absoluto del Congreso (54 de las 60 bancas), una hegemonía de derecha que Milei debe envidiar.

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Milei con Mark Zuckerberg.

Milei con Mark Zuckerberg.

Milei estuvo fuera del país prácticamente toda la semana. Se fue el lunes por la noche y arribaría a Buenos Aires recién este domingo. De los últimos 30 días, el Presidente estuvo 10 en el exterior en actividades sin agenda de Estado, pero con los gastos por cuenta de éste. Este comportamiento derivó en sendas denuncias penales por malversación de fondos públicos. La última fue presentada el lunes por el abogado Daniel Trava, y como no podía ser de otra manera -esto dicho con ironía, o no tanto- quedó a cargo de Ariel Lijo, quien ya acumula “por sorteo” 4 denuncias contra el mandatario que lo postula para integrar la Corte Suprema.

Además de causas judiciales, las reiteradas ausencias del país le generan al Presidente cuestionamientos por el desapego por la gestión diaria que representan. Hubo bromas en las redes sociales sobre si la designación de una persona resolutiva como Francos implicaba que el Presidente cedía el control del Gobierno para poder dedicarle más tiempo a ser “el líder mundial de la libertad” en foros internacionales. El analista político Alejandro Catterberg observó una “disociación” entre esa figura que a Milei le gusta ser y el que debe resolver los problemas de los argentinos, lo hayan votado o no. Jonatan Viale, un periodista próximo al jefe de Estado, reflejó cierta incomodidad que comenzaría a generar en el público oficialista esa disociación que convierte a Milei en un presidente testimonial. "El presidente Milei tiene que estar acá, metido en la gestión. Todo bien con Facebook, con Apple, el Chat GPT, Bukele. Eso está bien. Te quier o acá concentrado en la gestión. Hay demasiados problemas con la gestión cotidiana para un gobierno que no tiene margen para fallar porque prometió ser diferente a la política clásica, chorra y berreta", dijo Viale a modo de súplica en su programa de TN.

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Los viajes de Javier Milei proporcionados por la Subsecretaría de Asuntos Presidenciales al sitio Chequeado.com.

Los viajes de Javier Milei proporcionados por la Subsecretaría de Asuntos Presidenciales al sitio Chequeado.com.

Durante la última estadía en el exterior del Presidente se produjo el desabastecimiento de gas que impactó en las industrias y en el expendio de GNC, que se suspendió en todo el país durante un día entero. La merma respondió a distintos factores que tuvieron que ver con una prematura baja de la temperatura que adelantó la demanda invernal; y con la infraestructura, como la paralización de las obras en plantas compresoras para el gasoducto ‘Néstor Kirchner’ que permitirían aumentar el flujo desde Vaca Muerta. Pero agravó la situación cierta impericia oficial, ya que no se contrató la cantidad de abastecimiento de Gas Natural Licuado (GNL) que es usual en esta época del año, según denunció Julián Rojo, del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA. En la emergencia, Energía salió a buscar un buque de GNL con carga para abastecer al regasificador que está amarrado en Escobar y que es el único en funcionamiento porque el Gobierno decidió no contratar el que operaba en Bahía Blanca. Consiguió uno de Petrobras, que se negó a hacer la descarga al rechazar la carta de crédito con la que se pretendía hacer el pago, lo que obligó a incumplir contratos “ininterrumpibles” para industrias y el GNC. El bloqueo se destrabó gracias a un contacto político con el gobierno de Lula Da Silva, que mantiene una relación tirante con el del Milei. El acuerdo lo anunció la canciller Diana Mondino. Otro triunfo de la política terrenal sobre las “fuerzas del cielo”.

A la crisis del gas le siguió el estallido del escándalo por los alimentos retenidos. En el marco de una causa que instruye el juez Sebastián Casanello iniciada por una denuncia de Juan Grabois, el Gobierno reconoció que había en depósitos de Villa Martelli y de Tafí Viejo (Tucumán) casi 6 millones de kilos de alimentos, una parte con fecha de vencimiento cercana. Casanello le ordenó al ministerio de Capital Humano, que conduce Sandra Pettovello, que informe cómo iba a repartir esa mercadería. Pero la cartera no cumplió, además apeló el fallo para no tener que ejecutar la distribución. El Gobierno sostuvo, por un lado, que se trataba de alimentos bajo auditoría por una supuesta compra irregular por parte del anterior gestión; y, por el otro, que en todo caso se trataba de productos destinados a atender “emergencias” y no para asistencia alimentaria a comedores y merenderos. Pero la aparición de otra denuncia cambió los planes. El portal Data Clave publicó planillas con supuestos contratados en el ministerio de Pettovello mediante un mecanismo de tercerización previsto en un convenio con la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI). Según esa publicación, la maniobra “incluye la contratación de presuntos profesionales sin relación con las áreas de competencia de la cartera social; una retención de entre 10 y 12% de los montos percibidos cuyo significado y destino se desconocen; y una "bolsa neta" y una "cajita", con pesos que se convierten en dólares”. Agrega que mediante ese mecanismo se pagarían “sobresueldos” a funcionarios de Capital Humano.

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La denuncia tomó vuelo al reproducirse en el programa de Jorge Rial en el canal C5N. Ante la difusión, Pettovello mandó a decir que se haría una investigación administrativa y una denuncia ante la Oficina Anticorrupción. Más tarde ese mismo jueves, se confirmaba la salida de Pablo de la Torre, secretario de Niñez, Adolescencia y Familia del ministerio, en los hechos encargado del área social. La denuncia de Data Clave nunca mencionó a de la Torre como un involucrado, sino que apuntaba a Pettovello. El portal citaba fuentes “que conocen a fondo cómo está administrando Pettovello los recursos humanos de sus equipos” que afirmaban que “es usual que les paguen a muchos de ellos sobresueldos facturando honorarios, o que directamente sea esa la forma de cobrar, y sin nombramiento en el estado”. Incluso mencionó a otro informante que aseguraba que “es muy factible que la ministra adorne a sus funcionarios con contratos profesionales para algún amigo o amiga”. Las sospechas recaían en la ministra y sobre un misterioso funcionario, que luego se iba a saber que era Federico Fernández, de la secretaría de de la Torre y al que señalan como el “arrepentido” que reveló la trama. Pero él niega que su exjefe haya actuado de la forma que se le imputa.

Ante la trascendencia de esa información, Pettovello volvió sobre sus pasos, reconoció mala gestión en la administración de los alimentos próximos a vencer, por lo que desplazó a funcionarios del área, y ordenó un operativo con el Ejército para distribuirlos de forma inmediata. El despido de de la Torre quedó asociado a este escándalo, mientras desde el Gobierno evitaban referirse si podían a las sospechas con los contratos, disparando suspicacias. El ahora exfuncionario dice tener “las manos limpias”. Se anticipó una denuncia penal contra de la Torre y en Comodoro Py hacen apuestas sobre si el juez Lijo quedará a cargo.

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Sandra Pettovello junto a Pablo de la Torre, desplazado secretario del área social de su ministerio.

Sandra Pettovello junto a Pablo de la Torre, desplazado secretario del área social de su ministerio.

Milei eligió tanto a Pettovello como a Nicolás Posse por la relación de cercanía que tenían con él. Se trata de 2 figuras sin ningún expertise en las tareas asignadas. Pettovello, a quien el Presidente reconoce como su “mejor amiga”, quedó a cargo de un megaministerio que absorbió las carteras de Salud, Educación, Trabajo y Desarrollo Social, además de la ANSeS, y donde ya renunciaron 12 funcionarios. La ministra abarca mucho y aprieta poco. Quedó demostrado en la polémica de los alimentos retenidos, en la que quedó en offside frente a las organizaciones sociales a las que se enfrenta. Milei defiende a su ministra y destaca de ella su capacidad de “destapar curros”. Nunca por el diseño de programas para mejorar las áreas de su competencia, todas muy sensibles. Pettovello, entonces, funciona más como una auditora que como una hacedora de políticas públicas. Y aún así sus falencias quedan expuestas. El analista político Lucas Romero comentó en la exTwitter: "Entre experiencia en gestión y confianza, Milei optó por gente de confianza para el gabinete, rodeándose de leales e incondicionales y así evitar filtraciones e internas, cediendo expertise de gestión. Bueno, el Gabinete termina espiándose y con denuncias judiciales entre ellos". No se puede dejar todo a las “fuerzas del cielo”.

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