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JUICIO A JUAN GALEANO

Cuando el caso AMIA ocultó los fondos de Santa Cruz

Lun, 25/02/2019 - 2:46pm
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El lunes 25/02 a las 10:30, el ex juez federal Juan José Galeano dirá sus "últimas palabras" ante el Tribunal Oral Federal N°2 -integrado por los jueces Jorge Gorini, Karina Perilli y Néstor Costabel-, en un proceso judicial nacido entre contubernios y presiones para separarlo de la magistratura supuestamente por los delitos de encubrimiento, peculado y privación ilegítima de la libertad en el trámite de la causa iniciada a partir del atentado del 18/07/1994 en la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA). Pero cuyo verdadero disparador fue su negativa a cerrar la investigación sobre los fondos famosos de Santa Cruz.

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Juan José Galeano, próximo a cumplir 61 años, fue denunciado por su actuación en el 'caso AMIA' días después que se negó a cerrar en forma anticipada una denuncia contra el matrimonio Kirchner por el dinero que la provincia de Santa Cruz había recibido a principios de los '90 en concepto de regalías petroleras. 

Al comenzar enero de 2004, durante la feria judicial, cuando Néstor Kirchner preparaba un viaje a España para el final de ese mismo mes reclamó, vía mensajeros, que Galeano lo sobreseyera antes de abordar el avión. Él pretendía mejorar su imagen al visitar a los Reyes y empresarios ibéricos. Y Galeano no acató la orden presidencial, en parte porque aún estaba en período de recolección de pruebas. Su decisión inició a una veloz cuenta regresiva para su despido.

Con el Presidente en contra y sin avales de fuste, en los Tribunales de Comodoro Py nadie le daría un respaldo. Ya se sabe que en Comodoro Py todo es por conveniencia o con el poder de turno, si está sólido; o con la oposición, si hay posibilidades de que llegue al poder. No resultan casuales todas las plagas que acechan a los magistrados y fiscales federales en Ciudad de Buenos Aires, donde la Justicia es un concepto flexible.

Que la situación se descomponía dramáticamente fue evidente cuando el 21/02/2004, en el diario K, Página/12, Raúl Kollman, un periodista que conocía 

** mucho a Galeano,
** bastante al traficante de vehículos irregulares Carlos Telleldin y 
** casi todo sobre el dinero ofertado a Telleldin para que testimoniara sobre los policías bonaerenses involucrados, tal como había quedado demostrado durante su testimonio ante el Tribunal Oral Federal N°3

escribió sobre la soledad que comenzaba a cercar a Galeano:

"Sorpresivamente, los fiscales del caso AMIA, Alberto Nisman, Miguel Angel Romero, Eamon Mullen y José Barbaccia, resolvieron enviar parte de su alegato al Consejo de la Magistratura para que sirva en el proceso de juicio político contra el juez Juan José Galeano. A lo largo de los nueve años y medio de investigación, los fiscales que actuaron en el caso, Mullen y Barbaccia, prácticamente acompañaron al juez sin hacerle cuestionamientos y con una estrategia más bien complaciente. Ahora, tras el escándalo desatado en el juicio oral porque se comprobaron varias irregularidades del juez, los fiscales se alinearon en una ofensiva que probablemente termine con Galeano –ya apartado del caso AMIA– destituido de su cargo de juez.
Los fiscales le enviaron el texto de su alegato al Consejo de la Magistratura y también a la diputada Nilda Garré, la primera legisladora que pidió el juicio político de Galeano. Además, existe una causa judicial, instruida por el juez Claudio Bonadío, a raíz de las denuncias formuladas contra Galeano durante la investigación del atentado.
(...)".

Notable lo de Nisman, quien sin embargo más tarde, mientras fue fiscal especial en el Caso AMIA nunca aportó ni un dato adicional a lo que obtuvo Galeano, evidencia que decidieron soslayar en sus panegíricos tanto el diputado militante PRO y dirigente de DAIA, Waldo Wolff, como los otros diferentes líderes, siempre tan lábiles, de la comunidad judía argentina. 

Pero no fue el estar de turno cuando explotó la bomba en la sede de la AMIA la mayor desventura de Galeano ni asumir un protagonismo excesivo como juez cuando podría haber delegado más responsabilidades en los fiscales sino subrogar el Juzgado N°10, vacante desde la renuncia de Gustavo Literas, donde se tramitaba aquel expediente de los fondos de Santa Cruz. 

Subestimando los límites que Néstor Kirchner estaba dispuesto a romper, Galeano le ordenó al Banco Central de la República Argentina (BCRA), y al Banco Santa Cruz, que le enviaran la información que tenían sobre el manejo de los “Fondos de Santa Cruz”. 

El entonces presidente Kirchner se enteró de inmediato.

El presidente del Banco Central era Alfonso Prat-Gay, años después ministro de Hacienda de Mauricio Macri.

El dueño del Banco Santa Cruz ya era Banco San Juan, controlado por la familia Eskenazi, que poco después recibiría de Kirchner, para depresión de Cristóbal López, el privilegio de ingresar a YPF en sociedad con Repsol, sin poner un centavo.

El BCRA de Prat-Gay respondió a Galeano (quien pedía “un informe” sobre “todas las transferencias al exterior que se encuentran registradas como realizadas por el Gobierno de Santa Cruz durante los años 1994 y 1995, debiendo acompañar copia certificada de dichas operaciones como así también de todo antecedente relativo a las mismas, precisando fechas, montos, destinos como así también entidades y personas físicas participantes”), que sólo contaba "con información vinculada a las operaciones del tipo de las solicitadas que hubieran sido concertadas a partir de la entrada en vigencia del Mercado Único y Libre de Cambios, en febrero de 2002”.

El 01/10/2004, el Banco Santa Cruz respondió a Galeano que tampoco le podía dar información sobre los “Fondos de Santa Cruz” que habían sido girados al exterior.

Pero Galeano ya había renunciado el 14/09/2004. Él había recibido la visita del senador nacional Miguel Pichetto, enviado por Néstor Kirchner a negociar la salida, y a Galeano le fue prometido que si se marchaba voluntariamente ya mismo no habría acusación ante el Consejo de la Magistratura. Luego, tal como hizo en otras ocasiones, Kirchner no cumplió.

En los años en que apenas Urgente24 y muy pocos medios más denunciaban que con los Kirchner la Argentina terminaría en el desastre económico 2015 (así como desde entonces denunció que con Macri acabaría en el aquelarre 2019), Galeano podría ser arrasado sin dificultades.

En definitiva, la soledad local era previsible en un mundillo judicial y periodístico repleto de cobardes. Pero lo más llamativo en Galeano fue la soledad externa. Considerando que durante su instrucción de la causa AMIA él mantuvo una cooperación permanente con los organismos de seguridad e inteligencia de Israel y de USA, sorprendió que no ocurrieron mensajes desde las autoridades competentes en esos países que ratificaran su conformidad con lo actuado.

Sin duda, una mala experiencia que deberían tomar en cuenta quienes sobreactúan por recibir aprobaciones de ambos gobiernos (desde Patricia Bullrich a Fulvio Pompeo).

Galeano fue quien introdujo 'la cuestión de Irán' en la causa AMIA, un enfoque del que nadie se ha apartado aún; y acerca de su actuación acerca de 'la conexión local' no ocurrieron novedades más allá de que, en un escenario político tan diferente al de los años '90, el juicio oral decidiera desprocesar a los policías imputados, comenzando por el ex subcomisario hoy abogado Juan José Ribelli, siempre reivindicado por el periodista especializado en la Policía Bonaerense, Ricardo Ragendorfer.

El lunes 25/02 a las 10:30, Galeano dirá las "últimas palabras" ante el Tribunal Oral Federal N°2 -integrado por los jueces Jorge Gorini, Karina Perilli y Néstor Costabel-, en un proceso judicial nacido entre contubernios y presiones para separarlo de la magistratura, supuestamente por los delitos de encubrimiento, peculado y privación ilegítima de la libertad en el trámite de la causa iniciada a partir del atentado del 18/07/1994 en la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA).

Pero el trasfondo es otro. Por lo tanto, sin duda, un caso que provoca preocupación porque consolida las sospechas acerca del tenebroso estado de las instituciones argentinas.