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CHINA / TAIWÁN

Acusan al Vaticano de priorizar por China, política a moral

La proximidad del Vaticano a China, que se ha distanciado de Occidente, le provoca críticas mayores al papa Francisco.

3 años atrás, Gary Sands anticipó el futuro de China, Taiwán y el Vaticano. En The Diplomat él escribió el 21/09/2018:

Beijing hasta ahora ha cazado con éxito a 3 aliados diplomáticos de la República de China (Taiwán) este año -República Dominicana, Burkina Faso y El Salvador- y algunos temen que Taipei pueda perder a otro pronto. Según se informa, el Vaticano y Beijing se acercan a un acuerdo a fines de este mes para reunir a los católicos de China, que están divididos entre la devoción a una iglesia respaldada por el estado y una iglesia ilegal "clandestina" que es fiel a Roma. Beijing hasta ahora ha cazado con éxito a 3 aliados diplomáticos de la República de China (Taiwán) este año -República Dominicana, Burkina Faso y El Salvador- y algunos temen que Taipei pueda perder a otro pronto. Según se informa, el Vaticano y Beijing se acercan a un acuerdo a fines de este mes para reunir a los católicos de China, que están divididos entre la devoción a una iglesia respaldada por el estado y una iglesia ilegal "clandestina" que es fiel a Roma.

En aquellos días, con Donald Trump presionando pero aún negociando con Xi Jinping, la negociación del Vaticano y China no resultó tan complicada como sí lo es en 2021. Es cierto que ya por entonces provocó debate entre los católicos conservadores vs. el papa Francisco, pero en el marco de un conjunto de disidencias.

El arribo a la Casa Blanca de Joe Biden, el 2do. Presidente estadounidense de religión católica apostólica romana, luego de John F. Kennedy, le permitió al Vaticano imaginar una distensión. En horas más Biden visitará al papa Francisco, intentando retomar el vínculo bilateral vigente en días de Barack Obama, cuando el Vaticano facilitó el entendimiento con Cuba, dinamitado más tarde por Trump.

Sin embargo, en el nuevo escenario global, de distancia ya consolidada entre China y Occidente en general, el vínculo cordial entre el papa Francisco y el presidente Xi Jinping es cuestionado por aliados de USA.

De hecho, China es un tema que quiere llevar al Vaticano el primer ministro de India, el nacionalista Narendra Modi, quien pasa por el Vaticano rumbo a la cumbre de 2 días del G20 en Roma, Italia, antes de volar a Glasgow, Escocia, para asistir a la cumbre COP26 sobre el cambio climático.

Pero Modi, solidario con Taiwán y en permanente tensión con China en la frontera común, no parece en condiciones de interpelar a Francisco porque la persecución de cristianos en India, de parte de grupos comprometidos con las ideas conservadores de Modi, es un tema que denuncian en el Vaticano, y también en Washington DC.

¿Podría Francisco intermediar entre India y China a cambio de avanzar en sus objetivos en China y sus necesidades en India? Parece demasiado ambicioso pero no conviene descartar el intento.

Australia

No obstante, más allá de las elucubraciones surgidas de la cosmogonía jesuita, el vínculo entre China y el Vaticano recibió un duro cuestionamiento en Australia. Ejemplo de esto fue la nota de Paul Kelly en la edición de fin de semana de The Australian:

"El acuerdo del submarino de propulsión nuclear Morrison-Johnson-Biden ha despertado la conciencia religiosa en el corazón de Roma con el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, hablando con la autoridad de la Santa Sede, diciendo que "uno no puede dejar de estar preocupado" por el trato. (...)

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Vaticano envía mensajes a China: el papa Francisco junto a la bandera que impuso el Partido Comunista Chino cuando llegó al poder.

Vaticano envía mensajes a China: el papa Francisco junto a la bandera que impuso el Partido Comunista Chino cuando llegó al poder.

Si bien Parolin ha criticado a AUKUS (N. de la R.: el programa de cooperación por el cual USA, con apoyo del Reino Unido, equipará a Australia con submarinos nucleares), hay otro acuerdo que él ensalza: el pacto de 2018 entre la Santa Sede y el gobierno del Partido Comunista de China sobre el nombramiento de obispos en China. El acuerdo se renovó el año pasado, rechazando la solicitud del (por entonces) secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, de que el Vaticano abandonara el acuerdo.

Más importante que Pompeo es el dinámico cardenal Joseph Zen, ex arzobispo de Hong Kong, un ferviente opositor al acuerdo, quien advirtió a la Santa Sede durante su breve visita a Roma a fines del año pasado que su acción “mataría a la Iglesia” en China. Zen denunció el acuerdo como una traición que puso “el rebaño en bocas de lobos”.

A Zen, que esperó en Roma durante 4 días, se le negó una audiencia con el papa Francisco y los diplomáticos del Vaticano lo marginaron con métodos que recuerdan a China. Francisco se describe a sí mismo como un Papa para los pobres, pero su negativa a ver el Zen fue la de un pontífice que no está dispuesto a escuchar opiniones contrarias. Hay un fundamento, aunque poco convincente, para el acuerdo del Vaticano con Beijing, pero no hay moralidad en su silencio sobre los crímenes de China. (...)".

Dalai Lama

La diplomacia vaticana, que lidera el cardenal Parolin, apunta a reunificar la Iglesia Católica Apostólica Romana en China -hay un culto oficial que responde al Partido Comunista Chino y un culto no oficial que responde al Vaticano-, así como iniciar el intento de recuperación de activos, básicamente inmuebles. Pero hay más repercusiones negativas.

Por ejemplo, la crónica de International Christian Concern que publicó la web Persecution:

Preocupado por las relaciones con China, el Vaticano no invitó al líder espiritual tibetano Dalai Lama a la reciente charla interreligiosa mundial sobre el cambio climático. Preocupado por las relaciones con China, el Vaticano no invitó al líder espiritual tibetano Dalai Lama a la reciente charla interreligiosa mundial sobre el cambio climático.

"El 4 de octubre, aproximadamente 40 representantes de diferentes tradiciones religiosas se reunieron en la Santa Sede para participar en la reunión de un día “Fe y ciencia: hacia la COP26”, antes de la conferencia climática de la ONU. Juntos, hicieron un poderoso llamamiento a los gobiernos para que se comprometieran con objetivos ambiciosos en la próxima conferencia climática de la ONU, mientras prometían hacer su parte para guiar a sus fieles hacia un comportamiento más sostenible.

Mientras que los líderes de otros grupos religiosos importantes que representan el Islam sunita y chiita, el judaísmo, el hinduismo, el budismo, el taoísmo, el jainismo, el sijismo y más estuvieron presentes, el prominente Dalai Lama estuvo ausente.

La decisión de no invitar al Dalai Lama refleja los esfuerzos del papa Francisco por mejorar las relaciones con China. El arzobispo Paul Gallagher, secretario de Relaciones con los Estados de la Santa Sede, dijo a la agencia de noticias Reuters que las relaciones del Vaticano con Beijing ahora son difíciles, pero señaló que el Dalai Lama sabe que el Papa lo respeta mucho.

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Dalai Lama participó de la Cumbre Internacional de Libertad Religiosa de 3 días en WDC. “Las tradiciones teístas creen en un creador, mientras que las no teístas, como el jainismo, el budismo, etc., siguen una línea de razonamiento diferente. Pero el mensaje que tienen en común es el de ser amable, honesto y veraz ”, dijo el monje tibetano de 86 años en un mensaje grabado en vídeo desde su casa en la India. “En estos días, hago hincapié en que tenemos que entender que los 7.000 millones de seres humanos enteros (vivos hoy) son iguales”, dijo.

Dalai Lama participó de la Cumbre Internacional de Libertad Religiosa de 3 días en WDC. “Las tradiciones teístas creen en un creador, mientras que las no teístas, como el jainismo, el budismo, etc., siguen una línea de razonamiento diferente. Pero el mensaje que tienen en común es el de ser amable, honesto y veraz ”, dijo el monje tibetano de 86 años en un mensaje grabado en vídeo desde su casa en la India. “En estos días, hago hincapié en que tenemos que entender que los 7.000 millones de seres humanos enteros (vivos hoy) son iguales”, dijo.

Sin embargo, en respuesta a Radio Free Asia (RFA), Ngawa Tsegyam, secretaria de la Oficina del Dalai Lama, negó que el Vaticano se hubiera acercado a su Oficina para comunicar el asunto.

El representante de la Oficina del Tíbet en Taiwán, Kelsang Gyaltsen Bawa, también dijo a RFA: “Si no invitar al Dalai Lama de Santidad a participar daría como resultado la misericordia hacia los católicos, las iglesias en las casas y el budismo por parte del Partido Comunista Chino (PCCh), sería ser digno. Sin embargo, el PCCh nunca dejará de tomar medidas enérgicas contra la religión dentro de sus fronteras".

Kelsang Gyaltsen criticó que el Vaticano no se atreva a decir No a un régimen autoritario y se inclina ante el PCCh, que va en contra de los valores de la Santa Sede y es perjudicial para la reputación del Papa Francisco."

Taiwan

En esa línea de cuestionamiento a la diplomacia vaticana de condescendencia hacia China, y cuyos logros son escasamente verificables, Ed Condon escribió en la web católica estadounidense The Pillar, acerca de lo insostenible de la estrategia del Vaticano:

"(...) Durante los últimos meses, la República Popular de China ha aumentado la presión militar sobre la República de China, tal como se conoce oficialmente a Taiwán, organizando simulacros de ejercicios de invasión; paseos militares alrededor del espacio aéreo taiwanés y marcando la retórica nacional en torno a la idea de una reunificación forzosa.

Financial Times informó que China había probado un sistema de misiles hipersónicos que podría resultar un elemento disuasorio definitivo contra la intervención militar estadounidense en caso de una invasión.

La Santa Sede, obviamente, no tiene ningún interés en el cálculo militar en torno a la posibilidad de la anexión taiwanesa. Pero como el único actor internacional importante con relaciones formales con Taiwán, y a la vez un acuerdo importante con China continental, el Vaticano tendría que decidir cómo reaccionar y, al hacerlo, podría enfrentarse a un complicado cálculo diplomático.

La Santa Sede ha reconocido al gobierno de Taiwán desde 1942 y ha mantenido una embajada en Taipei desde entonces. Por otro lado, el Vaticano no ha tenido presencia diplomática oficial con Beijing desde 1951, cuando la Iglesia fue expulsada oficialmente del continente por el gobierno comunista.

Desde entonces, la reapertura de China ha sido un objetivo del servicio diplomático del Vaticano, probablemente a la par del deseo de Beijing de una "una China" reunificada con Taiwán. El deseo de la Santa Sede de normalizar la vida católica en China llevó al controvertido acuerdo entre el Vaticano y China de 2018 sobre el nombramiento de obispos y el registro estatal del clero, destinado a traer estabilidad a la Iglesia católica clandestina que enfrenta el cisma de la comunión con la Asociación Católica Patriótica China controlada por el Estado. Desde entonces, la reapertura de China ha sido un objetivo del servicio diplomático del Vaticano, probablemente a la par del deseo de Beijing de una "una China" reunificada con Taiwán. El deseo de la Santa Sede de normalizar la vida católica en China llevó al controvertido acuerdo entre el Vaticano y China de 2018 sobre el nombramiento de obispos y el registro estatal del clero, destinado a traer estabilidad a la Iglesia católica clandestina que enfrenta el cisma de la comunión con la Asociación Católica Patriótica China controlada por el Estado.

Si bien incluso el Papa Francisco ahora ha admitido que los beneficios de su acuerdo con el gobierno continental son tenues, el Vaticano se ha comprometido a fortalecer las relaciones con Beijing, incluso hasta el punto de permanecer en silencio sobre la campaña genocida contra el pueblo Uigur en Xinxiang.

Incluso cuando las acciones del gobierno de Beijing afectan directamente los intereses de la Iglesia o el bienestar de los católicos, tales como la desaparición y el acoso del clero continental o la represión de los derechos civiles en Hong Kong, la Santa Sede ha mantenido silencio sobre las acciones de China. Los críticos han advertido que el silencio está socavando su credibilidad moral en el escenario mundial, mientras que los partidarios del acuerdo con China dicen que estabilizar la vida católica en China es un objetivo que vale la pena hacer concesiones.

Papa Francisco y el cardenal Pietro Parolin, ex nuncio en Venezuela y con experiencia en negociaciones con China.
Papa Francisco y el cardenal Pietro Parolin.

Papa Francisco y el cardenal Pietro Parolin.

El principal diplomático del Vaticano, el arzobispo Paul Gallagher, dijo en junio que si bien las preocupaciones por los derechos humanos en Hong Kong son "obviamente el objeto de preocupación" para la Iglesia, los diplomáticos del Vaticano "aún no están convencidos de que haría alguna diferencia" para hablar en contra de la acción de Beijing en la región.

En este contexto, las posibilidades de cualquier protesta diplomática del Vaticano sobre un posible esfuerzo chino para anexar Taiwán parecen remotas. En este contexto, las posibilidades de cualquier protesta diplomática del Vaticano sobre un posible esfuerzo chino para anexar Taiwán parecen remotas.

Pero vale la pena preguntarse si la estrategia actual de la Iglesia en la región está contribuyendo realmente a la confianza de Beijing: la medida en que China ha sido capaz de reprimir constantemente las libertades civiles y democráticas en Hong Kong, sin repercusiones internacionales, ha sido acreditada por muchos. como envalentonamiento de su acercamiento a Taiwán.

También vale la pena considerar si una toma de posesión de Taiwán por parte de China podría considerarse, tal vez silenciosamente, un desarrollo útil dentro de la Secretaría de Estado del Vaticano.

En el período previo a la renovación del acuerdo entre el Vaticano y China el año pasado, figuras del gobierno y líderes de la Iglesia en Taiwán reconocieron las especulaciones de que poner fin a las relaciones formales con Taiwán sería una condición necesaria para que el Vaticano restableciera una presencia diplomática formal en Beijing.

En julio pasado, el South China Morning Post citó a un funcionario del Vaticano anónimo diciendo que "Taiwán no debería ofenderse si la embajada en Taipei se traslada a su dirección original en Beijing". Y el Vaticano fue el único socio diplomático de Taiwán que no pidió que se le permitiera participar en las reuniones de la asamblea de la Organización Mundial de la Salud sobre la pandemia del coronavirus. En julio pasado, el South China Morning Post citó a un funcionario del Vaticano anónimo diciendo que "Taiwán no debería ofenderse si la embajada en Taipei se traslada a su dirección original en Beijing". Y el Vaticano fue el único socio diplomático de Taiwán que no pidió que se le permitiera participar en las reuniones de la asamblea de la Organización Mundial de la Salud sobre la pandemia del coronavirus.

Si bien Roma hizo algunos esfuerzos para compensar su frialdad pública hacia Taipei, nombrando a un exvicepresidente taiwanés en la Pontificia Academia de Ciencias a principios de este verano (boreal), se ha vuelto cada vez más claro en qué dirección sopla el viento del Vaticano a través del Estrecho de Taiwán.

En el caso de que China hiciera un esfuerzo real para forzar la reunificación, cualquier condena pública de la medida de Roma probablemente sería tratada por Beijing como un desafío a la soberanía interna de China, con consecuencias potencialmente graves tanto para el acuerdo Vaticano-China como para los católicos chinos.

(...) Pero aceptar sin protestar la anexión efectiva de un aliado formal, uno con el que la Santa Sede tiene una relación única en el escenario internacional, tendría un precio real.

Si bien la Secretaría de Estado ha parecido dispuesta en el pasado a sublimar lo que son efectivamente preocupaciones pastorales con China en sus negociaciones diplomáticas, el silencio público sobre el destino de un socio diplomático no pasaría desapercibido cuando la Santa Sede hizo campaña en organismos internacionales por otros objetivos, como las políticas pro-vida y pro-familia en América del Sur y Europa, por ejemplo.

Si el silencio sobre Taiwán condujo a una relación diplomática más sólida con Beijing, también podría dar la impresión de que todo el trabajo diplomático de la Santa Sede, al final, no está relacionado con sus principios humanitarios.

Una cosa es que la Secretaría de Estado sea acusada de actuar como un actor diplomático pragmático en lugar de una Iglesia, pero otra muy distinta es que se vea que se ha desprendido de los vínculos pastorales y diplomáticos para perseguir una relación política primordial.

En resumen, a medida que el Vaticano continúe comprometiéndose con Beijing, puede encontrar sus otras prioridades y principios en la diplomacia internacional atados a una cadena de perlas."

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