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RELATO DEL HORROR

San Martín de los Andes: Secuestrada y violada por 5 meses

Una mujer de 22 años logró escapar recientemente y denunció a su violador ante la Policía, en San Martín de los Andes. Testimonio del horror.

Una joven de 22 años de San Martín de los Andes fue víctima de un secuestro y violación durante 5 meses. La víctima logró escapar a inicios de este mes, pudo denunciar lo ocurrido, y su secuestrador quedó tras las rejas en prisión preventiva mientras avanza la investigación.

El hombre de 44 años, identificado como Antonio Alberto M., la secuestró durante cinco meses. En ese lapso, la golpeó hasta el cansancio y llegó a violarla hasta tres veces por día. Entre otras aberraciones, la encerró en un baño y la obligó a tomar agua del inodoro.

El hecho se conoció en las últimas horas, luego de que informaran desde el Ministerio Público Fiscal respecto de la formulación de cargos que se pudo oficializar contra el acusado (de 44 años) realizada el domingo pasado. Según se indicó, todo inició en marzo de este año, cuando el hombre secuestró a la joven y logró retenerla -a fuerza de golpes y amenazas- contra su voluntad por cinco meses en su vivienda.

“No recuerdo un caso como éste, en el que haya existido un ensañamiento con la víctima tan brutal. El acusado la obligaba, con una pistola en su cien, a llamar a su mamá para decirle que estaba todo bien para que no fueran a buscarla”, explicó al portal Infobae uno de los investigadores del caso.

El fiscal Maximiliano Bagnat informó en diálogo con La Mañana de Neuquén que la víctima había conocido al acusado en una reunión a través de amigos en común, algunos días antes de quedar secuestrada. Posteriormente, la joven de 22 años se volvió a cruzar con el hombre pero aún sin demasiada interacción, hasta que él la invitó a pasar por su casa una tarde a tomar unos mates.

Una vez en la vivienda, cuando ella quiso retirarse, el hombre cerró con llave las puertas de la casa y la amenazó a punta de pistola para que no se resistiera. Pero ahí no terminaba la pesadilla, dado que bajo amenazas de matar a sus familiares, la violó en reiteradas oportunidades.

Con la violencia y amenazas, el abusador logró doblegar a la víctima a tal punto que la dejó salir en al menos dos ocasiones para buscar ropa, y aún así el temor infringido consiguió que la víctima repitiera las mentiras que su secuestrador le dictó para no levantar sospechas entre su familia. "También la amenazaba con que la estaban vigilando, la tenía paralizada. Estaba totalmente vulnerada y él logró el alejamiento de todos sus contactos", confió el fiscal a dicho medio.

"Ella se fue dando cuenta que si se 'portaba bien' -de acuerdo al criterio del agresor-, tenía ciertos beneficios; como por ejemplo, que él le dejaba de pegar tan seguido y le dejaba un celular aunque sin contactos", detalló.

Fue así que finalmente, tras cinco meses, la joven aprovechó un día en que se quedó sola, se animó a pedir ayuda y escapó de la vivienda de su captor. Sin embargo, las amenazas continuaron y recién dos semanas después de recuperar su libertad, logró reunir el coraje para denunciarlo ante la Justicia.

Testimonio del horror

Según el relato de la víctima ante el fiscal Bagnat, entró a la casa de Alberto Antonio M. y conversaron un rato mientras compartían un mate hasta que ella fue al baño. “Cuando salí escuche la cerradura de la puerta de calle. Levante la cabeza y este hombre me estaba apuntando con un arma. Me dijo: ´Vos no te vas, te vas a quedar acá´. No entendía que pasaba”, relató la víctima.

Luego de esa situación, el hombre la obligó a llamar a su madre y a un hermano para decirle que estaba de novia y que se iba a quedar a vivir ahí. “Esta situación se dio varias veces durante el secuestro. La apuntaba con la pistola o directamente con una carabina calibre 22 para que llame y diga que estaba todo bien. Era un método perverso porque la amenazaba con que si decía algo iba a matar al hermano que es discapacitado”, explico a Infobae una fuente con acceso al expediente.

La víctima contó que Antonio Alberto M., empleado de un almacén de la zona, había generado un perverso sistema de premios y castigos ante actitudes cotidianas. “Peinarse era motivo de castigo porque lo tomaba como una provocación”, dijo la víctima. La reprimenda eran golpes brutales, no sólo con las manos, sino que se cree que también utilizaba elementos contundentes como la punta de la carabina calibre 22 que luego fue encontrada en la casa que fue allanada por orden de la Justicia.

Los “beneficios” en caso de que se “portara bien” eran denigrantes. “Me permitía usar mi celular pero con los contactos borrados y sin internet y también podía pasar de una habitación a otra”, relató.

En un fragmento de su declaración, contó una de las aberraciones a las que fue sometida: explicó que “se portó mal” por lo que Antonio Alberto M. la encerró en un pequeño baño y le cortó el agua desde afuera. Estuvo allí durante cuatro días, sin comida ni bebida. “Tuve que tomar agua del inodoro para sobrevivir ”, dijo.

En los 5 meses que pasó con el hombre, la chica pudo salir a la calle en dos oportunidades, ambas para buscar ropa en la casa de su madre. Según contó, el hombre la llevó hasta la puerta a punta de pistola, aprovechando un momento en el que su madre no estaba. “Me dijo que si decía algo iba a matar a mi mamá o a mi hermano ”. En esas oportunidades el miedo la paralizó.

Más allá del secuestro, las humillaciones y el maltrato extremo, Julieta sufrió violaciones reiteradas. Según se desprende de su declaración, el acusado llegó a abusarla sexualmente hasta tres veces en un mismo día. La mujer fue examinada por médicos del hospital zonal y detectaron fuertes lesiones compatibles con abuso sexual que le impedían el normal funcionamiento de su cuerpo.

Recién en los primeros días de agosto, ella logró escapar. Según explicó, por esos días se había “portado bien” y había sido “premiada” con cierta libertad dentro de la vivienda. Fue en esa situación que aprovechó que el hombre estaba trabajando para escapar y se llevó su celular.

Prisión preventiva para el acusado

A partir de su relato, los informes médicos que permitieron corroborar sus palabras y otras pesquisas que ordenó el fiscal del caso, se logró reunir la evidencia necesaria para acusar al secuestrador abusador como autor de los delitos de privación ilegítima de la libertad calificado por el empleo de violencia y por su duración y por abuso sexual con acceso carnal calificado por el empleo de arma.

Por otro lado, teniendo en cuenta la gravedad del caso y para asegurar la protección de la víctima mientras avanza la investigación y comienza a recibir asistencia psicológica por los sometimientos, Bagnat solicitó ante el juez Nazareno Eulogio que se le aplique una prisión preventiva al acusado, argumentando riesgo de entorpecimiento y hacia la integridad de la víctima.

El juez Eulogio entendió como debidamente demostrados los riesgos procesales invocados por la acusación, y por ello, dio por formulados los cargos contra el violento y dictó la cautelar más gravosa en su contra. La defensa del acusado desafió el fallo este lunes ante un tribunal revisor integrado por Diego Chavarría Ruiz, Carolina González y Leandro Nieves, pero los magistrados ratificaron la necesidad de la preventiva por unanimidad.

Respecto del estado actual de la joven víctima, Bagnat indicó que está aún muy shockeada y con dolencias en su cuerpo producto de los sometimientos. Se espera que inicie un tratamiento psicológico en el hospital local cuanto antes.

FUENTE: Urgente24

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