La carta publicada contra Horacio Verbitsky por su "campaña de desprestigio" hacia el Sumo Pontífice:
"EMPLEADO DEL NORTE"
Bergoglio y la dictadura: Moreno, Vera y Moyano abren fuego contra Verbitsky
Guillermo Moreno, ex secretario de Comercio K; Gustavo Vera, fundador de La Alameda; y el sindicalista Pablo Moyano -entre otros- abrieron fuego contra el columnista de Página/12, Horacio Verbitsky, por apuntar contra el papa Francisco, en tiempos de Jorge Mario Bergoglio, y su supuesta participación en el último Golpe de Estado cívico-militar de 1976: "Cada vez que el rol de Francisco puede ayudar a mejorar el mundo y en este caso la patria, ahí aparece la pluma del empleado del norte, disfrazado de izquierdista tratando de enlodar su figura y sembrando confusión en el campo nacional".
Por tercer domingo consecutivo, el periodista Horacio Verbistky pretende involucrar en sus editoriales al Papa Francisco en oscuras maniobras tendientes a garantizar impunidad a los genocidas. A pesar de las reiteradas desmentidas de obispos como Oscar Ojea, Jorge Lozano, Víctor Fernández, Santiago Olivera y sucesivos artículos de Vatican Insider desmintiendo tajantemente que Francisco apoye algún tipo de impunidad y mucho menos el bochornoso y repudiado fallo de la Corte, Verbitsky insiste una y otra vez en calumniar al Papa y sembrar confusión entre los militantes del campo nacional.
En esta oportunidad, sostiene que Bergoglio impuso una desclasificación restrictiva que buscaría ocultar información y textualmente sostiene que “con una habilidad que no tuvieron sus antecesores, involucró en la maniobra a varios organismos de familiares de víctimas y en defensa de los derechos humanos a quienes invitó a visitarlo a Roma. Para ganarse su confianza cortejó a la entonces presidente CFK, que por su propia conveniencia política se reunió varias veces con él. De este modo, Bergoglio consiguió que no volviera a hablarse de su propio rol en aquellos años cuando era superior provincial de la compañía de Jesús, y en especial en relación con el secuestro de los sacerdotes Orlando Yorio y Francisco Jalisc, quienes lo señalaron por haberles quitado la protección y difundido que tenían vínculos con la guerrilla”. Es curioso, porque en este párrafo no sólo calumnia a Bergoglio, sino que además trata a la ex presidenta Cristina de oportunista que habría entablado una relación con Francisco no por afecto y mirada estratégica, sino por “su propia conveniencia política” y además se refiere a los organismos de derechos humanos como simples peones involucrados en una conspiración armada por Bergoglio.
La calumnia sobre la complicidad de Bergoglio con la Dictadura basada en la supuesta entrega de los sacerdotes Yorio y Jalics, ya fue desmentida por este último en marzo del 2013 en un comunicado que recorrió el mundo en el que Jalics sostiene “Es un error afirmar que nuestra captura ocurrió por iniciativa del padre Bergoglio. Estos son los hechos: el padre Bergoglio no denuncio a Orlando Dorio, ni a mi”. Para la misma fecha, el premio nobel de la Paz, Pérez Esquivel desmintió tajantemente que Bergoglio haya sido cómplice de la dictadura. Sin embargo, Verbitsky sigue calumniando sistemáticamente a Francisco con las mismas mentiras que viene usando desde el 2005 y que fueron desmentidas hasta por los propios involucrados.
Las campañas de Verbitsky contra el padre Bergoglio y ahora el Papa Francisco comenzaron en las vìsperas del cónclave del 2005, ante la posibilidad que fuera elegido Papa. Y volvieron a recrudecer en las vísperas del cónclave del 2013 donde finalmente fue elegido Sumo Pontífice. La campaña sistemática de mentiras es siempre a gusto y paladar los mandantes internacionales de Verbitsky, a los que les molesta el accionar y la predica de Francisco que denuncia los efectos del capitalismo salvaje, las guerras de rapiña, el crimen organizado y la destrucción del medio ambiente que lleva adelante la oligarquía mundial del complejo militar industrial.
En momentos tan difíciles para la Patria donde un gobierno oligarca lleva adelante un ajuste brutal que hace crecer la desocupación, la pobreza y la indigencia, el mensaje y el ejemplo de Francisco en sus encíclicas y homilías es una luz que nos orienta en la lucha por tierra, techo y trabajo y por sociedades verdaderamente inclusivas donde centro sean las mujeres y los hombres y no el consumismo desenfrenado y los modelos excluyentes que solo generan descarte y esclavitud. No casualmente Verbitsky vuelve a calumniar a Francisco como ayer lo hacía a Bergoglio.
Cada vez que su rol puede ayudar a mejorar el mundo y en este caso la Patria, ahí aparece la pluma del empleado del norte, disfrazado de izquierdista tratando de enlodar su figura y sembrando confusión en el campo nacional.
Repudiamos la campaña difamatoria de Verbitsky contra el Santo Padre. Reafirmamos y reivindicamos el rol del Santo Padre como la única voz potente a escala mundial de los que no tienen vos y la agenda por la cual lucha basada en frenar al capitalismo salvaje, sus guerras y su plan de devastación del medio ambiente y su predica a favor de sociedad inclusivas sin cultura del descarte y esclavitud que aseguren la de dignidad de las personas garantizando tierra, techo y trabajo.
Guillermo Moreno (Pueblo Peronista/La Néstor Kirchner)
Gustavo Vera (La Alameda/Bien Común)
Pablo Moyano (Sindicato de Camioneros)
Pimpi Colombo (Pueblo Peronista/La Néstor Kirchner)
Ximena Rattoni (La Alameda/ Bien Común)
Tati Zampino (Pueblo Peronista/La Néstor Kirchner)
Lucas Schaerer (La Alameda/ Bien Común)
José Álvarez (Pueblo Peronista/La Néstor Kirchner)
Facundo Lugo (La Alameda/ Bien Común)
Oscar Palito Morales (Pueblo Peronista/La Néstor Kirchner)
Nestor Escudero (La Alameda/ Bien Común)
Marita Velásquez (Pueblo Peronista/La Néstor Kirchner)
Tamara Rosenberg (La Alameda/ Bien Común)
Rodrigo Rabanaque (Pueblo Peronista/La Néstor Kirchner)
Lucas Manjon (La Alameda/ Bien Común)
Marisol Gálvez (Pueblo Peronista/La Néstor Kirchner)
Silvina Elías (La Alameda/ Bien Común)
Artículo que tanto moletó a los 'papistas'
21 de mayo de 2017
Acontecimientos argentinos
En los balbuceos con que algunos obispos han intentado dar cuenta del inoportuno sendero por el que invitan a internarse a la sociedad, y que generó un atronador repudio hace diez días, con la mayor concentración que se recuerde en contra de la impunidad, varios han destacado que dada la renovación generacional desean conocer mejor lo sucedido. Sin embargo, quien promueve y orienta ese ejercicio es el único obispo de entonces que queda en actividad. Un miembro del Grupo de Curas en Opción por los Pobres le dijo al obispo Oscar Ojea Quintana, que iba a transmitirle su enojo al presidente de la Iglesia argentina, José María Toté Arancedo.
–No, escribile a Casaretto– le respondió con similar fastidio el obispo de San Isidro que tiene dos primos hermanos detenidos desaparecidos.
En 1976 Alcides Jorge Pedro Casaretto fue el obispo más joven de la conferencia. Con el título de Emérito, sigue en actividad hasta hoy sólo para promover la denominada reconciliación. Junto con un grupo de colaboradores visita en las cárceles a los detenidos por crímenes de lesa humanidad, se comunica con ellos mediante un grupo de whatsapp, y mantiene el grupo que inició Carmelo Giaquinta con la denominación de Proyecto Setenta Veces Siete. Esa denominación se basa en el pasaje del Evangelio según Mateo. Simón Pedro pregunta si debe perdonar hasta siete veces las ofensas que reciba.
–Setenta veces siete– le contestó Jesús. Es decir, siempre, añadió Giaquinta, cuyo fuerte no era la aritmética.
Esta operación comenzó durante la presidencia del episcopado de Jorge Mario Bergoglio, como destacó su sucesor Arancedo al anunciar la desclasificación. El arzobispo porteño Mario Poli utilizó en esa ocasión la misma expresión con la que Bergoglio anunció en 2006 la publicación del libro “Iglesia y Democracia”: ambos dijeron no temerle “a la verdad de los documentos”.
Sin embargo, aquel tomo demostró lo contrario, ya que mutiló los documentos de modo de favorecer el rol eclesiástico, tal como había hecho la conducción integrada por los cardenales Raúl Primatesta y Juan Aramburu en 1982 en el folleto “Iglesia y Derechos Humanos”.
Bergoglio ordenó desde el Vaticano la nueva desclasificación, pero impuso condiciones restrictivas que la convierten en una nueva operación de blanqueo de sepulcros.
Con una habilidad política que no tuvieron sus antecesores, involucró en la maniobra a varios organismos de familiares de las víctimas y de defensa de los Derechos Humanos, a quienes invitó a visitarlo en Roma. Para ganarse su confianza cortejó a la entonces presidente CFK, que por su propia conveniencia política se reunió varias veces por año con él. De este modo, Bergoglio consiguió que no volviera a hablarse de su propio rol en aquellos años, cuando era superior provincial de la compañía de Jesús, y en especial en relación con el secuestro de los sacerdotes Orlando Yorio y Francisco Jalics, quienes lo señalaron por haberles quitado la protección y difundido que tenían vínculos con la guerrilla.









